POLÃTICA
27 de julio de 2026
La confianza en Milei se desploma: julio marcó una de las peores caídas de su gobierno
El Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella registró una fuerte baja durante julio y encendió nuevas alarmas para la Casa Rosada. Cuatro de los cinco indicadores empeoraron, se derrumbó el respaldo entre los jóvenes y distintos estudios privados coinciden en un escenario de creciente desgaste político y económico.
El Gobierno de Javier Milei atraviesa uno de los momentos más delicados desde su llegada a la Casa Rosada. Mientras el oficialismo continúa exhibiendo la desaceleración de la inflación y el equilibrio fiscal como sus principales logros, la percepción social comenzó a recorrer un camino diferente.
El último Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella mostró una nueva caída durante julio, consolidando una tendencia de deterioro que ya venían reflejando distintas consultoras privadas. El descenso ubicó al oficialismo en uno de sus niveles de confianza más bajos desde el inicio de la gestión y expuso un dato que preocupa especialmente al entorno presidencial: el retroceso del apoyo entre los jóvenes, uno de los sectores que más acompañó electoralmente a Milei.
Un deterioro que alcanza a casi todos los indicadores
El informe de la Universidad Torcuato Di Tella muestra que cuatro de los cinco componentes que integran el índice registraron caídas respecto del mes anterior.
Retrocedieron las evaluaciones vinculadas con:
-
la imagen general del Gobierno;
-
la capacidad para resolver los problemas del país;
-
la honestidad percibida de los funcionarios;
-
la eficiencia en la administración del gasto público.
La única variable que logró mantenerse relativamente estable no alcanzó para compensar el deterioro general del indicador.
Para analistas de opinión pública, la caída ya no responde únicamente a coyunturas políticas puntuales sino a un desgaste sostenido que comienza a consolidarse.
Los jóvenes, una señal de alerta para el oficialismo
Uno de los datos más relevantes del relevamiento es el retroceso de la confianza entre los menores de 30 años.
Durante la campaña presidencial ese segmento constituyó uno de los principales motores del crecimiento libertario. Las redes sociales, el discurso antisistema y la promesa de un cambio profundo convirtieron a Milei en el dirigente con mayor identificación entre buena parte del electorado joven.
Ahora, distintos estudios privados muestran que ese respaldo comienza a erosionarse.
Para el oficialismo, perder apoyo en ese sector implica mucho más que una baja estadística: supone el debilitamiento de uno de los pilares políticos sobre los que construyó su victoria en 2023.
La economía sigue siendo el principal examen
Aunque la inflación muestra una desaceleración respecto de los niveles registrados al comienzo del mandato, la recuperación todavía no logra trasladarse de manera uniforme a la vida cotidiana.
Durante las últimas semanas distintos informes reflejaron:
-
caída del consumo;
-
aumento de la refinanciación de deudas familiares;
-
incremento de la morosidad;
-
dificultades para llegar a fin de mes;
-
retroceso de la actividad industrial;
-
crisis en numerosas economías regionales.
La percepción de amplios sectores sociales continúa marcada por salarios que perdieron poder adquisitivo, alquileres que siguen aumentando y un mercado laboral que todavía no recupera dinamismo.
En ese contexto, especialistas sostienen que la mejora de algunos indicadores macroeconómicos aún no alcanza para modificar el humor social.
Un Gobierno que suma frentes de conflicto
La caída del índice también coincide con semanas especialmente complejas para la administración nacional.
El Gobierno enfrentó conflictos políticos y diplomáticos, fuertes debates legislativos, cuestionamientos por distintas medidas económicas y una creciente tensión con sectores productivos. Si bien ningún episodio explica por sí solo el descenso en la confianza, el conjunto de esos acontecimientos contribuye a instalar una percepción de mayor desgaste.
Un desafío político para la segunda mitad del mandato
Desde el inicio de su gestión, Javier Milei apostó a que los resultados económicos terminarían fortaleciendo su capital político.
Sin embargo, las encuestas comienzan a mostrar que una parte importante de la sociedad todavía no percibe mejoras concretas en su economía doméstica.
Esa diferencia entre los indicadores macroeconómicos que exhibe el Gobierno y la experiencia cotidiana de millones de argentinos aparece hoy como uno de los principales desafíos políticos para la Casa Rosada.
Con la campaña electoral ya en marcha, el oficialismo buscará recuperar la iniciativa y convencer a la ciudadanía de que la estabilización económica terminará reflejándose en el bolsillo.
Por ahora, las mediciones de opinión muestran que la paciencia social comienza a agotarse y que la confianza en el Gobierno ya no exhibe la fortaleza de los primeros meses de gestión.