POLÃTICA
13 de agosto de 2026
Ulpiano Suárez y Tadeo García Zalazar se lanzaron por la Gobernación de Mendoza
Los dos dirigentes del oficialismo provincial formalizaron sus aspiraciones para 2027, aunque con perfiles diferentes. Suárez reclamó PASO y buscó marcar distancia de Cornejo y Milei; García Zalazar apostó a la continuidad con una agenda centrada en la situación social.
La carrera por la Gobernación de Mendoza de 2027 dejó de ser una sucesión de especulaciones y empezó a tomar forma concreta. Ulpiano Suárez y Tadeo García Zalazar ya pusieron públicamente sus nombres sobre la mesa, aunque lo hicieron con discursos diferentes y con una disputa de fondo que atraviesa a todo el oficialismo: quién debe representar a Mendoza después de Alfredo Cornejo y, sobre todo, bajo qué reglas se definirá esa candidatura.
El intendente de la Ciudad de Mendoza confirmó su precandidatura durante un acto organizado por la agrupación La Juan Bautista, vinculada al dirigente villarruelista Luis Giachino. La convocatoria reunió a dirigentes y sectores heterogéneos y terminó funcionando como el escenario elegido por Suárez para formalizar su intención de competir por la Gobernación.
El dato político más fuerte de su discurso no fue solamente el lanzamiento. Suárez reclamó que la candidatura se resuelva mediante una interna abierta y rechazó que la decisión quede concentrada en la conducción partidaria, en el Gobierno provincial o en la Casa Rosada.
La definición adquiere especial relevancia porque Mendoza mantendrá las PASO provinciales para 2027, según confirmó Alfredo Cornejo, mientras a nivel nacional el Gobierno de Javier Milei viene impulsando una reforma que busca eliminar ese mecanismo. Para Suárez, esa diferencia puede convertirse en la llave para resolver una interna cada vez más poblada.
Suárez quiere competir, pero también quiere cambiar las reglas del juego
El intendente capitalino planteó que la discusión electoral debe resolverse en las urnas y no mediante acuerdos entre dirigentes.
Su propuesta apunta directamente a uno de los principales interrogantes del oficialismo: si Cambia Mendoza y La Libertad Avanza mantienen su alianza para 2027, ¿quién tendrá la posibilidad de competir por la candidatura a gobernador?
La pregunta no es menor. El oficialismo mendocino ya anunció que buscará reeditar la alianza con el espacio de Javier Milei, mientras en la mesa aparecen varios dirigentes con aspiraciones. Luis Petri conserva una estructura propia y un vínculo privilegiado con el Gobierno nacional; Tadeo García Zalazar busca consolidarse como el candidato que garantice continuidad; Natalio Mema también blanqueó sus aspiraciones y Suárez intenta construir una alternativa propia desde la Ciudad de Mendoza.
En ese escenario, el pedido de PASO del intendente funciona también como una respuesta política a cualquier intento de ordenar la sucesión desde arriba.
Suárez dejó así planteado un principio: si todos forman parte del mismo espacio, todos deberían tener derecho a competir.
El antecedente pesa. En las PASO de 2023, Alfredo Cornejo y Luis Petri ya protagonizaron una interna por la candidatura a gobernador. Cornejo se impuso con el 42,68% dentro de Cambia Mendoza y luego incorporó a Petri al esquema oficialista.
Tres años después, la posibilidad de que ambos vuelvan a encontrarse —aunque ahora con Petri dentro del universo libertario— vuelve a aparecer como una de las variables centrales de la política provincial.
Una economía con dos velocidades
Suárez tampoco se limitó a la interna partidaria. Su discurso buscó construir un perfil propio frente al Gobierno nacional.
El intendente reconoció los avances de la administración de Javier Milei en materia de estabilidad macroeconómica y equilibrio fiscal, pero sostuvo que esos indicadores no alcanzan para explicar lo que ocurre en la economía cotidiana.
Su diagnóstico fue el de una “economía dual”: por un lado, sectores vinculados al petróleo, la minería, el gas y algunas actividades exportadoras que atraviesan un momento favorable; por otro, pequeñas empresas, economías regionales y trabajadores que todavía enfrentan dificultades para sostener ingresos, empleo y actividad.
Desde esa perspectiva, reclamó que Mendoza avance hacia un programa de desarrollo productivo que vaya más allá del orden de las cuentas públicas.
El planteo permite identificar una de las principales diferencias que Suárez intenta construir con Milei: no cuestiona de manera frontal el orden macroeconómico, pero reclama mayor intervención para convertir ese orden en crecimiento productivo y empleo.
Obras, crédito y una Mendoza más allá del Gran Mendoza
El intendente también puso el foco en la infraestructura. Rutas, obras hídricas, energía y conectividad aparecen en su esquema como herramientas para evitar que el crecimiento quede concentrado en el área metropolitana.
En particular, planteó una mirada sobre el Valle de Uco, el Este y el Sur provincial, con una agenda que incluye petróleo, minería, turismo, industria y ganadería. También reclamó mejores condiciones de acceso al crédito y una reducción de la presión tributaria sobre quienes producen.
El mensaje tiene una lectura electoral evidente: Suárez intenta dejar de ser solamente el intendente de la Capital y comenzar a hablarle a toda la provincia.
Zona fría, tierras y el frente que incomoda a Petri
El discurso también incluyó cuestiones sensibles para el Gobierno nacional. Suárez cuestionó la eliminación del beneficio de zona fría y expresó preocupación por los cambios vinculados con el régimen de tierras. En ambos casos, dejó abierta la posibilidad de diferenciarse del Gobierno nacional cuando considere que una medida perjudica los intereses provinciales.
La definición adquiere mayor peso porque el oficialismo mendocino está intentando construir una alianza estable con La Libertad Avanza. La tensión entre acompañar el rumbo nacional y defender posiciones específicas de Mendoza será uno de los desafíos centrales de cualquier candidato que pretenda encabezar esa coalición.
También hubo una referencia indirecta a Luis Petri y a la situación de IOSFA. Sobre ese punto corresponde hablar de investigaciones y denuncias judiciales, no de delitos probados: existen presentaciones que cuestionan el manejo de la obra social de las Fuerzas Armadas y la Justicia analiza distintas actuaciones.
El episodio tiene además un componente político: Petri es, al mismo tiempo, uno de los dirigentes con mayores aspiraciones para competir por la Gobernación y uno de los principales referentes mendocinos del universo libertario.
García Zalazar eligió otro camino
Mientras Suárez avanzó con un discurso de diferenciación, Tadeo García Zalazar eligió construir su lanzamiento desde otro lugar.
El ministro de Educación, Cultura e Infancias confirmó su precandidatura a través de sus redes sociales y presentó su proyecto como una continuidad de la experiencia de gestión de Cambia Mendoza, pero con una nueva prioridad: que la mejora de los indicadores provinciales se traduzca en una mejora concreta de la vida cotidiana.
Su mensaje apuntó especialmente a trabajadores, estudiantes, emprendedores y familias que, según su diagnóstico, hacen el esfuerzo esperado pero igualmente encuentran dificultades para progresar.
García Zalazar sostuvo que durante los últimos años el objetivo central fue ordenar las cuentas y establecer las bases para el crecimiento. Ahora, planteó, el desafío debería ser que ese orden llegue efectivamente al bolsillo y a la vida diaria de los mendocinos.
El exintendente de Godoy Cruz utilizó además su experiencia de gestión municipal y su actual función en el área educativa para construir una identidad propia dentro del oficialismo.
Su eje es menos confrontativo con Cornejo y más orientado a presentarse como una segunda etapa del mismo proyecto.
Dos candidatos, dos lecturas del mismo oficialismo
La aparición simultánea de Suárez y García Zalazar expone una diferencia que hasta ahora estaba contenida dentro de Cambia Mendoza.
García Zalazar aparece más asociado al núcleo de continuidad de la gestión de Cornejo. Su discurso reivindica el ordenamiento realizado durante los últimos años y propone cambiar el foco hacia el impacto social de esas políticas.
Suárez, en cambio, intenta ocupar un espacio intermedio: no rompe con el oficialismo, reivindica el equilibrio fiscal y la gestión, pero busca mayor autonomía respecto de Cornejo y también introduce diferencias con Milei.
Esa posición puede ser atractiva para un sector del electorado radical que acompaña el orden fiscal pero no necesariamente quiere que la identidad provincial quede subordinada al Gobierno nacional. El problema es que la competencia no termina en ellos dos.
Luis Petri aparece como el tercer actor de peso. Una encuesta de Equipo Mide realizada en abril ubicó al actual diputado nacional primero en intención de voto para gobernador, con 30%, seguido por Suárez con 10%. García Zalazar apareció bastante más atrás, con 3%. Los números no son una elección ni garantizan un resultado futuro, pero muestran que el escenario interno tiene un claro favorito en los sondeos y varios aspirantes intentando crecer.
Cornejo, frente a una sucesión cada vez más difícil de ordenar
Alfredo Cornejo todavía conserva el control del Gobierno provincial, pero la carrera electoral empezó a modificar los equilibrios internos.
El gobernador ya advirtió públicamente que algunos dirigentes están adelantando demasiado la discusión y reclamó concentrarse en la gestión. Sin embargo, la cantidad de dirigentes que ya expresaron sus aspiraciones demuestra que la sucesión dejó de ser un asunto para el año próximo. A Suárez y García Zalazar se sumaron las aspiraciones de Mema y la expectativa permanente alrededor de Petri.
Además, la alianza entre Cambia Mendoza y La Libertad Avanza agrega una dificultad que no existía con la misma intensidad en elecciones anteriores: el candidato oficialista deberá ser aceptable tanto para el radicalismo mendocino como para el espacio libertario. Allí aparece el verdadero problema de fondo.
Si Cornejo pretende preservar la alianza con Milei, deberá encontrar un mecanismo que permita contener a los distintos sectores. Si, en cambio, la candidatura se define mediante una interna competitiva, el riesgo será que la disputa deje heridas dentro del frente antes de las elecciones generales. Suárez acaba de elegir esa segunda opción.
García Zalazar, por ahora, apuesta a otra cosa: demostrar gestión, construir un perfil propio y convertirse en el candidato de la continuidad con una agenda social renovada. Y Petri espera su momento desde el espacio libertario.
La sucesión de Cornejo ya no es una conversación de pasillo: tiene candidatos, tiene internas y empieza a tener una disputa explícita por el modelo de Mendoza que llegará a las urnas en 2027.