PROVINCIALES
14 de junio de 2026
Murió Pocho Sosa, la voz que le puso música al alma de Mendoza
A los 82 años falleció uno de los artistas más emblemáticos de la cultura cuyana. Cantor, guitarrero, embajador cultural y referente indiscutido de la tonada, dejó una huella imborrable en generaciones de mendocinos.
Mendoza amaneció este domingo con una de esas noticias que golpean más allá del ámbito artístico. A los 82 años falleció Carlos Alberto "Pocho" Sosa, una de las voces más representativas de la cultura cuyana y un símbolo de la identidad mendocina. Su partida provoca una profunda conmoción en el mundo de la música popular, pero también en miles de mendocinos que encontraron en sus canciones una forma de reconocerse en su tierra.
Pocho Sosa fue mucho más que un cantante. Durante más de seis décadas construyó una trayectoria que lo convirtió en un verdadero embajador de Mendoza dentro y fuera del país. Su voz acompañó festivales, vendimias, peñas y encuentros populares, llevando la tonada y la cueca a escenarios donde la cultura cuyana encontró siempre un defensor apasionado.
Su nombre quedó definitivamente ligado a una de las obras más emblemáticas de la música regional: "Otoño en Mendoza". La interpretación de aquella composición trascendió generaciones y terminó convirtiéndose en una suerte de himno sentimental para la provincia. Para muchos mendocinos, hablar del otoño, de las hojas amarillas sobre las acequias o de la nostalgia de la cordillera es también escuchar la voz de Pocho Sosa.
Un mendocino que hizo de la cultura una misión
Nacido el 17 de julio de 1943 en la Ciudad de Mendoza, Pocho descubrió la música durante su adolescencia, cuando una enfermedad lo obligó a guardar reposo durante varias semanas. Fue entonces cuando tomó una guitarra que había en su casa y comenzó un camino artístico que terminaría convirtiéndolo en una referencia ineludible del folclore argentino.
Autodidacta, amante de las tradiciones populares y orgulloso defensor de la identidad cuyana, siempre sostuvo que era más "guitarrero" que guitarrista. Esa definición resumía buena parte de su personalidad: un artista cercano al pueblo, alejado de los artificios y profundamente comprometido con las raíces culturales de Mendoza.
A lo largo de su carrera compartió proyectos con algunos de los nombres más importantes de la cultura mendocina. Entre ellos se destacó su histórica relación artística con el poeta Jorge Sosa y el músico Damián Sánchez, una sociedad creativa que dejó algunas de las obras más importantes del repertorio cuyano contemporáneo.
Reconocido hasta sus últimos días
Hace apenas dos meses, la Ciudad de Mendoza le había rendido un emotivo homenaje en la Plazoleta Vélez Sarsfield. Allí fue declarado Vecino Destacado y recibió el reconocimiento de artistas, vecinos y autoridades por una vida dedicada a la cultura. Aquella jornada terminó convirtiéndose, sin saberlo, en uno de los últimos grandes tributos públicos en vida para quien ya era considerado una leyenda de la música mendocina.
También había sido reconocido anteriormente por la Legislatura provincial por sus más de 50 años de trayectoria y recibió la distinción de Embajador Cultural de Mendoza, un título que reflejaba el lugar que ocupaba dentro del patrimonio artístico de la provincia.
El adiós a una voz irrepetible
La noticia de su fallecimiento generó mensajes de despedida de referentes políticos, culturales y sociales. Tanto la vicegobernadora Hebe Casado como el gobernador Alfredo Cornejo destacaron su aporte a la identidad mendocina y coincidieron en señalar que su legado permanecerá vivo en cada tonada y en cada rincón de la provincia.
La despedida pública se realizará este domingo en el Salón Rojo de la Legislatura de Mendoza, donde familiares, amigos, artistas y vecinos podrán rendirle homenaje.
La voz que seguirá cantando
Hay artistas que trascienden los escenarios y se convierten en parte de la memoria colectiva de un pueblo. Pocho Sosa pertenece a esa categoría.
Su voz acompañó vendimias, reuniones familiares, celebraciones populares y momentos de profunda emoción para generaciones enteras. Fue uno de esos intérpretes capaces de transformar canciones en identidad y sentimientos en patrimonio cultural.
Hoy Mendoza despide a un cantor. Pero también despide a un símbolo de su historia, de sus paisajes y de su manera de sentir.
Porque mientras exista una tonada cuyana, mientras alguien vuelva a emocionarse escuchando "Otoño en Mendoza", Pocho Sosa seguirá estando presente.
Su voz se apagó. Su legado, no.
