POLÃTICA
4 de septiembre de 2026
Mendoza mantiene las PASO y prepara una interna clave para 2027
Alfredo Cornejo ratificó que Mendoza volverá a utilizar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias en 2027. La decisión excede la discusión sobre el costo electoral: detrás de las reglas aparece la disputa por la sucesión del gobernador y por el futuro de la coalición oficialista.
La definición del Gobierno mendocino no surgió como una decisión improvisada. Alfredo Cornejo ya había anticipado que la provincia no suspendería las PASO y que el mecanismo volvería a utilizarse en 2027. El ministro de Gobierno, Natalio Mema, también ratificó esa posición y dejó abierta la posibilidad de discutir modificaciones al sistema, pero no su eliminación.
Mendoza había suspendido las primarias exclusivamente para 2025 y 2026 mediante la Ley 9.643. Como esa medida no alcanza al próximo proceso electoral, la Ley 8.619 continúa vigente y establece que las agrupaciones políticas deben seleccionar mediante PASO a sus candidatos para cargos provinciales y municipales.
2027 no será una elección cualquiera
En 2027 se elegirá gobernador, vicegobernador, legisladores provinciales y autoridades municipales. Alfredo Cornejo no podrá buscar un nuevo mandato consecutivo después de completar su actual período, por lo que la elección definirá también quién heredará el liderazgo político del espacio que gobierna Mendoza desde hace varios años.
La sucesión de Cornejo será uno de los principales ejes de la política provincial. El oficialismo deberá resolver si mantiene una conducción concentrada en el radicalismo tradicional, si amplía su alianza con otros sectores o si avanza hacia una integración más profunda con La Libertad Avanza.
Por eso las PASO adquieren una importancia especial. No se trata solamente de decidir cuántas veces concurrirán los mendocinos a las urnas, sino de establecer si las candidaturas podrán ser disputadas públicamente dentro de los frentes o si quedarán definidas mediante acuerdos entre dirigentes.
La experiencia de 2023 funciona como antecedente. En aquellas primarias, Cambia Mendoza presentó dos fórmulas para la Gobernación: Alfredo Cornejo-Hebe Casado y Luis Petri-Patricia Giménez. La fórmula de Cornejo obtuvo el 60,78% dentro de la interna, mientras que Petri alcanzó el 39,22%.
Aquella competencia tuvo consecuencias que excedieron la elección provincial. Aunque perdió frente a Cornejo, Petri consolidó una estructura política propia y luego se convirtió en una de las figuras centrales del gobierno nacional de Javier Milei. Ahora, su nombre vuelve a aparecer entre los posibles protagonistas de la sucesión mendocina.
Cornejo quiere PASO, pero con cambios
Defender las PASO no significa necesariamente mantener intacto el sistema actual. El Gobierno provincial analiza modificaciones vinculadas con el financiamiento, los requisitos para participar y la posibilidad de evitar elecciones cuando no exista una competencia interna real.
El objetivo declarado es reducir costos y evitar que el mecanismo genere jornadas electorales innecesarias. La propuesta oficial apunta a conservar la herramienta, pero hacerla más económica y funcional.
La discusión podría incluir cambios en la organización de las primarias, en la participación de los partidos y en la forma de distribuir los gastos electorales. Sin embargo, el principio central se mantiene: las candidaturas podrán definirse mediante una competencia abierta si dentro de una alianza existen distintos aspirantes.
En ese punto aparece una de las claves políticas de la decisión de Cornejo. Las PASO pueden ser costosas y generar tensiones, pero también permiten trasladar las disputas internas a las urnas y evitar que el gobernador cargue personalmente con el costo de elegir a un único sucesor.
La relación con Milei y la autonomía provincial
La posición mendocina también debe leerse en el marco de la relación entre Cornejo y Javier Milei. Mientras el Gobierno nacional impulsa la eliminación de las PASO nacionales, Mendoza sostiene que las primarias provinciales pueden cumplir una función diferente.
Para el oficialismo mendocino, las PASO locales sirvieron en distintas oportunidades para resolver internas reales y permitir que los ciudadanos intervengan en la selección de candidatos. Esa experiencia es utilizada como argumento para defender la continuidad del mecanismo en la provincia.
Mendoza puede, de ese modo, acompañar algunas reformas electorales nacionales y al mismo tiempo conservar sus propias primarias. La provincia cuenta con un régimen electoral autónomo y tiene facultades para definir las reglas de sus elecciones locales.
La diferencia entre ambos sistemas también permite que el Gobierno provincial mantenga margen de negociación con la Casa Rosada sin resignar una herramienta que considera útil para ordenar su propia sucesión.
Ulpiano Suarez y Luis Petri, en la carrera
La carrera por la Gobernación de 2027 ya comenzó. Dentro del oficialismo aparecen, entre otros, Luis Petri y Ulpiano Suarez como figuras con aspiraciones y estructuras propias.
Suarez confirmó su intención de competir por la Gobernación y pidió que la candidatura del oficialismo se defina mediante PASO. El intendente de la Ciudad de Mendoza sostuvo que deben ser los ciudadanos quienes determinen quién representa al espacio, en lugar de que la decisión quede limitada a una negociación entre dirigentes.
Petri, en tanto, ya conoce el escenario de una interna provincial. En 2023 enfrentó a Cornejo y, aunque perdió, logró posicionarse políticamente. Su incorporación al Gobierno nacional le permitió ampliar su proyección y construir vínculos fuera de la estructura tradicional del radicalismo mendocino.
La eventual competencia entre ambos podría convertirse en una de las principales disputas electorales de 2027. También podrían sumarse otros dirigentes, tanto del radicalismo como de los sectores aliados que buscan influir en la definición del próximo gobernador.
Con varios aspirantes en carrera, las PASO funcionan como una válvula de escape. Si no existe un acuerdo, la primaria permite que la disputa se resuelva mediante el voto. Si el mecanismo se elimina, la definición quedaría en manos de las conducciones partidarias y de las negociaciones entre los distintos sectores.
Una elección provincial con calendario propio
Mendoza cuenta con un régimen electoral propio y puede organizar sus comicios separados de las elecciones nacionales. El Gobierno provincial mantiene la idea de realizar las PASO durante 2027, aunque el calendario definitivo deberá formalizarse mediante la convocatoria correspondiente.
La fecha de las elecciones será otro elemento de negociación política. Separar los comicios provinciales de los nacionales permitiría que la discusión mendocina se concentre en la gestión, la sucesión de Cornejo y el futuro de la coalición local.
Al mismo tiempo, una elección desdoblada podría reducir la influencia de la disputa presidencial sobre la competencia provincial. La decisión dependerá de la estrategia del Gobierno y de cómo evolucione la relación entre el radicalismo mendocino, el PRO y La Libertad Avanza.
En 2027 no solamente estará en juego quién gobernará Mendoza entre 2027 y 2031. También se definirá qué espacio tendrá el control de la coalición oficialista y qué lugar ocupará cada sector dentro del nuevo esquema de poder.
La discusión recién comienza
Por ahora, la posición de Cornejo es clara: las PASO provinciales siguen en pie. La Ley 8.619 continúa vigente y la suspensión aprobada para 2025 y 2026 no alcanza al proceso electoral de 2027.
La discusión, sin embargo, todavía está abierta. El Gobierno puede impulsar cambios para reducir costos, limitar la participación en internas sin competencia real o modificar aspectos operativos del sistema. Lo que no parece estar en debate, al menos por el momento, es la continuidad de las primarias como mecanismo de selección de candidatos.
La decisión tendrá consecuencias directas sobre la sucesión de Cornejo. Si Petri, Suarez y otros dirigentes mantienen sus aspiraciones, las PASO podrían convertirse en el escenario donde se defina el liderazgo del oficialismo para los próximos años.
Mendoza se prepara así para una elección que será mucho más que un recambio institucional. En 2027 se pondrá en juego la continuidad del proyecto político que gobierna la provincia, la relación con el Gobierno nacional y el poder de decisión sobre el futuro de la coalición. Y si la interna finalmente se concreta, el árbitro no será solamente la dirigencia: será el voto de los mendocinos.