La cifra oficial del INDEC no deja demasiado margen para maquillajes: 36,9% de pobreza en el Gran Mendoza contra 32,3% en el conjunto de los 31 aglomerados urbanos relevados por la EPH. La diferencia es de 4,6 puntos porcentuales. Traducido a la vida cotidiana, prácticamente cuatro de cada diez personas del principal conglomerado urbano mendocino no alcanzan a cubrir, con sus ingresos, la Canasta Básica Total. Son alrededor de 395.000 personas y 96.000 hogares.
El dato, además, no aparece aislado: la pobreza volvió a crecer después de la fuerte reducción registrada durante 2025. El recorrido oficial muestra una secuencia contundente: Gran Mendoza había alcanzado el 52,9% de las personas pobres en el primer semestre de 2024, bajó al 42,0% en el segundo semestre de ese año, cayó al 33,5% en el primer semestre de 2025 y llegó al 31,9% en el segundo semestre de 2025. Ahora volvió a subir hasta 36,9%. Es decir: la mejora de 2025 no se consolidó y una parte importante de ese terreno se volvió a perder.
Hay otro dato que hace todavía más difícil esconder el deterioro detrás de un porcentaje: en apenas seis meses unas 55.000 personas más quedaron debajo de la línea de pobreza. En el segundo semestre de 2025 eran alrededor de 340.000 y ahora son aproximadamente 395.000. La indigencia también empeoró: pasó de alrededor de 5,5% a 7,3%, alcanzando a unas 78.000 personas. En este caso, Mendoza quedó apenas por debajo del promedio nacional de indigencia, que fue del 7,5%, pero la evolución local también fue negativa.
El problema es todavía más incómodo cuando se observa el contexto regional. Cuyo registró 36,7% de pobreza, prácticamente el mismo nivel que Gran Mendoza, pero Mendoza igualmente quedó levemente por encima de su propia región y claramente por encima del promedio nacional. En el mapa de los 31 aglomerados, los niveles más altos aparecen en lugares como Concordia, Gran Resistencia, Posadas, Corrientes, Gran Santa Fe y Gran La Plata; Gran Mendoza se ubica también entre los registros más elevados.
El bolsillo no acompañó al costo de vida
El propio INDEC explica el mecanismo detrás del deterioro nacional: durante el semestre, el ingreso per cápita familiar aumentó 11,5%, mientras que las canastas regionales subieron 21,4% en el caso de la Canasta Básica Alimentaria y 19,6% en la Canasta Básica Total. En otras palabras, los ingresos avanzaron bastante menos que el costo de lo indispensable para vivir. Esa brecha es precisamente la que termina empujando hogares hacia la pobreza.
Y Mendoza llega a este nuevo dato con un problema previo: los ingresos del Gran Mendoza ya estaban por debajo de los valores nacionales. En el segundo semestre de 2025, el ingreso medio de la ocupación principal fue de $860.848 en el Gran Mendoza, frente a $1.006.376 para el conjunto de los 31 aglomerados urbanos: una diferencia de aproximadamente 14%. Al mismo tiempo, el ingreso per cápita familiar mendocino fue de $573.195.
El mercado laboral tampoco aporta demasiado alivio. En el segundo trimestre de 2026, la desocupación del Gran Mendoza llegó al 8,1%, frente al 7,9% nacional. Son unas 44.000 personas sin trabajo dentro de la población económicamente activa. Al mismo tiempo, la tasa de empleo quedó en 46,2%, por debajo del 47,5% registrado un año antes. Es decir, mientras la pobreza vuelve a avanzar, el mercado laboral mendocino tampoco muestra una expansión suficiente como para absorber esa presión sobre los hogares.
Y la carrera entre ingresos y precios siguió durante el segundo semestre. La DEIE informó que en agosto de 2026 una familia mendocina de cuatro integrantes necesitó $1.473.773,67 para no caer por debajo de la línea de pobreza, mientras que la Canasta Básica Alimentaria llegó a $614.072,36. Ese dato corresponde a agosto y no debe confundirse con la medición de pobreza del primer semestre, pero sí muestra que el piso de ingresos necesario para escapar de la pobreza continuó subiendo después del período medido por el INDEC.
La pregunta que dejan los números
El dato no demuestra por sí solo que una única política o un único gobierno sea la causa de la pobreza. Sí demuestra algo más concreto: Mendoza atraviesa un nuevo retroceso social medido oficialmente y se encuentra 4,6 puntos por encima del promedio nacional. Después de la baja de 2025, el indicador volvió a subir; aumentaron también la indigencia y el desempleo; y los ingresos mendocinos venían mostrando un rezago frente al promedio nacional. Eso obliga a mirar más allá de cualquier relato sobre inflación, recuperación o estabilidad macroeconómica: la pregunta central es qué está pasando con la capacidad real de las familias mendocinas para llegar a fin de mes.
Porque detrás del 36,9% no hay una abstracción estadística. Hay casi 400.000 personas del Gran Mendoza cuyos ingresos no alcanzaron durante el semestre para superar la línea oficial de pobreza. Y después de un 2025 en el que el indicador había bajado, el dato más reciente dice que la mejora no estaba asegurada: la pobreza volvió a crecer y Mendoza quedó nuevamente por encima de la Argentina en su conjunto.