La experiencia previa en Santiago del Estero dejó lecciones importantes para los candidatos, quienes tuvieron apenas una semana de preparación entre los dos eventos para corregir sus debilidades. Algunos lograron mejorar su desempeño, mientras que otros no tanto.
Uno de los momentos más destacados del debate fue el enfrentamiento entre Myriam Bregman y Sergio Massa. "Cuando llamaste a la unidad, te olvidaste de mí", le espetó Bregman a Massa, desencadenando risas, especialmente entre sus seguidores que la ovacionaron con las manos en alto. Bregman también recibió una llamada de atención por hablar fuera de micrófono a Javier Milei, a lo que él respondió: "Quiero que me devuelvan los 10 segundos que me interrumpió".
Sergio Massa se destacó por su expresividad, mostrando gestos de decepción y escepticismo, especialmente ante las propuestas de Javier Milei, quien se mostró menos enérgico que en el primer debate.
Hubo discusiones cruzadas y, una vez más, el derecho a réplica fue protagonista. El candidato libertario tuvo dificultades al responder preguntas sobre la integración de sus listas.
Patricia Bullrich, candidata de Juntos por el Cambio, adoptó un tono más firme en este debate. Sus principales críticas se dirigieron hacia Sergio Massa y Javier Milei.
El ministro de Economía, en el eje temático de "Trabajo y Producción", enfrentó críticas sobre los problemas coyunturales de su gestión actual en el Gobierno. Milei, ganador de las PASO y favorito en las encuestas, trató de evitar errores, pero titubeó cuando Bullrich le preguntó sobre sus candidatos.
"¿Creés que vas a cambiar algo con tantos cuestionamientos en tus listas?", preguntó Bullrich. Milei respondió: "Vos también tenés un montón de gente que viene de otros lados", sin negar las acusaciones.
Con la posibilidad de un balotaje en el horizonte, el 12 de noviembre podría haber otro debate, solo entre los candidatos que pasen esta prueba de fuego. Hasta entonces, tendremos que esperar hasta el 22 de octubre para saber si habrá una nueva ronda de intercambios o si un candidato tuvo la última palabra en la primera vuelta electoral. La tensión política está en su punto máximo, y el país espera ansioso el desenlace de esta contienda.