POLÃTICA
7 de agosto de 2026
Cornejo quiere controlar la sucesión y Petri amenaza con jugar por afuera
La carrera por la Gobernación de Mendoza ya enfrenta a los principales socios del oficialismo nacional y provincial. Mientras el gobernador busca que la candidatura quede en manos de su estructura, Luis Petri mantiene su proyecto y comenzó a construir una alternativa que podría incluir al Partido Demócrata. Patricia Bullrich todavía aparece como uno de sus principales respaldos.
La elección de gobernador de Mendoza de 2027 empieza a dejar de ser una discusión de nombres para convertirse en una disputa por el control político del oficialismo.
Aunque todavía falta más de un año para que los mendocinos concurran a las urnas, el tablero ya tiene varias piezas en movimiento: Luis Petri intenta sostener su candidatura desde una posición cada vez más cercana a La Libertad Avanza; Patricia Bullrich mantiene su respaldo al dirigente mendocino; mientras Alfredo Cornejo busca que la sucesión quede en manos de alguien perteneciente a su propio espacio.
En ese escenario aparecen Tadeo García Zalazar, Natalio Mema y Ulpiano Suárez como alternativas dentro del radicalismo y Cambia Mendoza. Petri, en cambio, podría buscar una salida por afuera de la estructura cornejista si no consigue el respaldo de la Casa Rosada.
La posibilidad de que el exministro de Defensa compita con una estructura propia tampoco es solamente una especulación periodística: durante julio se hizo público el acercamiento entre Petri y dirigentes del Partido Demócrata, particularmente a través de su vínculo legislativo con Mercedes Llano.
El problema para Cornejo no es solamente Petri
La disputa tiene una particularidad: quien logre imponer al candidato a gobernador tendrá también una cuota decisiva de poder sobre la construcción del oficialismo mendocino durante los próximos años.
Cornejo no tiene la posibilidad constitucional de buscar un nuevo mandato consecutivo. Por eso, su principal objetivo político pasa por garantizar la continuidad del esquema que gobierna Mendoza y evitar que la sucesión termine en manos de un dirigente con autonomía suficiente como para construir un proyecto propio.
Allí aparece Petri como una figura especialmente incómoda.
El dirigente radical ya enfrentó a Cornejo en las PASO de 2023 y, pese a perder aquella interna, consiguió instalarse en el escenario provincial. Posteriormente fue elegido por Patricia Bullrich como compañero de fórmula presidencial y, tras la derrota electoral, ingresó al gobierno de Javier Milei como ministro de Defensa.
Ese recorrido le permitió construir una identidad política que ya no depende exclusivamente del radicalismo mendocino.
Y ese es precisamente uno de los puntos que explican la tensión actual: Petri tiene vínculos nacionales, reconocimiento propio y una relación política con Bullrich que le permiten imaginar una candidatura por fuera de la estructura tradicional de Cornejo.
La alternativa de Cornejo: ministros y territorio
Frente a esa posibilidad, el gobernador cuenta con varias cartas.
Una de las principales es Tadeo García Zalazar. El actual ministro de Educación, Cultura e Infancias ya reconoció públicamente su intención de competir por la Gobernación en 2027.
No es un dirigente improvisado para una elección. Antes de llegar al gabinete provincial fue intendente de Godoy Cruz durante dos períodos y ocupó una banca en la Legislatura. Su trayectoria le permite combinar experiencia territorial, gestión municipal y pertenencia al núcleo político que acompaña a Cornejo.
García Zalazar, además, no oculta que existe una competencia interna. En declaraciones recientes reconoció que aparecen distintos nombres para 2027 y sostuvo que será la ciudadanía la que finalmente defina.
El otro nombre que aparece dentro del esquema provincial es Natalio Mema.
El ministro de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial ocupa una de las áreas con mayor exposición política de la administración de Cornejo. Desde allí concentra temas sensibles como infraestructura, transporte, modernización del Estado y desarrollo territorial.
La tercera alternativa con peso propio es Ulpiano Suárez.
El intendente de la Ciudad de Mendoza también confirmó que pretende competir por la Gobernación en 2027 y comenzó a mostrar públicamente su preparación para suceder a Cornejo.
Pero Suárez tiene una particularidad: su candidatura podría funcionar como una salida de consenso para sectores del radicalismo que no necesariamente quieran quedar alineados exclusivamente con el gobernador.
De hecho, durante el tradicional Desayuno de la COVIAR, Julio Cobos y Rodolfo Suárez expresaron señales de respaldo hacia el intendente capitalino, una escena que mostró que la interna radical tiene vida propia.
La pelea que llega desde Buenos Aires
El conflicto mendocino también tiene una dimensión nacional.
Patricia Bullrich fue quien eligió a Petri como compañero de fórmula en 2023 y luego fue una de las dirigentes que impulsó su llegada al Ministerio de Defensa de Milei. Esa relación política explica por qué la candidatura del mendocino no puede analizarse exclusivamente desde la interna radical provincial.
Bullrich tiene, además, su propia estrategia dentro del oficialismo libertario. Su actual posición en el Senado le permite conservar una estructura política nacional y mantener interlocución con dirigentes de distintas provincias.
El problema es que esa estrategia puede chocar con la de Karina Milei, que desde la conducción partidaria de La Libertad Avanza trabaja en la construcción territorial del oficialismo para 2027.
La Casa Rosada, por lo tanto, no necesariamente tiene los mismos incentivos que Cornejo.
Para Milei y Karina, Mendoza es una provincia estratégica. Para Cornejo, la prioridad es conservar el control de la Gobernación. Y para Bullrich, sostener a Petri puede significar conservar una ficha propia dentro de una negociación nacional que todavía está abierta.
Por eso, la discusión sobre Petri excede ampliamente el nombre de un candidato.
El Partido Demócrata aparece como una puerta de salida
El dato que más altera el escenario es el acercamiento entre Petri y el Partido Demócrata.
Dirigentes de esa fuerza comenzaron a manifestar públicamente que ven con buenos ojos una eventual candidatura del diputado mendocino. La relación se fortaleció durante el último tiempo a partir del trabajo compartido con Mercedes Llano en el Congreso.
Si esa posibilidad avanzara, Petri tendría una herramienta para evitar quedar encerrado en una interna controlada por el aparato de Cambia Mendoza.
Y allí aparece el verdadero dilema para el oficialismo.
Si Petri acepta competir dentro de una interna provincial, Cornejo conserva buena parte del control sobre la estructura electoral. Pero si decide construir una alianza por afuera, puede transformar la elección de 2027 en una competencia de tres grandes espacios: el oficialismo provincial, La Libertad Avanza y una eventual alianza alternativa encabezada por Petri.
Ese escenario sería especialmente incómodo para Cornejo.
Una ruptura podría beneficiar al peronismo
La historia electoral reciente de Mendoza muestra que las divisiones del radicalismo pueden modificar completamente una elección.
El peronismo, aunque todavía no tiene definido su candidato, observa con atención el enfrentamiento entre los sectores que podrían integrar el oficialismo.
Matías Stevanato, intendente de Maipú, aparece desde hace tiempo como uno de los dirigentes con posibilidades de encabezar una alternativa justicialista. En un escenario de fragmentación del voto no peronista, el jefe comunal podría encontrar una oportunidad que hoy parece difícil de imaginar.
El antecedente que miran todos es el de las elecciones provinciales en las que el peronismo consiguió acceder a la Gobernación mientras el voto opositor al justicialismo se encontraba dividido.
Por eso, una eventual candidatura de Petri por fuera del armado Cornejo-LLA no sería un detalle menor.
Podría modificar completamente el mapa electoral.
¿Quién decide al candidato?
La pregunta central de los próximos meses será quién tendrá la última palabra.
Cornejo pretende preservar para Mendoza la capacidad de definir quién será su sucesor. La Casa Rosada, en cambio, necesita construir una estructura propia que le permita competir en las provincias en 2027.
Petri representa justamente el punto de intersección entre ambos intereses.
Tiene pasado radical, llegó a la política nacional de la mano de Bullrich, fue ministro de Milei y ahora intenta construir una identidad electoral propia en Mendoza.
Del otro lado, Cornejo cuenta con un aparato provincial consolidado y varios dirigentes capaces de disputar la candidatura.
La legislación mendocina establece que el gobernador dura cuatro años y que la elección se realiza mediante voto directo. La normativa electoral también contempla las PASO provinciales para las elecciones en las que se renueva el Poder Ejecutivo.
Eso significa que todavía existe margen para negociar, acordar o romper.
Y precisamente por eso la batalla comenzó mucho antes de la campaña formal.
El escenario que nadie quiere pero todos empiezan a contemplar
El peor escenario para Cornejo sería que Petri consiga transformar su nivel de conocimiento nacional en una candidatura competitiva por fuera de la estructura provincial.
El peor escenario para Petri sería quedar aislado de la Casa Rosada y obligado a enfrentar una maquinaria radical que ya demostró capacidad para ganar elecciones provinciales.
Para Patricia Bullrich, mantener a Petri en carrera significa conservar una carta propia.
Para Karina Milei, la ecuación es diferente: necesita que cualquier candidatura libertaria en Mendoza responda a la estrategia nacional de La Libertad Avanza y no a una estructura personal.
Y para el radicalismo mendocino, la discusión es todavía más profunda: se trata de decidir si el sucesor de Cornejo será elegido dentro de la histórica estructura provincial o si la definición terminará condicionada por la Casa Rosada.
Por ahora, nadie tiene la respuesta.
Pero hay algo que ya empieza a quedar claro: la pelea por la Gobernación de Mendoza en 2027 no será solamente una elección entre candidatos. Será una disputa por quién tendrá el control político de la provincia después de Cornejo.
Y en esa pelea, Luis Petri parece decidido a no quedarse esperando que otros decidan por él.