ECONOMÃA
15 de agosto de 2026
El mercado laboral no afloja: el empleo privado perdió más de 9.000 puestos en mayo
El trabajo asalariado registrado volvió a caer y acumula doce meses consecutivos de retroceso. En mayo se perdieron 9.059 puestos privados y, en un año, la caída llegó a 135.438 empleos. La industria y el comercio concentran buena parte de la destrucción. Los salarios, en tanto, siguen por debajo de la inflación acumulada en 2026 para los trabajadores privados registrados.
El mercado laboral argentino volvió a mostrar señales de debilidad. En mayo, el empleo asalariado privado registrado cayó en 9.059 puestos, equivalente a una baja mensual del 0,15%, y acumuló así doce meses consecutivos de retroceso.
Los datos surgen del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), difundido por la Secretaría de Trabajo. El organismo informó que en mayo había alrededor de 6,11 millones de trabajadores asalariados privados registrados, con una variación mensual negativa del 0,1%.
La caída de mayo fue menor que la registrada en los meses anteriores, pero no alcanzó para cambiar la tendencia. Según el análisis de los datos del SIPA, entre mayo de 2025 y mayo de 2026 desaparecieron 135.438 puestos de trabajo privados registrados, un retroceso del 2,16%.
El dato adquiere mayor relevancia cuando se observa el comportamiento del conjunto del trabajo registrado. En mayo había 12,751 millones de trabajadores registrados, con una caída mensual del 0,1%.
El empleo público cayó mucho menos
La pérdida de puestos tampoco se repartió de manera pareja.
Mientras el sector privado registrado eliminó 9.059 empleos en mayo, el empleo público sumó 736 trabajadores, equivalente a una suba del 0,02%. El trabajo en casas particulares también aumentó, con 1.352 puestos más, mientras que el monotributo incorporó 2.676 nuevos inscriptos. Los trabajadores autónomos, en cambio, disminuyeron en 3.059.
La comparación interanual profundiza el contraste. En doce meses, el sector privado registrado perdió 135.438 puestos, mientras que el empleo público se redujo en 16.701 trabajadores, una caída del 0,49%.
Desde el inicio de la administración de Javier Milei, la pérdida acumulada del empleo privado registrado asciende, según la misma serie, a 241.176 puestos, mientras que el sector público registra una reducción de 79.865.
La fotografía muestra así que el ajuste laboral tuvo una intensidad mayor en el sector privado que en el Estado.
El monotributo crece, pero no alcanza
Una de las características de la actual dinámica laboral es el crecimiento de algunas formas de trabajo independiente.
En el último año se incorporaron 42.672 monotributistas, mientras que el monotributo social sumó otros 2.967. También crecieron en 6.319 los trabajadores de casas particulares.
Pero esos movimientos no alcanzan para compensar la destrucción del empleo asalariado privado registrado. El resultado es una modificación de la composición del mercado laboral: mientras desaparecen puestos asalariados formales, aumenta el número de trabajadores registrados bajo modalidades independientes.
Industria y comercio, entre los sectores más golpeados
La destrucción de empleo tampoco fue homogénea entre las distintas ramas de actividad.
La industria manufacturera encabeza las pérdidas acumuladas durante el último año, con 52.341 puestos menos, una caída del 4,5%.
Le siguen:
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Comercio: 39.154 empleos menos (-3,1%).
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Transporte, almacenamiento y comunicaciones: 13.915 menos (-2,69%).
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Intermediación financiera: 6.924 menos (-4,6%).
En conjunto, esas cuatro actividades representan aproximadamente el 49% del empleo asalariado privado registrado, unos tres millones de trabajadores.
La industria aparece así como uno de los principales focos del deterioro laboral.
En contraste, algunas actividades vinculadas con el agro y la explotación de minas y canteras comenzaron a mostrar una evolución diferente desde febrero. Sin embargo, incluso dentro de sectores favorecidos por el actual esquema económico aparecen saldos negativos en la comparación anual.
La reforma laboral busca bajar el costo de contratar
El Gobierno nacional puso en marcha durante 2026 herramientas destinadas a estimular la creación de empleo formal mediante una reducción de los costos laborales.
Entre ellas se encuentra el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), que establece beneficios en las contribuciones patronales para determinadas nuevas contrataciones.
La lógica oficial es reducir el costo de incorporación de trabajadores para incentivar a las empresas a formalizar puestos.
Sin embargo, los datos de mayo todavía no muestran un cambio de tendencia en el empleo privado registrado. La propia Secretaría de Trabajo mantiene a mayo como el último período disponible del SIPA y registra una caída mensual del 0,1% en el empleo asalariado privado.
Por eso, todavía resulta prematuro atribuir al régimen un efecto positivo o negativo definitivo sobre la creación de puestos.
El salario privado también queda por debajo de la inflación
El deterioro del mercado laboral no se limita a la cantidad de puestos.
Los últimos datos oficiales disponibles del INDEC corresponden a mayo y muestran que el índice general de salarios aumentó 2,2% mensual y 35,9% interanual.
Dentro del sector privado registrado, el incremento mensual fue del 2%. En el mismo mes, la inflación fue del 2,1%, por lo que el salario privado registrado prácticamente empató con los precios, aunque quedó ligeramente por debajo.
El problema se vuelve más evidente al mirar el acumulado de 2026. Entre enero y mayo, los salarios del sector privado registrado aumentaron 12,3%, mientras que la inflación acumulada alcanzó el 14,7%.
La diferencia implica que, durante los primeros cinco meses del año, los salarios privados registrados quedaron aproximadamente 2,1 puntos porcentuales por debajo de la inflación acumulada.
El dato también permite matizar el discurso de una recuperación generalizada de los salarios: el índice promedio de remuneraciones aumentó 15,2% en el año, pero ese resultado está compuesto por sectores con comportamientos muy diferentes.
El privado registrado, precisamente, quedó por debajo del promedio.
Un mercado laboral cada vez más fragmentado
La evolución salarial también muestra diferencias importantes entre las distintas modalidades de empleo.
En los primeros cinco meses de 2026, el sector privado registrado acumuló una suba salarial del 12,3%, el sector público del 13,7%, mientras que el sector privado no registrado alcanzó un 23,9%.
El promedio general, por lo tanto, oculta diferencias significativas.
Incluso la mejora del sector informal debe ser interpretada con cautela: el propio INDEC advierte que la estimación de ese componente se construye a partir de la Encuesta Permanente de Hogares y tiene un rezago metodológico.
En el caso del trabajador privado registrado, en cambio, el dato es mucho más directo: 12,3% de aumento nominal acumulado contra 14,7% de inflación.
La situación de Mendoza
La evolución nacional también tiene un correlato especialmente relevante para Mendoza.
Un informe basado en datos del SIPA mostró que entre febrero de 2025 y febrero de 2026 la provincia perdió 9.171 empleos registrados, una caída interanual del 3,6%.
Mendoza se ubicó entonces entre las provincias con mayores retrocesos y acumulaba siete meses consecutivos de caída del empleo registrado. El dato provincial tiene además una particularidad productiva.
Especialistas consultados por Los Andes señalaron que Mendoza no está capturando con la misma intensidad el crecimiento de actividades que actualmente traccionan empleo en otras regiones, como energía, minería y petróleo no convencional. En paralelo, la industria tradicional mendocina atraviesa dificultades para generar nuevos puestos.
La EIL confirma que el empleo sigue sin encontrar un piso
Los datos del SIPA encuentran además un correlato en la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL).
La Secretaría de Trabajo informó que el empleo en los principales aglomerados urbanos volvió a caer 0,1% en junio de 2026. El dato corresponde a empresas privadas de diez o más trabajadores y muestra que la debilidad del mercado laboral continuó después del retroceso registrado por el SIPA en mayo.
Aunque SIPA y EIL son estadísticas diferentes y no deben sumarse ni compararse como si midieran exactamente el mismo universo, ambas muestran una señal coincidente: el empleo privado formal todavía no consigue consolidar una recuperación sostenida.
Menos empleo asalariado y salarios que todavía corren detrás
Los números dejan una fotografía más compleja que la de una economía simplemente en recuperación.
Por un lado, hay una desaceleración de la caída mensual del empleo privado. Por otro, el sector acumula doce meses consecutivos de retroceso y perdió más de 135.000 puestos en un año.
Al mismo tiempo, el crecimiento del monotributo y otras modalidades de trabajo registrado compensa solo parcialmente la pérdida del empleo asalariado privado. Y en materia salarial, los trabajadores privados registrados acumularon hasta mayo una mejora nominal del 12,3%, inferior al 14,7% de inflación acumulada.
El Gobierno apuesta a que la baja de costos laborales, la recuperación de la actividad y las reformas implementadas puedan modificar esta dinámica.
Por ahora, los registros oficiales muestran otra realidad: el empleo privado formal sigue perdiendo puestos y el salario registrado todavía no recupera todo el terreno perdido frente a los precios.
El desafío de la economía argentina ya no es solamente sostener la estabilidad macroeconómica. También es conseguir que esa estabilidad se transforme en empleos formales, producción y salarios que le ganen de manera sostenida a la inflación.
Fuentes y chequeo editorial
La nota fue contrastada con información de la Secretaría de Trabajo de la Nación, SIPA, Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), INDEC, normativa laboral vigente y análisis de organismos y medios especializados. También se verificaron los datos de Mendoza publicados sobre la base de SIPA y coberturas recientes de medios nacionales.
Las cifras centrales de empleo corresponden al informe oficial de SIPA mayo 2026; los datos salariales corresponden al Índice de Salarios de INDEC mayo 2026; y la evolución más reciente del empleo privado urbano incorpora el dato de la EIL junio 2026.