El paradero de Flávio Bolsonaro se convirtió en un misterio político y judicial después de la derrota electoral de la derecha brasileña frente a Luiz Inácio Lula da Silva. Según informaciones difundidas por medios de Brasil, el senador del Partido Liberal habría salido del país rumbo a Estados Unidos junto con su esposa y sus dos hijas, en una maniobra que buscaría evitar el cumplimiento de una orden judicial. La versión provocó un fuerte revuelo porque, de confirmarse, implicaría que el dirigente abandonó territorio brasileño pese a tener prohibido hacerlo.
La hipótesis que circula en la prensa brasileña sostiene que Flávio habría viajado durante la madrugada en un vuelo privado con destino a Florida, donde reside su hermano Eduardo Bolsonaro. Las versiones publicadas por Metrópoles señalan que personas cercanas a la familia dieron por concretada la partida y que el traslado habría sido preparado con anticipación. El supuesto viaje no sería una salida improvisada: aliados citados por medios brasileños sostienen que habría existido una organización previa para facilitar el desplazamiento y mantenerlo fuera del alcance de las autoridades.
Uno de los elementos que alimentó las sospechas fue la aparición de un avión privado en Puerto Iguazú, del lado argentino de la frontera. Según la reconstrucción publicada por Infobae, Flávio habría cruzado desde Brasil hacia Misiones y utilizado esa localidad como punto de partida para viajar a Estados Unidos. La aeronave señalada era un Gulfstream G400, matrícula LV-JQW, perteneciente a la empresa Baires Fly. La versión sostiene que el senador habría viajado acompañado por su familia, aunque la identidad de los pasajeros y la concreción del traslado no fueron acreditadas públicamente de manera concluyente.
La hipótesis de una salida por Argentina también abrió interrogantes sobre cómo habría cruzado la frontera y si el recorrido fue organizado para evitar los controles habituales. Si el senador abandonó Brasil sin registrar su salida, como sospechan quienes investigan el caso, la ausencia de constancias migratorias no descartaría por sí sola esa posibilidad. Sin embargo, el cruce clandestino y la llegada a Estados Unidos deben mantenerse como hipótesis hasta que las autoridades puedan reconstruir sus movimientos.
El viaje habría ocurrido después de una decisión del juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, quien ordenó a Flávio entregar sus pasaportes común y diplomático dentro de un plazo de 24 horas y le prohibió salir de Brasil. La medida fue conocida el lunes 26 de octubre, cuando el propio senador difundió un video en el que afirmó que había sido notificado por agentes de la Policía Federal. En esa intervención negó que tuviera intención de abandonar el país y aseguró que cumpliría la orden judicial. No obstante, la Policía Federal informó posteriormente que los documentos no fueron entregados dentro del plazo y que sus pasaportes fueron cancelados.
La posible fuga se produce en un contexto de investigaciones judiciales que involucran al senador. Entre ellas figura una causa por presuntas operaciones de lavado de dinero y evasión de divisas, además de otra investigación vinculada con posibles irregularidades en el financiamiento de Dark Horse, una película sobre la trayectoria política de su padre, Jair Bolsonaro. Flávio niega las irregularidades. Las investigaciones no equivalen a una condena, pero forman parte del contexto en el que se dictó la restricción sobre sus documentos y su salida del país.
La versión de que ya se encuentra en camino a Estados Unidos fue difundida por Metrópoles a partir de fuentes cercanas a la familia. El medio también publicó que el senador podría solicitar asilo político al Gobierno de Donald Trump una vez que llegue a territorio estadounidense. De acuerdo con esa hipótesis, el pedido buscaría presentar la investigación judicial brasileña como una persecución política. Hasta el momento, no se ha hecho pública una solicitud formal de asilo ni una confirmación oficial de su recepción por parte de las autoridades estadounidenses.
Dentro del propio entorno de Bolsonaro surgieron versiones contradictorias. Su hermano Eduardo calificó de falsas las informaciones sobre una fuga y sostuvo que se trataba de una maniobra de la izquierda para justificar nuevas acciones judiciales. Otros aliados también negaron que el senador hubiera abandonado Brasil. Sin embargo, medios brasileños informaron que algunos colaboradores no lograban comunicarse con él y desconocían su ubicación, una circunstancia que contribuyó a alimentar las especulaciones.
El episodio también tiene una dimensión política. Flávio fue el candidato respaldado por sectores de la derecha brasileña y por Javier Milei, pero terminó derrotado por Lula en el balotaje del 25 de octubre. La posibilidad de que abandone el país en medio de una restricción judicial abre un nuevo frente para el bolsonarismo, que deberá responder por las circunstancias de su eventual salida y por la decisión de un senador de buscar refugio en el exterior mientras enfrenta investigaciones en su país.
Por ahora, la hipótesis más difundida sostiene que Flávio Bolsonaro habría viajado a Estados Unidos con su familia y que podría intentar solicitar asilo político a Trump. Pero hay aspectos decisivos que siguen sin una confirmación pública concluyente: la ruta exacta que habría utilizado, la identidad de los pasajeros del avión señalado y su ubicación efectiva al cierre de las informaciones disponibles. La investigación deberá establecer si hubo una salida clandestina y si el senador incumplió deliberadamente la orden judicial. Si se confirma que abandonó Brasil pese a la prohibición, el caso podría escalar de una controversia política a un conflicto judicial de mayor alcance.