PROVINCIALES
27 de abril de 2026
El adiós al recreo digital: Mendoza pone a prueba la desconexión total en las aulas
El Arzobispado provincial implementa desde mayo la prohibición absoluta de celulares en diez colegios. La medida busca frenar la "epidemia" de ansiedad y falta de atención, desafiando la cultura de la hiperconectividad en plena era de la inteligencia artificial.
El timbre suena y el silencio digital se apodera de los patios. A partir de mayo de 2026, lo que comenzó como una preocupación pedagógica aislada se convierte en norma institucional: el Arzobispado de Mendoza dictaminó que más de 8.000 estudiantes de sus colegios dependientes deberán dejar sus celulares "en la puerta". No habrá excepciones para el recreo ni para las horas libres. El objetivo es ambicioso y casi antropológico: recuperar la mirada, el diálogo cara a cara y, sobre todo, la capacidad de concentración perdida en el scroll infinito.
La medida comenzará con una prueba piloto el 1 de mayo y será de cumplimiento obligatorio para el 1 de junio de 2026. Entre las instituciones que encabezan este cambio se encuentran los colegios San Buenaventura, San Pedro Nolasco, Santa María de los Ángeles, Padre Claret, San Gabriel, Nuestra Señora del Rosario, San Pablo, Santa María Goretti, Santo Tomás de Aquino y Nuestra Señora de la Consolata. Esta decisión no es un salto al vacío ni un arrebato de nostalgia; responde a un diagnóstico alarmante que los equipos de orientación vienen reportando: adolescentes con niveles de ansiedad comparables a cuadros de abstinencia y una fragmentación de la atención que impide el aprendizaje profundo.
Desde la vereda política, la Dirección General de Escuelas (DGE) ha decidido mantener una distancia prudencial, respetando la autonomía de las instituciones privadas para fijar sus regímenes de convivencia. Esto deja al Arzobispado como el punta de lanza de un experimento social que toda la provincia observa con lupa. Si la experiencia logra reducir el bullying digital y mejorar los índices de rendimiento académico, es muy probable que el debate salte el muro de los privados y presione la agenda de la educación pública antes de que termine el año.
Por ahora, el desafío inmediato es logístico y cultural. Los colegios deberán garantizar la seguridad de los dispositivos bajo llave, mientras los docentes se enfrentan al reto mayor: llenar ese vacío digital con propuestas pedagógicas que logren competir contra la dopamina inmediata del algoritmo. En Mendoza, el 2026 empieza con un intento drástico de volver a lo esencial: lograr que el aula sea, finalmente, un lugar para estar presentes.
