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Viernes 25 de Septiembre de 2026

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POLÍTICA

Benegas Lynch el senador que quería abrir las tierras argentinas a extranjeros y tiene una empresa que asesora esas operaciones

Joaquín Benegas Lynch, de La Libertad Avanza, es fundador y director de Glocal Terra, una firma que ofrece inversiones, valuaciones y administración de campos en Argentina y otros países de la región. En paralelo, era señalado como uno de los votos favorables al proyecto de Milei que buscaba flexibilizar el límite a la propiedad extranjera de tierras. El capítulo finalmente fue retirado del proyecto, pero el cruce entre su actividad privada y su rol legislativo abrió un fuerte debate por un posible conflicto de intereses.

Benegas Lynch el senador que quería abrir las tierras argentinas a extranjeros y tiene una empresa que asesora esas operaciones

La discusión por la propiedad de las tierras rurales argentinas dejó expuesta una situación que va mucho más allá de una diferencia ideológica sobre el rol del Estado.

En el centro de la polémica quedó Joaquín Benegas Lynch, senador nacional por Entre Ríos de La Libertad Avanza, quien es fundador y director de Glocal Terra, una empresa vinculada al asesoramiento de inversores, la valuación y la administración de tierras rurales.


El dato tomó dimensión política cuando el Congreso debatió el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, una iniciativa impulsada por el gobierno de Javier Milei que originalmente incluía un capítulo destinado a modificar las restricciones existentes para la adquisición de tierras por parte de extranjeros.

La coincidencia entre ambos mundos —el empresario que trabaja en el mercado de tierras y el senador que debía legislar sobre las reglas de ese mercado— generó cuestionamientos por un posible conflicto de intereses.

De empresario de tierras a legislador

Glocal Terra fue constituida en 2020 y su documentación societaria identifica a Joaquín Alberto Benegas Lynch como socio mayoritario y gerente de la compañía.

El objeto social de la firma incluye la gestión y administración de bienes rurales y urbanos, además de actividades vinculadas con inversiones y operaciones inmobiliarias.

Pero la propia empresa es todavía más explícita acerca de su actividad.

En su sitio oficial se presenta como una compañía especializada en “land investment & management” y ofrece servicios relacionados con inversiones en tierras, valuaciones y administración de establecimientos rurales.

Glocal Terra afirma tener experiencia en operaciones y listados que abarcan más de 3 millones de hectáreas en mercados latinoamericanos y señala que realizó valuaciones sobre más de 400.000 hectáreas.

Su cartera incluye campos agrícolas, establecimientos ganaderos, tierras forestales, propiedades destinadas a conservación y establecimientos de lujo.

Y dentro de los mercados que promociona aparecen expresamente tierras agrícolas del cinturón sojero argentino, campos forestales de Uruguay, establecimientos ganaderos de Paraguay, propiedades en Chile y Perú, una finca de pesca con mosca en la Patagonia y hasta viñedos en Mendoza.

La empresa también ofrece servicios para propietarios que viven en el exterior. Entre sus prestaciones figura el control y seguimiento de explotaciones rurales pertenecientes a dueños extranjeros.

Es decir: la actividad privada de Benegas Lynch está directamente vinculada al mercado de tierras y a la búsqueda, evaluación, administración y asesoramiento de inversiones rurales.

La ley que podía cambiar las reglas del negocio

El proyecto impulsado por el Gobierno nacional proponía modificar la legislación que actualmente limita la cantidad de tierras rurales que pueden quedar en manos extranjeras.

La Ley 26.737, sancionada en 2011, establece un límite del 15% para la titularidad extranjera sobre el total de tierras rurales del país, además de restricciones por nacionalidad y por superficie.

El proyecto oficial comenzó proponiendo eliminar ese límite.

Posteriormente, ante la falta de consenso político, el oficialismo modificó el texto y planteó elevar el techo del 15% al 25%.

La iniciativa generó una fuerte resistencia política y social, especialmente por el impacto que podría tener sobre territorios considerados estratégicos por sus recursos naturales, ubicación fronteriza, disponibilidad de agua, producción agropecuaria y recursos minerales.

El Gobierno defendía la flexibilización como una forma de atraer inversiones extranjeras y liberar el mercado de tierras.

Pero en el Senado el proyecto encontró dificultades para conseguir los votos necesarios.

Finalmente, el capítulo referido a la extranjerización de tierras fue retirado antes de la votación del 7 de agosto.

La Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada obtuvo finalmente 37 votos a favor y 33 en contra, pero sin el capítulo sobre tierras extranjeras.

Benegas Lynch estaba entre los votos que podían aprobarla

La situación de Benegas Lynch cobró especial relevancia porque, antes de que el capítulo fuera retirado, era identificado como uno de los senadores favorables a la iniciativa.

El dato fue revelado públicamente en medio de la discusión legislativa, cuando comenzó a circular su vínculo empresarial con Glocal Terra.

El problema no está, entonces, en afirmar que el senador votó a favor de la extranjerización —porque ese capítulo fue retirado y finalmente no llegó a votarse—, sino en la coincidencia entre el contenido de la reforma que defendía el oficialismo y la actividad comercial privada del legislador.

La empresa que dirige trabaja precisamente con inversiones y operaciones relacionadas con tierras rurales, incluyendo inversores extranjeros.

“Un beneficio general no es un privilegio particular”

Benegas Lynch respondió a los cuestionamientos.

El propio senador reconoció que es propietario de Glocal Terra y sostuvo que la empresa trabaja tanto con argentinos como con extranjeros.

También negó que existiera un conflicto de intereses y argumentó que una eventual mejora del negocio agropecuario beneficiaría a un sector amplio de la economía y no exclusivamente a su empresa.

Su defensa fue concreta: sostuvo que la normativa no contenía una disposición específicamente diseñada para favorecer a Glocal Terra y que no obtenía un permiso o beneficio exclusivo.

El senador también afirmó que su relación con la empresa era pública y que estaba declarada en su documentación patrimonial.

Por lo tanto, no existe hasta el momento una resolución oficial que determine que Benegas Lynch haya cometido una incompatibilidad o un delito por su participación en el debate legislativo.

La discusión es otra: si resulta éticamente razonable que un legislador que mantiene una participación empresarial en el mercado de tierras intervenga políticamente en una reforma que modifica las condiciones de ese mismo mercado.

El conflicto que plantea la propia legislación

La Ley de Ética en el Ejercicio de la Función Pública establece que quienes ejercen cargos públicos deben privilegiar el interés público por sobre los intereses particulares y actuar con honestidad, probidad, rectitud y buena fe.

La misma normativa establece reglas sobre incompatibilidades y conflictos de intereses.

En este caso, existe una diferencia jurídica que resulta importante: la ley establece determinadas incompatibilidades cuando existe una relación directa entre la actividad privada y una actividad regulada por el Estado sobre la que el funcionario tiene competencia funcional.

Por eso, la existencia de una empresa privada no convierte automáticamente el caso en un conflicto de intereses legalmente probado.

Pero la situación sí plantea una pregunta política y ética que excede la cuestión estrictamente jurídica:

¿Puede un legislador participar en la discusión y eventualmente votar una modificación de las reglas de un mercado en el que tiene intereses empresariales directos?

Millones de hectáreas y un mercado de enorme valor

La dimensión económica tampoco es menor.

Glocal Terra afirma haber intervenido en operaciones y listados que involucran más de 3 millones de hectáreas en América Latina y haber valuado más de 400.000 hectáreas.

No existe información pública que permita afirmar cuánto dinero ganó la empresa con esas operaciones ni que el proyecto de ley hubiera sido diseñado específicamente para beneficiar a Benegas Lynch.

Tampoco puede sostenerse, con la evidencia disponible, que el senador haya obtenido un beneficio económico concreto como consecuencia de su actividad legislativa.

Pero sí existe una coincidencia objetiva: su empresa trabaja en un mercado cuyo marco regulatorio estaba siendo discutido por el Congreso y el propio senador era uno de los legisladores alineados con el proyecto que buscaba flexibilizar esas restricciones.

Y allí aparece el verdadero punto de conflicto.

La “Inocencia Fiscal”, otro capítulo incómodo

El caso adquiere todavía mayor interés cuando se lo conecta con otro episodio protagonizado por el mismo senador.

En diciembre de 2025, Benegas Lynch votó a favor de la denominada Ley de Inocencia Fiscal, Ley 27.799.

Meses después, el 24 de marzo de 2026, solicitó incorporarse al Régimen Simplificado de Ganancias establecido por esa misma norma para el período fiscal 2025, según registros de ARCA difundidos por medios entrerrianos.

La adhesión fue cuestionada porque se produjo después de que el legislador hubiera votado la ley que creó el régimen.

Nuevamente, esto no significa por sí mismo que haya cometido una irregularidad. Pero sí coloca bajo la lupa la relación entre las normas que votan los funcionarios y los efectos que esas mismas normas pueden tener sobre sus situaciones patrimoniales.

Una pregunta que queda abierta

La discusión sobre Benegas Lynch no necesita de una acusación penal para ser relevante.

Hay hechos comprobables: un senador que posee una empresa dedicada al mercado de tierras; una compañía que ofrece servicios de inversión, valuación y administración de campos; una reforma impulsada por el Gobierno que buscaba flexibilizar las restricciones a la propiedad extranjera; y un legislador que era identificado como favorable a esa reforma.

El capítulo finalmente fue retirado y no llegó a convertirse en ley.

Pero el episodio dejó planteado un interrogante que trasciende a Benegas Lynch y alcanza al modelo de Estado que propone La Libertad Avanza:

¿Dónde termina la libertad de hacer negocios y dónde empieza la obligación de separar los intereses privados de las decisiones que afectan los bienes estratégicos de un país?

Porque cuando un legislador participa de una discusión que puede modificar las reglas de un mercado en el que él mismo tiene intereses empresariales, la pregunta no es solamente qué dice la ley.

También importa quién gana, quién puede ganar y quién estaba sentado en la mesa cuando se decidían las nuevas reglas del juego.

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