POLÃTICA
21 de mayo de 2026
"Se ve como un profeta": Macri rompió el silencio sobre Milei y encendió la interna de la derecha
El expresidente disparó en un foro académico contra el liderazgo del mandatario, reclamó "equilibrio" entre lo emocional y la gestión, y denunció que en el Gobierno existe "mucha intolerancia a la crítica". También le respondió a Menem por la amenaza del 2027.
21 de mayo de 2026
Mauricio Macri eligió un escenario académico para decir en voz alta lo que la política argentina venía murmurando en voz baja. Este jueves, durante su participación en el Foro de Presidentes sobre Política y Democracia, organizado por la Universidad Austral junto al Círculo de Montevideo, el líder del PRO trazó una radiografía del estilo de conducción de Javier Milei que difícilmente pase inadvertida: lo definió como un liderazgo "absolutamente emocional", dijo que el presidente "se ve como un profeta" y señaló que le falta "entusiasmo por la implementación" de las políticas públicas.
El panel lo compartió con dos figuras de peso internacional: el ex presidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti, y el ex presidente de España, Felipe González. No era un bar, sino un foro. Y aun así, Macri no midió las palabras.
El profeta y el equilibrio
"Es obviamente emocional, con un profundo estudio de las ideas que hay detrás de cada postura. Y con poco entusiasmo por la implementación, claramente, es una parte que no la siente. Él se ve como lo que yo sentí en mis marchas, como un profeta, se siente así, de esa manera", fue la definición completa del expresidente sobre Milei.
No se trató de un ataque despiadado sin matices. Macri le reconoció al mandatario el rigor intelectual detrás de sus posiciones, pero marcó lo que describió como una brecha estructural entre la convicción y la ejecución. Evaluó que la gestión necesita combinar la dimensión emocional con la concreción práctica y planteó que "todo tiene que, siempre al final del día, tener un equilibrio entre los dos universos, el emocional y el de la realización".
Fue, en definitiva, el diagnóstico de un ex jefe de Estado que conoce la cocina del poder describiendo a su sucesor ideológico como alguien brillante para inspirar pero limitado para gobernar.
Narcisismo, aislamiento y el riesgo de quedar "entubado"
En otro tramo del foro, Macri fue más lejos. Sin pronunciar el nombre de Milei, habló de "los líderes narcisistas" que "viven en su mundo, creen que son perfectos y no les entra una crítica".
Sobre la grieta y la falta de diálogo, afirmó que "si el que ejerce el poder, lo ejerce en forma totalitaria, absoluta y exige el sometimiento del otro, es imposible que suceda. El que tiene que dar el ejemplo es el que está en el poder". Consultado entonces sobre si eso es lo que ocurre en el Gobierno actual, respondió sin evasivas: "Hay mucha intolerancia a la crítica".
Aunque aclaró que esa tensión no impide el funcionamiento institucional, sí apuntó a lo que describió como una tendencia al aislamiento del poder: "Al Presidente lo aísla el simbolismo", dijo, y advirtió que el mayor riesgo para cualquier líder es quedar "entubado", rodeado de gente que no se anima a decir que no.
La imagen del presidente encerrado en su propio relato, protegido por una corte de incondicionales, fue uno de los ejes más fuertes de la jornada.
"Preguntale a Cristina"
Antes incluso de ingresar al foro, Macri tuvo que esquivar otra granada política. El fin de semana pasado, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, había activado la alarma ante una eventual candidatura presidencial del jefe del PRO para 2027: aseguró que sería "funcional al kirchnerismo" y pronosticó que los votantes del espacio amarillo terminarían migrando hacia La Libertad Avanza.
La respuesta de Macri al cruzar las puertas de la Universidad fue cortante: "Preguntale a Cristina si favorecimos mucho al kirchnerismo en estos años".
El bloque del PRO en Diputados ya había respondido con dureza días antes. Su titular, Cristian Ritondo, no dejó pasar el exabrupto de Menem: "Nunca fuimos funcionales al kirchnerismo. Cuando ellos (La Libertad Avanza) estaban callados o no sé qué harían de su vida, nosotros estábamos combatiendo al kirchnerismo", disparó en Radio Rivadavia.
La grieta que crece dentro del oficialismo
El cruce de este jueves no nació de la nada. Viene acumulándose desde hace semanas, con señales de tensión creciente entre el PRO y el ala dura libertaria.
Hace diez días, el PRO emitió un comunicado institucional advirtiendo que acompañar las transformaciones del Gobierno "no es aplaudir todo". El mensaje fue leído en la Casa Rosada como una declaración de independencia, o algo peor. Y las declaraciones de Menem sobre la candidatura de Macri, lejos de calmar las aguas, le pusieron nafta al fuego.
Macri advirtió además que "hay una diferencia entre que los grandes números mejoren y que la vida mejore", apuntando al corazón del relato económico del Gobierno: la mejora macroeconómica que Milei exhibe como trofeo, pero que todavía no se traduce en el bolsillo de la mayoría.
Mañana viernes, Macri viajará a Mendoza para relanzar el PRO de cara a las elecciones de 2027, una gira que ya nadie en el mapa político duda que es el arranque informal de su campaña presidencial.
El tablero para 2027
Detrás de cada frase de Macri hay una estrategia que empieza a tomar forma. El expresidente posiciona al PRO como una fuerza que apoyó el cambio sin resignar identidad, que criticó cuando creyó necesario criticar, y que puede ofrecerle al electorado anti-kirchnerista una opción distinta al mesianismo libertario: más pragmática, más institucional, menos profética.
Si Milei es el profeta, Macri se postula en silencio como el administrador.
La interna de la derecha argentina acaba de entrar en su fase más intensa. Y el foro de este jueves en Palermo puede ser, mirando en perspectiva, el acto fundacional de esa disputa.
