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POLÍTICA

4 de julio de 2026 · 00:00

Milei eliminó el Ministerio del Interior y convirtió a Santilli en el nuevo hombre fuerte de la política nacional

El Gobierno nacional dio uno de los movimientos institucionales más importantes desde el inicio de la gestión de Javier Milei. A través del Decreto 571/2026, publicado en el Boletín Oficial, el Presidente eliminó formalmente el Ministerio del Interior y transfirió todas sus competencias a la Jefatura de Gabinete, una decisión que convierte a Diego Santilli en el principal articulador político del Ejecutivo y concentra bajo su conducción la relación con las provincias, el Congreso y buena parte de la estrategia legislativa del oficialismo.

Milei eliminó el Ministerio del Interior y convirtió a Santilli en el nuevo hombre fuerte de la política nacional

La medida reduce el gabinete nacional a ocho ministerios y marca el cierre de una cartera con más de 170 años de historia institucional. Desde la organización constitucional de 1853, el Ministerio del Interior fue uno de los principales nexos entre la Nación y las provincias, además de cumplir un papel central en la coordinación política, el federalismo y la administración de asuntos internos del Estado. Con la reforma impulsada por Milei, esas funciones dejan de existir como estructura independiente y pasan a depender directamente del jefe de Gabinete.


El cambio no es solamente administrativo. Santilli emerge fortalecido como una especie de "superjefe político" dentro del Gobierno. Además de coordinar el funcionamiento del gabinete, ahora tendrá bajo su órbita las negociaciones con gobernadores, la construcción de acuerdos parlamentarios, la relación con ambas cámaras del Congreso y el seguimiento de áreas estratégicas que hasta ahora dependían del Ministerio del Interior. La nueva estructura incluso incorpora dos vicejefaturas para administrar el volumen de competencias que concentrará la Jefatura de Gabinete.

La decisión llega en un momento especialmente delicado para la Casa Rosada. Tras la salida de Manuel Adorni en medio de la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito, Milei busca relanzar su gestión y reconstruir la relación con los gobernadores, un vínculo que en las últimas semanas se deterioró por la caída de la coparticipación federal, la discusión por el régimen de Zona Fría y las diferencias en torno a distintos proyectos legislativos.

El perfil de Santilli explica buena parte de la apuesta presidencial. Con una extensa trayectoria política, el dirigente del PRO fue legislador, ministro y vicejefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires antes de incorporarse al gabinete nacional. Su experiencia en la negociación política contrasta con el perfil técnico o outsider que caracterizó a varios de los primeros funcionarios de La Libertad Avanza y refleja un giro hacia una conducción más apoyada en dirigentes con experiencia en la gestión pública.

Desde el Gobierno sostienen que la reorganización apunta a simplificar la estructura del Estado, reducir niveles burocráticos y agilizar la toma de decisiones. Sin embargo, desde distintos sectores de la oposición y entre analistas políticos la medida también es interpretada como una fuerte concentración del poder político en la Jefatura de Gabinete, ya que un solo funcionario pasará a manejar áreas históricamente sensibles para la relación institucional entre la Nación, las provincias y el Poder Legislativo.

Para las provincias, el cambio será observado con especial atención. Gobernadores de distintos signos políticos tendrán ahora un único interlocutor para negociar recursos, obras públicas, acuerdos legislativos y conflictos federales. Esa centralización convierte a Santilli en una de las figuras más influyentes del Gobierno y, al mismo tiempo, lo coloca frente a uno de los desafíos más complejos de la administración Milei: sostener la gobernabilidad en un escenario de creciente tensión fiscal y política.

La eliminación del Ministerio del Interior representa mucho más que una modificación en el organigrama estatal. Es una redefinición del esquema de poder dentro del Ejecutivo nacional y una señal clara de hacia dónde pretende avanzar Javier Milei en esta nueva etapa de su gestión: menos ministerios, mayor centralización de las decisiones políticas y un jefe de Gabinete con un nivel de influencia pocas veces visto desde el regreso de la democracia.

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