Luis Petri pasó el fin de semana enviando un mensaje que en el oficialismo mendocino difícilmente pueda leerse como una simple actividad partidaria. El sábado participó del Congreso Provincial de la Juventud de La Libertad Avanza en Godoy Cruz, compartió escenario con dirigentes del espacio y volvió a quedar en el centro de la escena libertaria. Javier Milei amplificó su presencia al repostear contenido del encuentro. El domingo y el lunes llegaron nuevas señales: Petri se mostró junto a referentes vinculados al Partido Demócrata y a la diputada nacional Mercedes Llano. La secuencia tiene una lógica política: el exministro de Defensa quiere ser candidato a gobernador y está decidido a construir volumen propio para que nadie pueda resolver la sucesión de Alfredo Cornejo sin negociar con él.
La disputa no se reduce a una rivalidad personal entre dos dirigentes. En Mendoza, Cambia Mendoza y La Libertad Avanza comparten acuerdos electorales y legislativos, pero la convivencia se complica cuando aparece la pregunta que ordena toda la política provincial: quién gobernará después de Cornejo. El radicalismo busca preservar el control de la provincia y exhibe nombres propios para la sucesión, entre ellos el intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suarez, y los ministros Natalio Mema y Tadeo García Zalazar. Petri, en cambio, pretende que su vínculo directo con Milei se traduzca en una candidatura competitiva y en el derecho a disputar el liderazgo del espacio que hoy gobierna en alianza.
El gobernador ya dejó trascender que pretende una candidatura unificada de la UCR y que no quiere una interna que desgaste al oficialismo. Ese objetivo choca con las aspiraciones de Petri, que no parece dispuesto a aceptar una decisión tomada exclusivamente por el radicalismo. El diputado conoce el valor electoral de su nombre y la proyección nacional que construyó desde 2023. Por eso, cada aparición pública funciona también como una demostración de fuerza: no es solamente un dirigente libertario que acompaña actividades partidarias, sino un aspirante a la gobernación que necesita mostrar que tiene respaldo, interlocutores y alternativas si el acuerdo con Cornejo no le garantiza competencia interna.
Milei, el reposteo y el mensaje que incomoda al cornejismo
El reposteo presidencial fue leído dentro del petrismo como algo más que una cortesía digital. La señal llega en medio de versiones sobre un entendimiento entre la Casa Rosada y Cornejo para evitar que La Libertad Avanza impulse una candidatura que desafíe al radicalismo en Mendoza. Si Milei amplifica la actividad de Petri mientras su entorno negocia con gobernadores aliados, la incertidumbre queda abierta: ¿la Casa Rosada respaldará al candidato que elija el gobernador o conservará la libertad de impulsar figuras propias en cada distrito?
La respuesta no está cerrada. En las negociaciones nacionales, el Gobierno busca apoyos para la reforma electoral y, especialmente, para eliminar las PASO. A cambio, los gobernadores pretenden previsibilidad sobre los acuerdos territoriales y las candidaturas. Sin embargo, la Casa Rosada también ha dejado en claro que no piensa retirar automáticamente a sus postulantes provinciales como moneda de cambio. Esa tensión explica por qué Cornejo intenta asegurar un acuerdo político antes de que la carrera electoral se vuelva irreversible y por qué Petri procura mantener su nombre en circulación.
El Presidente no anunció formalmente que haya elegido a Petri como candidato a gobernador. Un reposteo tampoco equivale a un aval electoral definitivo. Pero en una interna donde las decisiones dependen, en buena medida, de la voluntad de la conducción nacional de La Libertad Avanza, el gesto adquiere peso. Para Cornejo, el riesgo es que la alianza que le permitió compartir listas y acumular poder termine convirtiéndose en el vehículo para que un socio libertario le dispute el gobierno. Para Petri, la oportunidad consiste en utilizar su llegada a Milei para impedir que la estructura radical cierre la competencia antes de que empiece.
Las PASO, el verdadero campo de batalla
La discusión electoral tiene una pieza decisiva: las primarias. Petri pretende competir dentro de un esquema común entre Cambia Mendoza y La Libertad Avanza, siempre que exista una vía real para disputar la candidatura. La eliminación de las PASO nacionales, que impulsa Milei, aparece en el centro de las negociaciones con los gobernadores. La Casa Rosada busca reunir los votos necesarios para modificar el sistema y presiona a los mandatarios aliados para que acompañen la iniciativa en el Congreso. En ese tablero, el apoyo legislativo y los acuerdos electorales se mezclan, aunque no necesariamente se resuelven con una única negociación.
Cornejo tiene motivos para mirar esa discusión con atención. Si consigue que la alianza llegue a 2027 con un solo candidato definido por consenso, evita una competencia interna que puede debilitar a su espacio y deja al radicalismo en posición de conducir la transición. Petri necesita exactamente lo contrario: que exista un mecanismo que le permita disputar el liderazgo y que su candidatura no dependa de una negociación cerrada entre el gobernador y la Casa Rosada. La diferencia no es menor. Para el diputado, hablar de primarias es hablar de su derecho a competir; para el radicalismo, puede significar abrir la puerta a que un socio le quite el control de la sucesión.
Hay una distinción institucional que también importa: eliminar las PASO nacionales no elimina automáticamente las primarias provinciales de Mendoza. Son reglas electorales diferentes y requieren decisiones normativas propias. La administración provincial ha evaluado cambios en el sistema local, pero hasta ahora no anunció una derogación definitiva. Por eso, el desenlace dependerá tanto de las negociaciones nacionales como de las decisiones que adopte Mendoza sobre su calendario y sus mecanismos de selección de candidatos. En el medio, la discusión electoral funciona como moneda política: cada sector busca asegurarse las reglas que mejor protejan sus posibilidades.
El plan B: el Partido Demócrata y los aliados que no responden a Cornejo
Petri también está moviendo piezas fuera de la estructura formal de La Libertad Avanza. Su presencia junto a Álvaro Martínez, dirigente vinculado a Omar De Marchi, ya había despertado lecturas sobre una posible articulación con sectores del PRO y del espacio demarchista. Este lunes se sumó otra foto política: el diputado se mostró con Mercedes Llano y Armando Magistretti, referentes del Partido Demócrata. El encuentro se produjo en la sede de Mendocinos por el Futuro, el espacio que Petri utiliza como plataforma política. La imagen alimentó la hipótesis de un armado alternativo para competir por la gobernación si no le habilitan una interna dentro de la alianza oficialista.
El PD no es un actor decorativo en esta historia. Mercedes Llano viene defendiendo una agenda liberal propia y cuestionando aspectos del sistema político provincial. Su partido cuenta con identidad histórica y estructura territorial, además de dirigentes que no responden directamente al cornejismo. Un entendimiento con ese espacio podría ofrecerle a Petri una vía para disputar por fuera del acuerdo entre la UCR y La Libertad Avanza, aunque por ahora no hay un anuncio formal de alianza ni una candidatura proclamada bajo ese sello.
La presencia de Álvaro Martínez agrega otra dimensión. Su recorrido por el PRO, La Unión Mendocina y La Libertad Avanza lo ubica como un nexo con sectores que mantienen vínculos con De Marchi y que no necesariamente comparten el plan sucesorio de Cornejo. Para Petri, sumar interlocutores por fuera del núcleo radical es una forma de ampliar su margen de negociación. Para el gobernador, es una advertencia: el diputado no necesita esperar indefinidamente una autorización del oficialismo provincial para empezar a construir una alternativa.
El intendente de Luján de Cuyo, Esteban Allasino, también aparece en el mapa de esas conversaciones. Mantiene una buena relación institucional con Cornejo y forma parte del universo de Cambia Mendoza, pero ha compartido actividades con Petri y dirigentes del PRO. Esa doble cercanía no demuestra que haya definido un cambio de bando. Sí revela que el armado de 2027 todavía está abierto y que distintos dirigentes buscan preservar opciones mientras se define quién tendrá la lapicera de la candidatura.
Del “Dale Petri” a la pelea por la sucesión
La recuperación del “Dale Petri” conecta la movida actual con el momento en que el diputado construyó una identidad propia en Mendoza. En la campaña de 2023, el eslogan “Mendoza está en pausa, dale play, dale Petri” le permitió diferenciarse de Alfredo Cornejo dentro de Cambia Mendoza. El mensaje apuntaba contra la falta de dinamismo de la provincia y buscaba instalar al entonces precandidato como una alternativa con voz propia. Petri perdió aquella interna, pero el resultado consolidó su figura y lo proyectó hacia la política nacional.
Tres años después, la consigna vuelve a cobrar sentido, aunque el escenario cambió. Petri ya no busca competir dentro de un frente radical desde una posición de desafiante interno: ahora es un dirigente libertario con llegada al Presidente y con aspiraciones de disputar el gobierno provincial. La frase “Mendoza está en pausa” puede volver a servirle como herramienta para cuestionar la continuidad del oficialismo, aunque también lo obliga a explicar qué propone para una provincia que su propio espacio acompaña en el plano nacional y con el que comparte acuerdos políticos.
La paradoja es evidente: Petri necesita marcar diferencias con Cornejo sin romper de manera irreversible con la alianza que puede llevarlo a la candidatura. Y Cornejo necesita mantener unido al oficialismo sin permitir que el acuerdo con Milei se convierta en una plataforma para desplazar al radicalismo del poder. Ambos comparten parte del rumbo político nacional, pero esa coincidencia no alcanza para resolver la disputa provincial. La competencia por la sucesión revela que la unidad tiene límites cuando llega el momento de repartir candidaturas y poder.
Por ahora, Petri no anunció una ruptura ni confirmó que vaya a competir por fuera. Lo que hizo fue elevar la apuesta: exhibió respaldo libertario, se mostró junto a dirigentes que pueden aportar estructura y dejó abierta la alternativa de un armado propio. El cornejismo, a su vez, intenta que la alianza tenga una conducción clara y que la sucesión no se transforme en una interna sin control. La decisión final dependerá de las reglas electorales, de las negociaciones con la Casa Rosada y de cuánto esté dispuesto a arriesgar cada sector para imponer a su candidato.
La pelea recién entra en una etapa más visible, pero el fondo ya está planteado. Petri quiere que su relación con Milei valga en Mendoza; Cornejo quiere que el acuerdo nacional no le quite el control de la sucesión; y el Partido Demócrata y los sectores cercanos a De Marchi empiezan a aparecer como piezas posibles de un tablero que todavía no tiene cierre. La pregunta ya no es si Petri quiere ser gobernador: es si Cornejo y Milei van a dejarlo competir o si el diputado terminará construyendo una alternativa para disputarles el poder desde afuera.