La interna que atraviesa al oficialismo mendocino sumó en las últimas horas un nuevo capítulo. Esta vez el protagonista fue el diputado provincial Gustavo Cairo, dirigente alineado con el sector de Luis Petri, quien utilizó los resultados de las pruebas PISA 2025 para cuestionar públicamente la gestión educativa encabezada por Tadeo García Zalazar.
“Chicos, dejen la campaña para el año que viene. La evidencia dice que hay que ocuparse más de la gestión”, publicó Cairo en X, acompañando el mensaje con datos de la evaluación internacional. La respuesta no tardó en llegar y quedó a cargo de dos legisladores identificados con el oficialismo provincial: Yamel Ases y César Cattaneo.
El dato político más significativo no está solamente en lo que dijeron unos y otros, sino en la velocidad con la que la disputa comenzó a reproducirse hacia abajo. Lo que inicialmente parecía un enfrentamiento entre Luis Petri y funcionarios que aparecen entre los nombres del oficialismo para la sucesión de Cornejo ahora suma diputados, dirigentes y voceros que trasladan la discusión a distintas áreas de la gestión.
Y ahí aparece una particularidad: la educación se convirtió en el nuevo terreno de disputa después de que Petri mantuviera un encuentro con más de 200 trabajadores del sistema educativo mendocino para discutir problemas y desafíos de las escuelas. La actividad tuvo una evidente dimensión política porque García Zalazar es precisamente el funcionario responsable del área y uno de los dirigentes que aparece en la discusión por la gobernación de 2027.
PISA, entre el dato y la chicana política
La discusión sobre educación permite comprobar hasta qué punto los números pueden transformarse en munición dentro de una interna. Cairo utilizó los resultados de PISA para cuestionar la gestión y sus interlocutores respondieron reivindicando el desempeño provincial.
Sin embargo, los datos oficiales requieren una lectura bastante más precisa que la que permiten los posteos políticos. Según la Dirección General de Escuelas, Mendoza obtuvo 403 puntos en Ciencias frente a 393 de Argentina y 372 en Matemática frente a 367 del promedio nacional. En Lectura, en cambio, la provincia registró 385 puntos contra 389 del promedio argentino. En Pensamiento Computacional alcanzó 409 puntos frente a 403 nacionales.
Es decir, existen indicadores que respaldan la defensa que hace el Gobierno provincial de determinados resultados y, al mismo tiempo, hay áreas en las que Mendoza se encuentra por debajo del promedio nacional. Convertir todo ese cuadro en una frase de campaña simplifica una discusión educativa que es bastante más compleja.
Además, el Ejecutivo provincial sostiene una agenda educativa propia. Para 2026 anunció la universalización de la sala de tres años, refuerzos en Matemática, políticas contra el ausentismo, entrega de 100.000 libros y una inversión compartida cercana a los $99.000 millones para infraestructura. También informó que durante el año habrá evaluación periódica de lectura y comprensión.
La cuestión, entonces, no es solamente quién tiene razón en una publicación de redes. El interrogante político que deja abierto el enfrentamiento es cuánto espacio ocupa la discusión sobre cómo mejorar esos resultados frente a cuánto tiempo consume la pelea por quién será candidato dentro de poco más de un año.
De las exportaciones a las aulas: la interna cambia de escenario
La escalada comenzó unos días antes con otro tema sensible: la economía mendocina y su capacidad exportadora.
Petri había cuestionado el desempeño de Mendoza en materia de exportaciones y planteado que, pese a ser una de las principales economías provinciales, ocupa una posición más retrasada cuando se mide su participación exportadora y el volumen por habitante. Mema salió públicamente a responderle y sostuvo que los números deben interpretarse teniendo en cuenta la estructura productiva de cada provincia. También cuestionó que Petri hace tiempo no reside en Mendoza y vinculó esa situación con su conocimiento de la realidad provincial.
El debate tiene un dato concreto que complejiza ambas posiciones: ProMendoza informó que durante el primer semestre de 2026 las exportaciones mendocinas aumentaron 17% en volumen y 14% en valor respecto del mismo período de 2025, pasando de unos 570 millones a 668 millones de kilos y de US$736 millones a casi US$838 millones.
El Gobierno, además, viene desarrollando una agenda destinada a ampliar mercados y atraer inversiones. En septiembre organizó una ronda internacional con más de 40 empresas mendocinas y compradores de distintos países, mientras que durante el año impulsó actividades vinculadas con el acuerdo Mercosur-Unión Europea y la promoción del vino y otros productos provinciales.
Esto no invalida los cuestionamientos de Petri ni convierte automáticamente los datos positivos en una evaluación integral de la economía provincial. Sí permite observar que la discusión sobre el modelo productivo tiene elementos verificables que exceden el intercambio de acusaciones entre dirigentes.
La sucesión de Cornejo se empieza a comer la agenda
El problema político que deja esta sucesión de episodios es otro. En pocos días, la agenda pública mendocina acumuló videos, posteos, respuestas y contrarrespuestas alrededor de dirigentes que ya aparecen vinculados con la carrera de 2027.
Mema respondió a Petri. García Zalazar hizo lo propio. Luego Cairo cuestionó a García Zalazar y dos legisladores salieron a defender al ministro. Otros dirigentes también ingresaron en la discusión, como el diputado peronista Lucas Ilardo, que cuestionó el papel que están asumiendo los funcionarios del oficialismo en el enfrentamiento.
La dinámica tiene una consecuencia evidente: la discusión sobre la sucesión empieza a ocupar espacios que normalmente deberían estar reservados para el balance de la gestión. El fenómeno fue incluso señalado por medios provinciales que observaron que la agenda de los mendocinos queda relegada mientras los dirigentes intercambian críticas en redes.
Y la provincia no carece precisamente de temas para discutir.
El Presupuesto 2026 contiene partidas y modificaciones que afectan distintas áreas del Estado. El Boletín Oficial registra, por ejemplo, modificaciones presupuestarias durante el año y autorizaciones financieras vinculadas con obras y servicios. Entre ellas aparece un financiamiento de $29.470 millones destinado a un programa de optimización y expansión de los servicios de agua potable.
También existe una agenda productiva que enfrenta desafíos concretos: Mendoza necesita sostener sus mercados externos, mejorar competitividad, ampliar inversiones y resolver problemas que afectan a las economías regionales. La propia administración provincial reconoce esos desafíos en sus reuniones con sectores productivos y organismos nacionales.
En paralelo, los datos sociales siguen formando parte de la realidad cotidiana. El INDEC informó que durante el primer semestre de 2026 el 32,3% de las personas de los 31 aglomerados urbanos medidos se encontraba bajo la línea de pobreza. Ese dato es nacional y no equivale automáticamente a una medición específica de Mendoza, pero marca el contexto social en el que las provincias deben administrar educación, empleo, salud, infraestructura y asistencia.
El oficialismo discute quién viene después mientras gobierna el presente
La paradoja de la escena mendocina es que los dirigentes que pretenden conducir la provincia en 2027 están utilizando justamente la gestión actual como principal campo de batalla.
Petri cuestiona resultados del Gobierno. Mema responde defendiendo el modelo provincial. García Zalazar reivindica su gestión y cuestiona las críticas externas. Cairo utiliza indicadores educativos para devolver el golpe. Y los legisladores oficialistas salen a sostener al ministro.
Cada uno tiene derecho a defender su posición y presentar su propia lectura de los datos. Pero la acumulación de cruces permite identificar una tendencia política concreta: la sucesión de Cornejo ya está funcionando como eje ordenador de buena parte de la discusión interna del espacio que gobierna Mendoza.
El punto todavía no es quién ganará esa disputa —una conclusión que no puede anticiparse con seriedad a más de un año de una elección— sino qué lugar ocupará mientras tanto la agenda de gobierno.
Porque detrás de los posteos hay problemas que no se resuelven con una respuesta en X: educación, salarios, empleo, exportaciones, infraestructura, agua, producción, presión tributaria y servicios públicos.
La política mendocina puede discutir candidaturas, alianzas y liderazgos. De hecho, es razonable que lo haga cuando se acerca un nuevo ciclo electoral. La cuestión es si esa discusión seguirá creciendo hasta convertirse en el principal contenido de la agenda pública mientras los problemas concretos de la provincia quedan reducidos a argumentos para atacar al adversario.
Por ahora, la señal más visible es que la interna dejó de ser una conversación entre dos dirigentes y empezó a convertirse en una disputa que atraviesa al propio oficialismo. Y cuando los funcionarios y legisladores comienzan a gastar más energía en contestarse entre sí, la pregunta inevitable ya no es solamente quién quiere suceder a Cornejo, sino cuánto espacio queda para discutir qué Mendoza pretende gobernar quien finalmente llegue a 2027.