POLÍTICA
15 de febrero de 2025
Milei y el escándalo de la estafa cripto: sabía lo que hacía y expuso a todo un país al fraude

El Presidente promocionó un token sin respaldo, causando pérdidas millonarias a los inversores. La justificación de Milei, lejos de aclarar, lo deja aún más expuesto. Críticas desde todos los sectores, incluidos sus propios seguidores.
Javier Milei quedó en el centro de un escándalo financiero de proporciones internacionales tras haber promocionado una criptomoneda fraudulenta que, en cuestión de horas, generó pérdidas de más de 4.000 millones de dólares. A pesar de las excusas torpes que intentó instalar después del desastre, los hechos son irrefutables: el Presidente utilizó su investidura para impulsar un esquema sin respaldo, atrayendo incautos con la promesa de “fondear pequeñas empresas” y dejando en claro que, lejos de ser un simple error, sabía perfectamente lo que estaba haciendo.
El jefe de Estado publicó en su cuenta de X (antes Twitter) un mensaje celebrando el lanzamiento del token $LIBRA, con una retórica grandilocuente que apelaba a su habitual narrativa libertaria: “¡La Argentina Liberal crece! Este proyecto privado se dedicará a incentivar el crecimiento de la economía argentina, fondeando pequeñas empresas y emprendimientos argentinos. El mundo quiere invertir en Argentina”, escribió, acompañado por el link a la web del supuesto proyecto.
El efecto fue inmediato. En cuestión de horas, el token pasó de valer centavos a casi 5.000 dólares. Pero, como era de esperarse en un esquema de estafa piramidal, la burbuja explotó con la misma rapidez con la que se infló: el precio se desplomó a menos de 1 dólar, dejando a miles de inversores con pérdidas millonarias y evidenciando que se trataba de un clásico “rug pull”, una de las estafas más comunes en el mundo cripto, donde los creadores inflan artificialmente el precio para luego vaciar las cuentas y desaparecer con el dinero.
La gravedad del caso es doble. Por un lado, la promoción de una inversión sin garantías desde la cuenta oficial de un Presidente es un escándalo sin precedentes. Por otro, el propio Milei quedó expuesto cuando intentó desligarse con una excusa absurda: “No estaba interiorizado de los pormenores del proyecto”. El problema es que nadie le cree.
Las excusas de Milei que nadie compra
En un intento desesperado por minimizar el escándalo, Milei eliminó el tuit y argumentó que había recomendado la cripto sin saber de qué se trataba. Sin embargo, la defensa se desmoronó rápidamente cuando él mismo admitió en una entrevista con Bloomberg que el proyecto era “puro financiamiento privado”. Es decir, sabía perfectamente de qué se trataba, pero prefirió borrar la publicación y culpar a la “casta política” para desviar la atención.
Desde su propio espacio intentaron instalar la versión de que la cuenta del Presidente había sido hackeada, pero la estrategia duró poco. La diputada Lilia Lemoine, una de sus seguidoras más fieles, fue contundente: “Para que quede claro… No es un hackeo”. Más aún, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, también replicó la publicación, lo que confirma que el mensaje no fue un error aislado, sino parte de una estrategia deliberada para promocionar la cripto fraudulenta.
Críticas de propios y ajenos: el libertario que perdió a los “cripto bros”
El escándalo no solo despertó una ola de indignación en la oposición, sino que incluso dentro del propio universo cripto, el Presidente quedó en ridículo. Expertos y analistas del sector se preguntan cómo un economista que se jacta de ser el máximo defensor del libre mercado pudo caer en una estafa tan básica.
“El problema no es que Milei haya recomendado una criptomoneda, sino que lo hizo con la investidura presidencial, sin advertir sobre los riesgos y sin tener ninguna garantía de su autenticidad. Esto no es libertarismo, es irresponsabilidad criminal”, expresó Santiago Siri, un reconocido referente del mundo blockchain.
La oposición, por su parte, ya habla de posibles implicaciones legales. El radical Martín Lousteau y el peronista Juan Grabois pidieron que intervenga la Justicia, apuntando directamente al artículo 265 del Código Penal, que establece que un funcionario público no puede promover inversiones privadas desde su cargo. “Esto no es solo una falta ética, es un delito”, denunció Grabois.
El daño colateral: el FMI y un nuevo bochorno internacional
El escándalo llega en el peor momento para Milei, quien en pocos días viajará a Washington para intentar destrabar el acuerdo con el FMI. El organismo internacional es uno de los principales críticos de las criptomonedas, ya que considera que su anonimato facilita el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo. Con este antecedente, las conversaciones con el Fondo podrían complicarse aún más, sumando una nueva piedra en el camino para el gobierno libertario.
Desde el equipo de Luis Caputo, ministro de Economía, ya ven con preocupación las repercusiones que podría tener el episodio. Un presidente promocionando una cripto fraudulenta y generando un colapso financiero de miles de millones de dólares no es la mejor carta de presentación ante los organismos de crédito internacional.
Un escándalo que Milei no podrá tapar
Lejos de ser un simple error, Milei actuó con plena conciencia de lo que hacía. Su mensaje no fue un comentario aislado ni un desliz en redes, sino una promoción deliberada desde la cuenta oficial de un Presidente, lo que lo convierte en un hecho de extrema gravedad institucional.
Intentó desmarcarse con excusas que no se sostienen y ahora enfrenta el enojo no solo de la oposición, sino de su propia base de seguidores, que ven cómo su supuesto líder libertario cayó en una estafa digna de un gurú de las finanzas truchas.
El escándalo ya está instalado y el daño es irreversible. Milei no solo expuso a miles de inversores a pérdidas millonarias, sino que dejó en evidencia su propia falta de criterio y seriedad para ocupar el cargo más importante del país. Y esta vez, el verso de la casta no lo va a salvar.