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ECONOMÍA

17 de septiembre de 2026

El desempleo vuelve a crecer: más gente busca trabajo y el empleo formal no alcanza

La desocupación llegó al 7,9% en el segundo trimestre de 2026 y alcanzó su mayor registro para un segundo trimestre desde 2021. La economía mostró crecimiento interanual, pero el mercado laboral volvió a deteriorarse: aumentó la cantidad de personas que buscan trabajo, creció la informalidad y, desde el inicio del gobierno de Javier Milei, el empleo registrado cayó mientras avanzó con fuerza la ocupación no registrada.

La recuperación económica que el Gobierno de Javier Milei exhibe en algunos indicadores vuelve a encontrar un límite cuando se mira el mercado laboral. El INDEC informó que la tasa de desocupación llegó al 7,9% en el segundo trimestre de 2026, frente al 7,6% del mismo período del año pasado y al 7,8% del primer trimestre. Es, además, el nivel más elevado para un segundo trimestre desde 2021, cuando todavía el mercado de trabajo estaba atravesado por los efectos de la pandemia.


El dato implica que más de 1,7 millones de personas estaban desocupadas en los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares. Pero detrás de la tasa hay un movimiento todavía más significativo: la población económicamente activa aumentó 0,8 puntos porcentuales en un año hasta alcanzar el 48,9%. Es decir, hubo más personas intentando incorporarse al mercado de trabajo y ese incremento no fue absorbido completamente por empleos suficientes.

La fotografía es todavía más incómoda cuando se amplía la comparación hasta el comienzo de la gestión Milei. Desde el cuarto trimestre de 2023, la cantidad total de ocupados aumentó apenas 149.300 personas, un 0,7%, mientras la población económicamente activa sumó cerca de 669.900 personas, un 3%. En ese mismo período, el empleo registrado se redujo en 631.300 puestos, un 4,7%, mientras la ocupación no registrada creció en 780.600 personas, un 10,2%.

Ahí aparece uno de los datos centrales de la discusión: no todo empleo es igual. Que haya más personas trabajando no significa necesariamente que haya más empleo estable, formal y con derechos laborales. La evolución desde fines de 2023 muestra precisamente un desplazamiento hacia modalidades no registradas, mientras el empleo formal privado todavía no consigue recuperar el terreno perdido. El propio Banco Central había advertido en agosto que, durante el primer trimestre de 2026, el empleo total había crecido 1,7% interanual impulsado por el trabajo no asalariado y el asalariado informal, mientras el empleo asalariado formal privado había caído 4,1%.

La nueva medición del INDEC agrega otro dato relevante: la informalidad laboral llegó al 45%, con un incremento estadísticamente significativo de un punto porcentual frente al segundo trimestre de 2025. Dentro de ese universo, además, los trabajadores por cuenta propia ganaron peso: pasaron de representar el 34,3% de los informales al 37,3%, un aumento de tres puntos. La expansión del cuentapropismo no necesariamente significa mayor autonomía económica: en muchos casos puede expresar la necesidad de generar ingresos por fuera de un mercado laboral formal que no consigue absorber a todos quienes buscan empleo.

La diferencia se hace todavía más visible cuando se mira el empleo registrado. El último informe oficial de la Secretaría de Trabajo contabilizó 12,757 millones de trabajadores registrados en junio, con una baja mensual de 0,1%, mientras los asalariados privados registrados fueron 6,09 millones, también con una caída mensual de 0,1%. La Encuesta de Indicadores Laborales, por su parte, registró en julio un nivel de empleo sin crecimiento mensual en los establecimientos relevados.

El Gobierno puede exhibir, y de hecho lo hace, una mejora de los salarios reales del empleo privado registrado respecto de los momentos más críticos de 2023 y una desaceleración marcada de la inflación. La Secretaría de Trabajo informó que en abril el salario medio real del sector privado registrado estaba 4,3 puntos por encima de noviembre de 2023. Pero esa recuperación convive con un problema diferente: hay menos puestos formales que al comienzo de la gestión y más personas disputando un lugar en el mercado laboral.

El cuadro también coincide con un desacople que economistas y centros de estudios vienen señalando durante 2026: actividad y empleo formal no avanzan al mismo ritmo. El IAE Business School estimó que entre el cuarto trimestre de 2023 y el primer trimestre de 2026 el PBI había crecido 6,5%, mientras el empleo privado registrado había caído cerca de 3%. Para el centro académico, ese desacople se convirtió en uno de los principales interrogantes de la transformación económica en marcha.

Los datos conocidos este jueves refuerzan esa tensión. El INDEC informó que el PBI creció 2% interanual durante el segundo trimestre, pero cayó 0,6% frente al primer trimestre en términos desestacionalizados. En esa comparación trimestral descendieron el consumo privado 2,4%, el consumo público 2,3% y la inversión 0,8%. El crecimiento existe en la comparación interanual, pero perdió velocidad durante el trimestre y eso vuelve a poner en discusión la capacidad de la economía para transformar actividad en puestos de trabajo formales.

La distribución geográfica muestra, además, que el problema no se reparte de manera uniforme. La región Pampeana registró la desocupación más elevada, con 9,7%, seguida por el Gran Buenos Aires, con 8,2%. En Cuyo la tasa fue de 5,9%, mientras que el Noroeste registró el nivel más bajo, con 4,3%. En los aglomerados del interior, la desocupación aumentó 1,3 puntos interanuales y la subocupación demandante creció 0,9 puntos, hasta 9,1%.

Los jóvenes siguen llevando la peor parte. Entre las mujeres de 14 a 29 años, la tasa de desempleo llegó al 17,1%, mientras que entre los varones de esa edad fue del 14,1%. En el grupo de 30 a 64 años, las tasas fueron mucho menores: 6,1% para las mujeres y 5,5% para los hombres. La diferencia muestra que la recuperación del mercado laboral tampoco se distribuye de manera homogénea entre generaciones y géneros.

El deterioro de la calidad del empleo también aparece en una perspectiva más amplia. Informes de la UCA ya habían advertido durante 2026 sobre el crecimiento del empleo microinformal y el desacople entre la recuperación económica y la creación de puestos de calidad. El fenómeno no nació con el actual Gobierno —la informalidad argentina es estructural y atraviesa varias administraciones—, pero los nuevos datos muestran que el problema sigue sin resolverse y que el empleo formal privado continúa perdiendo participación.

Esto obliga a matizar cualquier lectura simplista. El dato del 7,9% no demuestra por sí solo que una determinada política de Milei haya provocado el aumento del desempleo. Tampoco significa que la economía no esté creando puestos de trabajo. De hecho, el empleo total aumentó en la comparación interanual. Lo que sí muestran los números es que el crecimiento de la fuerza laboral está superando la capacidad de generación de empleo y que una porción creciente de quienes consiguen trabajar lo hace fuera de la estructura formal.

La gran discusión para el Gobierno, entonces, no es solamente si el PBI crece o si la inflación baja. Es qué tipo de mercado laboral está quedando después de casi tres años de la transformación económica. Porque una economía puede recuperar actividad sin generar suficiente empleo de calidad, y puede mostrar más personas ocupadas mientras simultáneamente crecen la informalidad y el cuentapropismo de supervivencia.

El 7,9% de desempleo es apenas la parte más visible de esa fotografía. Debajo aparecen otros números: 45% de informalidad, menos empleo registrado que a fines de 2023, más trabajadores por cuenta propia y una población activa que crece más rápido que los puestos de trabajo.

El desafío que dejan los datos no es menor: convertir la recuperación estadística de la actividad en empleo formal, estable y suficiente. Hasta ahora, los números del mercado laboral muestran que esa transformación todavía está pendiente.

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