El reciente operativo en el barrio Campo Papa de Godoy Cruz, con su espectacularidad mediática, apenas logró arañar la superficie de un problema mucho más profundo.
A pesar del despliegue policial, los resultados fueron magros: escasa cantidad de droga decomisada, casi ningún "narco" detenido y más teatralidad que esclarecimiento. Esto refleja una realidad cruda: la falta de recursos y coordinación para abordar el creciente problema de la inseguridad y el narcotráfico en la región.
La crisis en las fuerzas de seguridad se hace evidente, exacerbada por los ataques a policía y la falta de inversión y apoyo por parte del gobierno. Las declaraciones del gobernador Alfredo Cornejo, rechazando el derecho a sindicalizarse de los policías y desestimando sus reclamos, arrojan luz sobre una situación desesperada: personal desmotivado, mal remunerado y sin las herramientas necesarias para cumplir con su deber.
La situación se agrava con la parálisis en el Poder Judicial, donde los trabajadores mantienen un conflicto prolongado por salarios insuficientes y condiciones laborales precarias. La falta de personal, la opacidad en los concursos de ascenso y los excesos en las horas de trabajo son solo algunas de las quejas que resuenan en el sistema judicial mendocino que ya a fines del año pasado encendió las alertas y que por falta de cumplimiento en los acuerdos paritarios firmados con el gobierno vienen paralizando la justicia en más de un 90% los últimos tres fines de semana.
Ante esta crisis sistémica, las alarmas están encendidas, pero las soluciones parecen distantes. La falta de planes estratégicos integrales y de inversiones significativas deja a la provincia vulnerable ante una problemática que, lejos de disminuir, se profundiza con el tiempo.
Mendoza enfrenta una encrucijada: la justicia y la seguridad, pilares fundamentales de la sociedad, están en crisis. Es hora de que el ejecutivo provincial tome medidas concretas y efectivas para abordar estos desafíos antes de que las consecuencias sean irreparables. La problemática está ahí, a la vista de todos, y ya no se puede ignorar. Es tiempo de actuar.