PROVINCIALES
22 de julio de 2026
Dos de cada tres mendocinos dicen que “se acabó la paciencia” con la economía: el malestar social ya es mayoritario
Una encuesta realizada en el Gran Mendoza refleja un fuerte deterioro del humor social: el 66% asegura que ya no tiene paciencia para esperar una mejora económica, casi ocho de cada diez califican como mala su situación financiera y más del 80% no cree que el país vaya a estar mejor dentro de un año.
La desaceleración de la inflación ya no alcanza para contener el malestar económico de los mendocinos.
Esa es la principal conclusión que deja la última encuesta elaborada por la consultora Demokratia, un relevamiento realizado entre el 1 y el 7 de julio en Ciudad, Godoy Cruz, Guaymallén, Las Heras, Maipú y Luján de Cuyo, donde el humor social aparece marcado por el cansancio, la pérdida del poder adquisitivo y la incertidumbre sobre el futuro.
El dato más contundente del estudio es que el 66,11% de los consultados considera que "se acabó la paciencia" con la situación económica. Apenas un 5,65% entiende que los problemas ya están siendo solucionados, mientras que el resto todavía concede algún margen de tiempo para observar resultados.
La cifra refleja un cambio de clima. Ya no se trata solamente de esperar que la inflación continúe bajando: para una amplia mayoría de los mendocinos, la preocupación pasó a ser qué ocurre con el bolsillo, los ingresos y la capacidad de sostener el nivel de vida.
Casi ocho de cada diez califican su economía como mala
La encuesta muestra además un dato que explica buena parte del descontento. El 79,83% de los entrevistados calificó su situación económica personal como mala o muy mala, mientras que solamente uno de cada cinco afirmó atravesar un buen momento financiero.
El pesimismo atraviesa prácticamente todos los sectores sociales y todas las edades. Entre los jóvenes de entre 16 y 30 años, más del 84% considera negativa su situación económica. Entre los mayores de 65 años el porcentaje también resulta ampliamente mayoritario.
El futuro tampoco genera optimismo
La falta de expectativas positivas aparece como otro de los ejes centrales del informe. El 66,03% considera que dentro de un año la economía argentina seguirá igual de mal, mientras que otro 15,20% cree que incluso estará peor. En conjunto, más de ocho de cada diez mendocinos no esperan una mejora económica durante los próximos doce meses.
El optimismo queda reducido a una minoría: apenas el 17,61% cree que el país mantendrá una situación favorable y menos del 1% considera que estará mejor.
Llegar a fin de mes sigue siendo un desafío
El relevamiento también indagó sobre la economía cotidiana de los hogares. Si bien el 40,59% afirmó llegar a fin de mes sin mayores inconvenientes, otro 37,39% reconoció hacerlo con muchas dificultades y ajustando gastos.
Además, un 15,13% manifestó que necesita ayuda de familiares o terceros para completar el mes, mientras que un 3,25% aseguró directamente que no logra cubrir todos sus gastos.
El dato más revelador aparece en la capacidad de ahorro: apenas el 3,64% dijo poder guardar dinero todos los meses. En otras palabras, prácticamente la totalidad de los ingresos familiares continúa destinada al consumo corriente.
Inflación en baja, pero sin recuperación plena del poder adquisitivo
Los resultados del estudio aparecen en un contexto económico donde la inflación muestra una desaceleración respecto de los niveles registrados durante 2024, pero donde numerosos indicadores continúan reflejando dificultades para recuperar el poder de compra.
En los últimos meses también crecieron las advertencias sobre el aumento de la refinanciación de deudas familiares, la utilización intensiva de tarjetas de crédito, la caída del consumo y las dificultades que atraviesan distintos sectores productivos, especialmente las economías regionales.
Ese escenario ayuda a explicar por qué una mejora en algunos indicadores macroeconómicos todavía no logra traducirse, para buena parte de la sociedad, en una percepción de bienestar.
El diagnóstico de la consultora
En el documento que acompaña el relevamiento, Demokratia sostiene que Mendoza atraviesa un proceso de "desgaste silencioso", donde la reducción de la inflación convive con ingresos que continúan bajo presión y con hogares que sienten cada vez más el peso de tarifas, servicios, créditos y gastos cotidianos.
La consultora también considera que acontecimientos de fuerte impacto mediático —como el reciente Mundial de fútbol— lograron desplazar momentáneamente el foco de la conversación pública, pero no modificaron el malestar económico de fondo.
Los números parecen confirmar esa lectura. La paciencia social, que durante meses acompañó la expectativa de una recuperación económica, muestra señales claras de agotamiento.
Y cuando dos de cada tres mendocinos responden que ya no están dispuestos a seguir esperando, el dato deja de ser solamente estadístico para convertirse en un indicador político que difícilmente pueda pasar inadvertido para cualquier gobierno.