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1 de septiembre de 2026

Jesús Méndez vuelve a las canchas y regresa a sus raíces en La Libertad

Después de haber anunciado su retiro profesional y de varios años alejado de la competencia, el histórico mediocampista mendocino vuelve a ponerse los botines. A los 42 años, acordó su incorporación a La Libertad de Rivadavia, el club donde también dio sus primeros pasos antes de llegar al fútbol profesional.

Hay regresos que tienen que ver con una transferencia y otros que parecen cerrar un círculo. El de Jesús Méndez pertenece a la segunda categoría. El histórico mediocampista mendocino, con pasado en River, Boca, Independiente, Rosario Central, Vélez, Toluca y la Selección argentina, decidió volver a jugar y lo hará con la camiseta de La Libertad de Rivadavia, en el fútbol de su departamento y dentro de una competencia que vuelve a poner al club en el mapa regional.


La incorporación aparece registrada desde agosto de 2026 y fue difundida en las últimas horas, después de que el propio entorno del club confirmara el acuerdo. La base de datos de movimientos del fútbol argentino también registra a Méndez como nuevo jugador del Club Social y Deportivo La Libertad, con contrato iniciado el 1 de agosto.

Pero la noticia tiene un componente que va bastante más allá del nombre que puede aportar un futbolista con semejante trayectoria. La Libertad forma parte de la historia personal de Méndez desde mucho antes de River, Boca o la Selección. En una entrevista publicada por Los Andes, el propio jugador recordó que de chico jugó en ese club, donde su padre, José Méndez Souza, era entrenador. Fue parte de aquellos primeros años en la Liga Rivadaviense que terminarían llevándolo a Buenos Aires y, posteriormente, al fútbol profesional.

El regreso, entonces, tiene algo de viaje al punto de partida. Méndez nació en Mendoza y construyó una carrera que lo llevó desde el fútbol de la zona Este hasta algunos de los escenarios más importantes del país. Debutó en Primera con River, pasó por Olimpo, Rosario Central, Boca, Independiente, Toluca y Vélez, además de disputar dos partidos con la Selección argentina. Su carrera profesional terminó formalmente en 2021, cuando decidió retirarse después de su paso por Independiente Rivadavia.

Y justamente ese retiro había sido el segundo capítulo de una historia particular. Méndez ya había anunciado que dejaba el fútbol en 2019, cuando jugaba en Vélez, pero después volvió a competir. Primero lo hizo con Deportivo Maipú y posteriormente con Independiente Rivadavia. En aquel momento había explicado que necesitaba priorizar otros aspectos de su vida y que el fútbol profesional había dejado de generarle la misma motivación.

Cinco años después de aquel último partido profesional, la pelota volvió a aparecer en el horizonte. Y esta vez el escenario es muy diferente: no hay Primera División, contratos millonarios ni concentraciones de fútbol profesional. Hay un club de Rivadavia, una competencia regional y una camiseta que, paradójicamente, forma parte de los primeros recuerdos futbolísticos del jugador.

De River y Boca al fútbol del Este

La dimensión de la carrera de Méndez explica por qué su regreso genera repercusión incluso fuera de Rivadavia. El volante llegó a River siendo adolescente y debutó en Primera en 2004. Después construyó una carrera que incluyó pasos por algunos de los clubes más importantes del fútbol argentino y una experiencia internacional en Suiza y México.

En Rosario Central dejó una de las etapas más reconocidas de su carrera y también tuvo varios ciclos en Boca. Más tarde llegó a Independiente, donde tuvo una participación importante durante el ascenso del club a Primera, antes de continuar su carrera en Toluca y Vélez. En total, las estadísticas recopiladas sobre su trayectoria profesional registran alrededor de 370 partidos y 23 goles.

Pero la historia profesional muchas veces hace olvidar dónde empezó todo. Méndez contó que antes de marcharse a River jugaba en el fútbol de la Liga Rivadaviense y que incluso pasó por La Libertad. Su padre también tuvo un papel central en esos comienzos: fue jugador, entrenador y posteriormente creó Oriental Argentino, otro de los clubes vinculados a la infancia futbolística de la familia Méndez.

Por eso, el regreso a La Libertad no puede leerse únicamente como la incorporación de un exjugador profesional a un equipo amateur. Es también el regreso de un futbolista a la geografía donde comenzó a soñar con llegar a Primera.

La Libertad, entre la Liga y un desafío mayor

El contexto deportivo tampoco es menor. La Libertad viene teniendo protagonismo dentro del fútbol del Este y en 2026 volvió a conseguir un lugar en el Torneo Regional Federal Amateur, la competencia que reúne a clubes de todo el país y funciona como una de las principales vías de acceso al Federal A.

El club rivadaviense confirmó su participación después de algunas dudas dirigenciales y finalmente quedó incluido entre los representantes mendocinos. La prensa deportiva regional informó que La Libertad compartiría la Zona 3 de la Región Cuyo junto con Atlético Argentino, Atlético Palmira y Montecaseros.

El fixture oficializado para la competencia estableció que La Libertad debía comenzar el torneo el 30 de agosto frente a Montecaseros. Luego aparecen los cruces con Atlético Argentino y Palmira, en un grupo que combina clubes de la Liga Mendocina y de la Liga Rivadaviense.

Ese escenario le agrega otra dimensión al regreso de Méndez. No se trata solamente de jugar algunos partidos por diversión: vuelve en un momento en que La Libertad afronta uno de los desafíos competitivos más importantes de su calendario.

El club, además, tiene antecedentes en competencias nacionales. La Libertad disputó en distintas temporadas torneos federales y llegó a participar del Federal B, además de sus campañas dentro de la Liga Rivadaviense. Los registros históricos muestran encuentros frente a equipos como Montecaseros, Pacífico, Jorge Newbery y Rodeo del Medio.

Un regreso que también interpela al fútbol amateur

El desembarco de un jugador con el recorrido de Méndez en una institución de estas características vuelve a poner sobre la mesa una particularidad del fútbol del interior: la frontera entre el profesionalismo y el amateurismo puede ser mucho más delgada de lo que parece.

Méndez ya había demostrado esa conexión cuando, después de alejarse del fútbol profesional, volvió a jugar en clubes mendocinos. En 2019 incluso contó que había participado de un cuadrangular con Mundo Nuevo, el club de donde surgió, y recordó sus años en la Liga Rivadaviense.

Ahora la historia cambia de escenario, pero no de esencia. El jugador que alguna vez dejó Mendoza para probarse en River vuelve muchos años después al lugar donde comenzó a jugar, con una carrera que incluye algunos de los nombres más grandes del fútbol argentino.

Y hay una paradoja especialmente atractiva: Méndez había dicho durante su retiro que no tenía botines y que su etapa como futbolista había quedado atrás. Años después, los botines vuelven a aparecer, pero esta vez no para perseguir una carrera profesional sino para disfrutar del fútbol desde otro lugar.

La pelota vuelve a rodar donde todo empezó

A los 42 años, el desafío será necesariamente diferente. No se puede comparar el ritmo, las exigencias físicas y la estructura de un torneo regional con aquellos años en los que Méndez jugaba en Primera División. Tampoco sería razonable esperar que aquel mediocampista que recorría las canchas del fútbol argentino vuelva a ser exactamente el mismo jugador.

Lo que sí permanece es algo que ningún retiro puede borrar: la experiencia acumulada. La capacidad para leer un partido, el conocimiento del juego y una carrera desarrollada junto a entrenadores y compañeros de primer nivel son un capital futbolístico que ahora puede ponerse al servicio de un equipo de Rivadavia.

Para La Libertad, la llegada representa además una oportunidad de jerarquizar su plantel y de darle una dimensión especial a su participación en el Regional Amateur. Para Méndez, en cambio, puede significar algo mucho más sencillo y probablemente más importante: volver a jugar por el placer de jugar, en su tierra y cerca de los lugares que marcaron su infancia.

Después de haber recorrido estadios de todo el país, haber vestido las camisetas de River, Boca e Independiente y haber jugado con la Selección argentina, Jesús Méndez vuelve a donde alguna vez empezó todo.

Esta vez no hay que llegar a River.

Hay que volver a casa.

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