ECONOMÃA
23 de julio de 2026
Seis de cada diez máquinas están paradas y la crisis golpea también a Mendoza
El último informe de ADIMRA confirmó una nueva caída de la actividad, una capacidad instalada por debajo del 40% y retrocesos en casi todas las provincias. El sector advierte que la apertura de importaciones, la baja demanda y la recesión siguen profundizando una crisis que ya impacta sobre la producción y el empleo.
La recuperación industrial que el Gobierno nacional prometía para este año sigue sin aparecer en uno de los sectores más importantes de la economía argentina.
La industria metalúrgica volvió a mostrar números preocupantes y profundizó una tendencia que ya lleva varios meses sin revertirse. Según el último informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la actividad cayó 5,1% interanual durante mayo, retrocedió 1,4% respecto de abril y acumula una contracción del 6% en los primeros cinco meses de 2026.
Pero el dato que más preocupa a empresarios y trabajadores es otro: la utilización de la capacidad instalada descendió hasta apenas el 39,8%.
Traducido a la realidad cotidiana de las fábricas, significa que seis de cada diez máquinas permanecen sin producir. Se trata de uno de los niveles más bajos registrados por el sector desde la pandemia.
Una industria que sigue apagándose
La metalurgia constituye uno de los motores históricos de la producción nacional. De ella dependen cadenas de valor vinculadas con la industria automotriz, maquinaria agrícola, petróleo, minería, energía, construcción, electrodomésticos y bienes de capital. Sin embargo, los indicadores muestran que la crisis dejó de afectar solamente a algunos rubros específicos.
De los ocho grandes sectores relevados por ADIMRA, siete registraron caídas interanuales. Entre los más golpeados aparecen Fundición (-8,9%), Maquinaria Agrícola (-8,6%), Bienes de Capital (-6,8%), Equipamiento Médico (-6,3%), Otros Productos de Metal (-4,4%), Autopartes (-2,9%) y Equipos Eléctricos (-2,6%).
El deterioro ya no distingue segmentos. La contracción alcanza prácticamente a toda la estructura metalúrgica argentina.
Mendoza también siente el impacto
Aunque Buenos Aires y Santa Fe concentran el mayor volumen de producción y registran las caídas más pronunciadas, Mendoza tampoco escapa al escenario recesivo.
El informe ubica a la provincia entre las jurisdicciones con retroceso industrial, con una disminución interanual del 2,4% en la actividad metalúrgica.
Para una economía donde numerosas pequeñas y medianas empresas dependen de la industria metalmecánica, la baja implica menos producción, menor utilización de talleres y una creciente incertidumbre sobre el nivel de actividad para los próximos meses.
Importaciones, consumo y costos
Desde ADIMRA sostienen que el problema no responde a un único factor. El escenario combina una demanda interna debilitada, dificultades para trasladar costos, menor inversión privada y un incremento de la competencia derivada de la apertura comercial.
Diversas cámaras empresarias vienen advirtiendo que numerosos productos importados llegan al mercado argentino con precios que dificultan la competitividad de la producción nacional. A ese panorama se suma un consumo que continúa sin recuperar plenamente los niveles previos al ajuste económico.
El resultado es una industria que produce menos, vende menos y posterga nuevas inversiones.
También cae el empleo
La crisis ya comenzó a reflejarse en otro indicador sensible: el trabajo.
El informe de ADIMRA registró una disminución del 2,2% interanual en el empleo metalúrgico, mientras que respecto del mes anterior la baja fue del 0,2%. Aunque el descenso aparece como moderado en términos porcentuales, detrás de esas cifras existen miles de puestos de trabajo afectados entre suspensiones, reducción de horas extras y menor contratación de personal.
Sin señales claras de recuperación
El propio presidente de ADIMRA, Elio Del Re, reconoció que la recuperación sigue enfrentando "desafíos importantes" y que los niveles de utilización de la capacidad instalada permanecen demasiado bajos para pensar en un cambio de tendencia en el corto plazo.
El diagnóstico coincide con el de distintas consultoras privadas que vienen observando una economía con inflación más controlada pero todavía sin una recuperación homogénea del aparato productivo.
La economía real
Mientras el Gobierno destaca indicadores macroeconómicos como el equilibrio fiscal o la desaceleración inflacionaria, buena parte de la industria continúa describiendo una realidad muy diferente. Para las empresas metalúrgicas, el problema ya no pasa únicamente por el costo del dinero o la inflación.
Hoy la principal preocupación vuelve a ser una vieja conocida de la economía argentina: la falta de producción suficiente para mantener las fábricas en funcionamiento.
Y cuando seis de cada diez máquinas permanecen apagadas, el desafío deja de ser exclusivamente industrial. Empieza a convertirse en un problema para toda la economía.