La agenda comenzará este miércoles 30 de septiembre, cuando Argentina enfrente a Bolivia desde las 21 en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba. Tres días después, el sábado 3 de octubre a las 21, el equipo de Lionel Scaloni recibirá a Burkina Faso en el Monumental. El cierre será el martes 6, nuevamente en Núñez, desde las 20, frente a Benín. La AFA confirmó oficialmente las fechas y horarios.
La particularidad de la convocatoria es que Messi no participará de los primeros dos encuentros. La AFA informó que el capitán, junto con Rodrigo De Paul y Giovani Lo Celso, fue convocado específicamente para el último amistoso. Allí estará el momento que concentra prácticamente toda la expectativa de esta ventana internacional: la despedida del jugador que durante más de dos décadas construyó una relación única con la camiseta albiceleste.
Una despedida que no estaba en el primer guion
El final de Messi con la Selección había quedado anunciado el 31 de agosto, cuando el propio futbolista comunicó su retiro internacional después de la derrota ante España en la final del Mundial 2026.
En aquella carta, publicada por la AFA, Messi explicó que la decisión le dolía pero que entendía que había llegado el momento. También destacó que siempre había dejado todo por la camiseta y que había llegado la hora de darle espacio a los futbolistas que vienen detrás.
Sin embargo, la historia tendrá una última escena en casa.
La decisión de convocarlo para el partido ante Benín surgió después de conversaciones entre Scaloni, Messi y la dirigencia de la AFA. Claudio Tapia explicó que la intención era darle al capitán una despedida en Argentina y frente a su gente. FIFA confirmó posteriormente que el encuentro del 6 de octubre será la última presentación de Messi con el seleccionado.
El propio Scaloni contó que hizo esfuerzos para convencerlo de regresar una última vez. El entrenador explicó que tampoco tiene garantizada su continuidad más allá de diciembre y que quería que el adiós de Messi pudiera producirse mientras él todavía estuviera al frente del equipo.
Tres amistosos, dos objetivos diferentes
Aunque los tres partidos forman parte de una misma ventana FIFA, el contexto deportivo no será idéntico.
Los primeros dos encuentros tendrán un componente más cercano a la renovación. Argentina comenzará a darle minutos a futbolistas que aparecen como parte del recambio y a observar alternativas después del Mundial. La propia convocatoria incorpora nombres jóvenes junto a varios integrantes del plantel que protagonizó los últimos años del ciclo Scaloni.
Bolivia será la primera prueba, en Córdoba. Después llegará Burkina Faso en Buenos Aires. Recién en el tercer encuentro aparecerán Messi, De Paul y Lo Celso para protagonizar una noche que tendrá una lógica diferente.
Eso convierte la serie en una especie de puente: dos partidos para mirar hacia adelante y un tercero inevitablemente concentrado en mirar hacia atrás.
Porque el 6 de octubre no estará solamente en juego un amistoso internacional. El partido ante Benín será el último capítulo de Messi como futbolista de la Selección Argentina, al menos según el anuncio formal realizado por el propio jugador.
El último capítulo del 10
Messi llegará a esta despedida después de haber disputado su sexto Mundial y de haber llevado nuevamente a Argentina hasta la final, aunque esta vez el título quedó en manos de España tras el 1-0 en tiempo suplementario.
En Qatar 2022 había conseguido aquello que durante años parecía imposible: levantar la Copa del Mundo con Argentina. También había conquistado la Copa América 2021 y la edición 2024 del torneo continental. Su ciclo con la Selección pasó así de las derrotas que alimentaron durante años el debate sobre su relación con la camiseta nacional a una etapa de títulos que modificó definitivamente esa historia.
Los números también explican la dimensión del momento. Messi se retira como máximo goleador y jugador con más presencias de la historia de la Selección: 207 partidos y 125 goles. FIFA también registra que en el Mundial 2026 marcó ocho tantos y llegó a 21 goles en la historia de las Copas del Mundo, superando el récord que pertenecía a Miroslav Klose.
Pero ninguna estadística alcanza para explicar lo que ocurrirá en el Monumental.
Una noche con varios reencuentros
La despedida tendrá además otro componente simbólico: la posibilidad de volver a reunir a parte de la generación que acompañó a Messi durante la etapa más exitosa de la historia reciente de la Selección.
La AFA anunció que los campeones del mundo de Qatar 2022 serían invitados al homenaje. Y Ángel Di María, uno de los compañeros más cercanos del capitán durante la conquista de los principales títulos, confirmó que estará presente en el Monumental.
La presencia de Di María agrega otro elemento emotivo a una jornada que tendrá inevitablemente un fuerte contenido de reconocimiento. Messi y Di María compartieron buena parte del recorrido que transformó a una generación marcada durante años por las finales perdidas en un equipo campeón de América y del mundo.
Después de Messi, empieza otra Selección
El desafío de Argentina no terminará cuando Messi abandone el campo. En realidad, allí comenzará una de las discusiones deportivas más importantes del ciclo que viene.
Scaloni deberá conducir una Selección que, por primera vez en mucho tiempo, tendrá que planificar un futuro sin su capitán y principal referente. Hay futbolistas consolidados como Julián Álvarez, Lautaro Martínez, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister, mientras que también aparecen nuevas caras que buscan hacerse un lugar definitivo.
La convocatoria ya exhibe esa transición. Jóvenes como Nicolás Paz, Franco Mastantuono, Giuliano Simeone, Valentín Barco, Gianluca Prestianni y otros nombres que fueron incorporándose al proceso tendrán que comenzar a asumir responsabilidades que durante años estuvieron concentradas en una generación encabezada por Messi.
El recambio, de todos modos, no significa necesariamente ruptura. Argentina llega a esta nueva etapa después de haber disputado otra final mundial y con una estructura de trabajo construida durante años. El interrogante será cómo funcionará el equipo cuando ya no tenga disponible al futbolista alrededor del cual giraron buena parte de sus mejores momentos.
Córdoba abre la puerta y el Monumental baja el telón
La particularidad de esta ventana FIFA es que permite contar dos historias al mismo tiempo.
El 30 de septiembre, en Córdoba, comenzará formalmente la etapa posterior al Mundial. El 3 de octubre, contra Burkina Faso, continuará la preparación y el recambio. Y el 6, contra Benín, el fútbol argentino se detendrá durante unos minutos para despedir al jugador que durante 21 años llevó la camiseta número 10.
La AFA diseñó una agenda que termina siendo mucho más que una sucesión de amistosos. Es una transición deportiva comprimida en una semana: tres partidos, nuevos nombres, viejos compañeros y una última aparición del capitán.
El partido contra Benín tendrá, además, una particularidad difícil de repetir. Messi no se despedirá en otro país ni en medio de una gira. Lo hará en Buenos Aires, en el Monumental y con la camiseta que decidió abandonar después de una carrera en la que pasó de ser cuestionado por no ganar con Argentina a convertirse en uno de los símbolos máximos de la Selección.
El fútbol seguirá después del 6 de octubre. Habrá nuevas convocatorias, nuevos partidos, nuevos líderes y otra Copa del Mundo en el horizonte. Pero durante esa noche, en Núñez, habrá una certeza: cada vez que el 10 toque la pelota, el público sabrá que está viendo algo que no volverá a repetirse.
La despedida de Messi no será solamente el final de un jugador en la Selección. Será también el cierre definitivo de una generación y el punto de partida para descubrir qué Argentina aparece cuando el capitán ya no está.