ECONOMÃA
23 de julio de 2026
Caputo volvió a pedir que saquen los dólares del colchón mientras su patrimonio sigue en el exterior
El ministro de Economía aseguró que guardar dólares fuera del sistema financiero "es un muy mal negocio" y defendió el proyecto de "Inocencia Fiscal II". Sus declaraciones reavivaron las críticas por la contradicción entre el mensaje oficial y los antecedentes públicos sobre la radicación de parte de su patrimonio y sus vínculos con estructuras financieras en el exterior.
"Tener los dólares bajo el colchón es un muy mal negocio".
Con esa frase, el ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a colocarse en el centro de la escena política y económica. Lo hizo durante la presentación del proyecto denominado "Inocencia Fiscal II", iniciativa con la que el Gobierno nacional busca incentivar que los argentinos incorporen sus ahorros al sistema financiero formal sin afrontar sanciones ni consecuencias tributarias retroactivas.
Según explicó el funcionario, el objetivo es que quienes mantienen sus ahorros fuera del circuito bancario puedan ingresarlos al sistema para invertirlos y movilizar la economía. Caputo sostuvo que conservar dólares inmovilizados implica perder poder adquisitivo por efecto de la inflación internacional y defendió la necesidad de canalizar esos fondos hacia inversiones productivas.
Sin embargo, más allá del contenido económico del anuncio, fue el propio mensajero quien volvió a abrir una fuerte discusión política.
Una frase que despertó críticas
Las declaraciones del ministro generaron cuestionamientos inmediatos debido a sus propios antecedentes patrimoniales y financieros.
Durante años, Caputo fue objeto de debate público por haber declarado activos en el exterior y por las investigaciones periodísticas que revelaron su participación en sociedades offshore antes de asumir funciones públicas, situación sobre la que el funcionario sostuvo reiteradamente que todas sus operaciones fueron legales y oportunamente declaradas ante los organismos correspondientes.
Por eso, para buena parte de la oposición y distintos analistas económicos, la convocatoria a que los argentinos lleven sus dólares al sistema financiero choca con la imagen pública construida alrededor del propio ministro.
La contradicción no pasó inadvertida en redes sociales ni entre dirigentes políticos, donde rápidamente comenzaron a multiplicarse las comparaciones entre el mensaje oficial y la trayectoria del titular del Palacio de Hacienda.
El nuevo intento por atraer los dólares
El proyecto impulsado por el Gobierno busca ampliar el régimen de regularización de activos presentado meses atrás.
La iniciativa promete mayores garantías jurídicas para quienes exterioricen fondos, limita futuras revisiones fiscales sobre esos capitales y procura generar un marco de previsibilidad para incentivar el ingreso de dólares al sistema bancario.
Desde el Ministerio de Economía sostienen que la Argentina mantiene miles de millones de dólares fuera del circuito financiero y que movilizar parte de esos recursos permitiría ampliar el crédito, aumentar la inversión privada y fortalecer el mercado de capitales.
En otras palabras, el Gobierno apuesta a transformar el ahorro inmovilizado en financiamiento para la economía.
¿Por qué los argentinos guardan dólares?
La pregunta aparece inevitablemente.
Argentina lleva décadas de crisis económicas, devaluaciones, confiscaciones de depósitos, cepos cambiarios, inflación crónica y pérdida del poder adquisitivo de la moneda nacional.
En ese contexto, guardar dólares fuera del sistema bancario se convirtió para millones de familias en una estrategia de protección más que en una inversión.
No se trata únicamente de buscar rentabilidad. En muchos casos responde a una profunda desconfianza hacia el Estado, el sistema financiero y la estabilidad de las reglas de juego. Por eso, convencer a los ahorristas requiere mucho más que un cambio de legislación.
Supone reconstruir una confianza que sucesivos gobiernos fueron deteriorando durante décadas.
Un mensaje que divide opiniones
Los economistas cercanos al oficialismo respaldan la propuesta y sostienen que la economía necesita que esos recursos ingresen al circuito formal para financiar inversiones y ampliar el crédito.
Otros especialistas, en cambio, consideran que el verdadero problema no pasa por el lugar donde están los dólares, sino por la falta de previsibilidad de largo plazo.
Advierten que mientras persistan los cambios permanentes de reglas, la incertidumbre económica y la memoria de crisis anteriores, difícilmente los argentinos modifiquen una conducta que lleva generaciones.
La confianza, el verdadero desafío
Más allá de las herramientas fiscales o los incentivos que proponga el Gobierno, el debate termina girando sobre un punto central. La confianza. Porque ningún régimen de blanqueo, exteriorización o regularización puede garantizar por sí solo que los ahorros regresen al sistema financiero si quienes los poseen continúan dudando de la estabilidad económica futura.
La frase de Caputo pretendía instalar la idea de que guardar dólares debajo del colchón dejó de ser un buen negocio.
Sin embargo, para muchos argentinos, la discusión sigue siendo otra: si después de décadas de crisis existen motivos suficientes para volver a confiar en el sistema que hoy les pide traer de regreso sus ahorros.