POLÃTICA
31 de agosto de 2026
Caputo pide sacar los dólares del colchón mientras mantiene el 97% de sus depósitos afuera
La nueva declaración jurada del ministro de Economía expone una paradoja incómoda para el Gobierno: Luis Caputo tiene $12.422 millones de los $12.730 millones que declara en depósitos bancarios radicados fuera de la Argentina. Mientras impulsa desde el Estado la exteriorización de los dólares de los argentinos, su propio patrimonio líquido permanece mayoritariamente en el exterior.
Hay una imagen que resume buena parte de la discusión económica argentina de los últimos años: un ministro que pide confianza mientras su propia declaración patrimonial muestra que la mayor parte de su dinero líquido está lejos del sistema financiero local.
Luis Caputo presentó su declaración jurada correspondiente al ejercicio 2025 ante la Oficina Anticorrupción y los números abrieron un nuevo frente político para el Gobierno de Javier Milei.
El dato central es contundente: de los $12.730 millones que Caputo declara en depósitos bancarios, $12.422 millones están radicados en el exterior, aproximadamente el 97%. La mayor concentración aparece en una cuenta en Estados Unidos, que figura con unos $11.739 millones.
No se trata de dinero oculto según la información publicada: son fondos incluidos en la declaración patrimonial. Tampoco existe una prohibición general para que un funcionario tenga activos fuera del país.
El problema político es otro.
Mientras Caputo lleva adelante una política destinada a convencer a los argentinos de que vuelvan a poner sus dólares en circulación dentro de la economía nacional, sus propios activos líquidos continúan mayoritariamente fuera del país.
Y esa contradicción resulta particularmente incómoda porque no se trata de un funcionario cualquiera: es el hombre que conduce la política económica argentina.
El número que cambia la discusión
La cifra de 95% que circuló inicialmente requiere una precisión. Los datos analizados por distintos medios a partir de la declaración jurada muestran que el 97% de los depósitos bancarios de Caputo están fuera de la Argentina.
El cálculo surge de comparar los aproximadamente $12.422 millones radicados en el exterior con los $12.730 millones declarados como depósitos bancarios totales. Si, en cambio, se analiza todo su patrimonio —inmuebles, vehículos, inversiones, acciones y dinero— la proporción radicada fuera del país es menor: alrededor del 64%.
Es una diferencia relevante. Pero incluso utilizando el criterio más conservador, el dato que permanece es difícil de ignorar: la enorme mayoría de la liquidez bancaria declarada por el ministro está fuera de la Argentina.
Mientras Caputo busca los dólares del colchón
El contraste adquiere mayor dimensión cuando se repasa el discurso que el propio ministro viene sosteniendo desde 2025. Caputo convirtió a los llamados “dólares del colchón” en uno de los ejes de su estrategia económica.
El Gobierno impulsó primero un régimen para facilitar la utilización de esos ahorros y luego avanzó con una segunda versión de la denominada Inocencia Fiscal, presentada en julio de 2026 como una herramienta para estimular la exteriorización de divisas y canalizarlas hacia el consumo y la inversión.
El propio Caputo sostuvo públicamente que era necesario que los argentinos sacaran los dólares que permanecían fuera del sistema. La lógica oficial es sencilla: si esos fondos ingresan al circuito formal, pueden transformarse en depósitos, créditos, inversiones y consumo, aumentando la actividad económica.
El Gobierno incluso calcula que existen enormes cantidades de dólares fuera del sistema financiero. En julio, Caputo presentó la nueva iniciativa de Inocencia Fiscal justamente con el objetivo de atraer parte de esos recursos.
Pero ahora aparece una pregunta inevitable: ¿Por qué un ministro que considera beneficioso que los argentinos incorporen sus dólares al circuito local mantiene la mayor parte de sus depósitos fuera del país?
La respuesta puede ser perfectamente legal y financiera: diversificación, protección patrimonial, decisiones de inversión o preferencias personales. Pero también es legítimo señalar la contradicción política. Porque una cosa es pedirle a la sociedad que confíe en el sistema argentino y otra es observar dónde coloca su propia liquidez quien diseña las reglas de ese sistema.
Una cuenta en Estados Unidos que creció con fuerza
La declaración jurada agrega otro dato llamativo. Una cuenta radicada en Estados Unidos pasó, según el análisis publicado por elDiarioAR, de unos $4.018 millones al inicio de 2025 a $11.738 millones al cierre del año. Es decir, medida en pesos declarados, casi triplicó su saldo durante el período.
La documentación patrimonial no identifica públicamente en qué entidad financiera se encuentra esa cuenta ni bajo qué instrumento específico. El crecimiento de esa posición explica buena parte del aumento de la liquidez exterior del ministro. Y vuelve a colocar en primer plano una discusión que el propio Gobierno intenta instalar desde hace más de un año: qué significa realmente confiar en la economía argentina.
La fortuna de Caputo también creció
El patrimonio total declarado por Caputo alcanzó aproximadamente $19.209 millones al cierre de 2025, frente a los $11.851 millones que había informado para el período anterior. Eso representa un crecimiento de alrededor del 62% en pesos. Expresado en dólares, las estimaciones periodísticas ubican su patrimonio en torno a US$13,4 millones, frente a unos US$9,7 millones al inicio de 2025.
El ministro continúa declarando una importante cantidad de bienes. Entre ellos figuran una vivienda de 365 metros cuadrados, un departamento en Recoleta, tres cocheras, terrenos en Benavídez y Pilar, una propiedad en Villa La Angostura y un campo en Alberti. También aparecen un yate, un gomón, una Volvo XC90, dos Kia Carnival y un cuatriciclo.
En materia societaria, la declaración incluye participaciones en Anker Latinoamericana, Ancora Investments LP, Palmeral Chico y Sacha Rupaska, entre otras inversiones.
El gasto personal que también llamó la atención
La nueva declaración jurada muestra además un nivel de gastos elevado.
Según el análisis del elDiarioAR, Caputo declaró gastos personales por aproximadamente $237,5 millones durante 2025, además de otros gastos no deducibles por unos $49,3 millones. El promedio mensual combinado ronda los $24 millones. La cifra fue comparada por ese medio con la remuneración de un ministro y generó cuestionamientos sobre la diferencia entre sus ingresos como funcionario y el nivel de gastos declarado.
El dato, sin embargo, debe interpretarse con cautela: la declaración patrimonial no implica que todos esos gastos hayan sido financiados exclusivamente con el salario que percibe como ministro.
El antecedente Macri: Caputo y la deuda
La discusión patrimonial también reactiva otra parte de la trayectoria de Caputo. Antes de convertirse en uno de los hombres fuertes del gobierno de Milei, fue una pieza central del equipo económico de Mauricio Macri. En enero de 2017 asumió como ministro de Finanzas después de haber ocupado la Secretaría de Finanzas. Durante esa etapa tuvo un papel central en el regreso de Argentina a los mercados internacionales y en las operaciones de colocación de deuda.
Una de las operaciones más controvertidas fue la emisión del denominado bono a 100 años. En junio de 2017, el Gobierno emitió US$2.750 millones con vencimiento en 2117 y un rendimiento cercano al 7,9%. El propio Ministerio de Finanzas defendió entonces la operación como una muestra de confianza internacional en Argentina.
La operación generó una fuerte polémica política y judicial. La Fiscalía Federal impulsó una investigación a partir de una denuncia presentada por diputados que cuestionaban las condiciones de la colocación y consideraban que podía haber un perjuicio para el Estado.
El Congreso también recibió pedidos de informes para que Caputo explicara las condiciones, los bancos intervinientes y las razones que llevaron a emitir deuda con un plazo de un siglo.
Y existe un dato que conviene incorporar para evitar simplificaciones: Caputo sostiene que durante la administración de Milei la deuda pública consolidada se redujo, diferenciando entre deuda del Tesoro y pasivos del Banco Central. El Gobierno afirma que la administración anterior había incrementado esa deuda y que la actual logró reducirla.
Al mismo tiempo, durante la gestión de Milei el Ministerio de Economía continuó realizando operaciones de financiamiento y colocaciones de títulos públicos. El propio portal oficial de Finanzas publica las operaciones de deuda realizadas durante 2024, 2025 y 2026.
Por eso, más que decir que Caputo simplemente “toma deuda” en el mismo sentido durante ambas gestiones, la discusión precisa es otra: es un funcionario que estuvo en el centro de las decisiones de financiamiento del Estado tanto durante el macrismo como bajo Milei.
El ministro que pide confianza también administra su propio riesgo
Esta es quizás la parte más incómoda del episodio. En abril de 2026, Caputo aseguró que no podía estar más optimista y pronosticó que Argentina atravesaría “los mejores 18 meses” de las últimas dos décadas. Meses después, el Gobierno continuó impulsando medidas para que los argentinos incorporen sus dólares a la economía formal.
El objetivo declarado es generar inversión, consumo, crédito y crecimiento. Pero la declaración jurada del propio ministro muestra una conducta patrimonial diferente. Caputo no está obligado a invertir sus ahorros en Argentina. Ese punto debe quedar claro. Tener dinero en el extranjero, cuando está declarado y cumple con las obligaciones correspondientes, no constituye por sí mismo una irregularidad.
Pero la discusión política no es jurídica. Es de coherencia.Porque cuando el funcionario que administra la economía nacional le dice a los argentinos que llegó el momento de confiar, gastar, invertir y sacar los dólares del colchón, resulta inevitable observar qué hace él con su propio dinero.
Y el documento oficial muestra que la mayor parte de su liquidez bancaria permanece fuera del país.
La paradoja del “confíen en mí”
La contradicción se vuelve todavía más evidente si se recuerda lo ocurrido en mayo de 2025. Durante una conferencia de prensa, un periodista le preguntó a Caputo por los dólares que figuraban en su declaración jurada. El ministro reaccionó con dureza y aclaró que tener dólares en el exterior era perfectamente legal y que eso no equivalía a tener dinero “debajo del colchón”.
La discusión terminó con Caputo remarcando que cualquier argentino podía tener dólares fuera del país siempre que estuvieran declarados. Tenía razón en ese punto. Pero esa misma aclaración vuelve hoy sobre la mesa. Porque nadie está diciendo que Caputo tenga dólares ilegales.
La pregunta es otra: si el sistema económico argentino ofrece las condiciones de confianza que el Gobierno dice haber construido, ¿por qué el ministro conserva casi toda su liquidez bancaria fuera del país?
No es una acusación. Es una pregunta política.
El relato oficial y la prueba del patrimonio
La administración Milei construyó buena parte de su discurso económico alrededor de una idea: Argentina debía recuperar la confianza, abandonar las restricciones y permitir que los capitales privados volvieran a circular. Caputo es uno de los principales arquitectos de esa estrategia.
En 2025 defendió la eliminación de regulaciones para facilitar el uso de dólares fuera del sistema. En 2026 volvió a impulsar modificaciones a la Inocencia Fiscal. El Gobierno también amplió las posibilidades de financiamiento en dólares y busca que los bancos canalicen una mayor cantidad de divisas hacia el crédito. La estrategia necesita confianza.
Y justamente por eso la declaración jurada del ministro adquiere relevancia política. No porque revele un delito, sino porque muestra una elección patrimonial. Caputo administra la economía argentina, apuesta públicamente por su recuperación y pide a los ciudadanos que incorporen sus dólares al circuito local. Mientras tanto, cuando se mira dónde están sus depósitos bancarios, la respuesta es contundente: 97% afuera.
La pregunta que queda abierta
La discusión de fondo no es si Caputo puede tener dólares en Estados Unidos. Puede. La discusión es si existe una diferencia entre confiar en una economía como ministro y confiar en ella con los propios ahorros.
Porque una política económica puede defenderse con argumentos técnicos, balances fiscales, inflación, reservas, deuda y crecimiento. Pero el patrimonio personal también cuenta una historia.
Y el patrimonio declarado por Caputo cuenta, al menos, una historia incómoda: el ministro que intenta convencer a millones de argentinos de que llegó la hora de sacar los dólares de donde están y ponerlos a trabajar en Argentina mantiene la mayor parte de su propia liquidez bancaria fuera del país.
No necesariamente porque piense que Argentina va a fracasar. No necesariamente porque esté cometiendo una irregularidad. Pero sí porque, cuando tuvo que decidir dónde colocar su dinero, la inmensa mayoría terminó del otro lado de la frontera. Y esa diferencia entre el discurso público y la decisión privada es, precisamente, lo que convierte una declaración jurada en una noticia política.