POLÃTICA
29 de julio de 2026
Mientras millones de jubilados sobreviven con haberes mínimos, Eduardo Menem cobrará una jubilación de privilegio de más de $41 millones por mes
El exsenador nacional obtuvo un fallo judicial que actualiza su haber previsional y habilita además un millonario pago retroactivo. La decisión vuelve a poner bajo la lupa los privilegios de la dirigencia política, mientras el Gobierno de Javier Milei sostiene un fuerte ajuste sobre el sistema previsional y reclama "esfuerzo" a los jubilados.
En un contexto en el que la mayoría de los jubilados argentinos enfrenta una pérdida sostenida del poder adquisitivo y el Gobierno nacional mantiene una política de fuerte ajuste sobre el gasto previsional, la confirmación de la jubilación de privilegio que percibirá Eduardo Menem, exsenador nacional y padre del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, volvió a instalar el debate sobre los beneficios que todavía conserva una parte de la dirigencia política.
Según trascendió a partir de la resolución definitiva del expediente judicial, Eduardo Menem percibirá un haber que supera los 41 millones de pesos mensuales, además de un retroactivo estimado en más de $1.500 millones producto del reajuste de su asignación previsional.
El fallo quedó firme
La actualización surge de un juicio iniciado por el exlegislador para reclamar el recálculo de su jubilación especial, vinculada al salario de un senador nacional en actividad.
El expediente terminó quedando firme luego de que la ANSES no lograra revertir la sentencia favorable, situación que habilitó tanto el nuevo haber mensual como el importante pago retroactivo acumulado durante años.
El contraste con el discurso del Gobierno
La noticia adquiere una fuerte carga política por el contexto en el que se produce.
Desde diciembre de 2023, el presidente Javier Milei construyó buena parte de su discurso sobre la necesidad de terminar con los privilegios de "la casta", reducir el gasto público y exigir esfuerzos a toda la sociedad para equilibrar las cuentas del Estado.
Sin embargo, el caso de Eduardo Menem reabre interrogantes sobre la continuidad de regímenes previsionales especiales que permiten haberes millonarios mientras millones de jubilados perciben ingresos que continúan siendo objeto de reclamos por su insuficiencia para afrontar el costo de vida.
Un apellido con fuerte peso en el oficialismo
La situación también adquiere relevancia porque Eduardo Menem integra una de las familias con mayor influencia política dentro del oficialismo.
Su hijo, Martín Menem, preside la Cámara de Diputados y ocupa uno de los cargos institucionales más importantes del país, siendo además uno de los principales aliados parlamentarios del presidente Milei.
Aunque el expediente judicial corresponde exclusivamente al exsenador y no existe evidencia de intervención de Martín Menem en el proceso, el vínculo político alimentó el debate público sobre la coherencia entre el discurso oficial contra los privilegios y la permanencia de beneficios especiales para dirigentes históricos.
Las críticas
Diversos dirigentes opositores y analistas cuestionaron el contraste entre este haber previsional y la situación que atraviesa la mayoría de los adultos mayores.
El cuestionamiento no se centra únicamente en el monto mensual, sino también en el retroactivo multimillonario que deberá afrontar el Estado, en momentos en que el Gobierno sostiene la necesidad de reducir el gasto público y vetó o cuestionó distintas iniciativas destinadas a mejorar los ingresos del conjunto de los jubilados.
El debate de fondo
El caso vuelve a instalar una discusión que atraviesa distintos gobiernos desde hace años: la continuidad de las jubilaciones especiales para determinados cargos políticos.
Mientras algunos sostienen que se trata de derechos adquiridos protegidos por la legislación vigente y por sentencias judiciales, otros consideran que resulta difícil justificar haberes de decenas de millones de pesos mensuales en un país donde una parte importante de los jubilados depende de bonos extraordinarios para complementar ingresos que no alcanzan a cubrir el costo de una canasta básica.
Más allá de la legalidad del beneficio reconocido por la Justicia, el episodio reabre un debate esencial: si la política puede seguir sosteniendo regímenes de excepción para una minoría mientras reclama austeridad y sacrificio al resto de la sociedad.