POLÃTICA
19 de mayo de 2026
Villarruel mete presión: "Todos estamos esperando la declaración jurada de Adorni"
La vicepresidenta visitó Rosario y, ante consultas de la prensa local sobre el polémico patrimonio del jefe de Gabinete, marcó una postura que resuena con fuerza en los pasillos de Casa Rosada. La demora en la presentación de los documentos, prometida hace semanas por el Presidente, escala en el conflicto interno.
El clima en el Poder Ejecutivo atraviesa una etapa de alta sensibilidad. En el marco de su visita a la ciudad de Rosario con motivo del quinto aniversario del fallecimiento de su padre, el teniente coronel Eduardo Villarruel, la vicepresidenta Victoria Villarruel rompió el hermetismo que suele rodear a la interna del Gobierno. Al ser consultada por periodistas en el lugar sobre la situación de Manuel Adorni, quien se encuentra bajo la lupa judicial por presunto enriquecimiento ilícito, la titular del Senado no dejó lugar a dudas: "Todos estamos esperando la declaración jurada de Adorni", sentenció.
Esta afirmación, formulada en un contexto de cercanía con la prensa local, trasciende el mero comentario político. La declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción es el instrumento técnico fundamental para garantizar la transparencia de los funcionarios públicos, y su ausencia —a pesar de las promesas del presidente Javier Milei, quien hace semanas había asegurado que los papeles serían presentados de forma voluntaria para terminar con las sospechas— se ha transformado en un lastre político de primer orden.
La demora, que el Ejecutivo ha intentado minimizar, contrasta con el discurso de transparencia que el oficialismo mantiene como bandera. Mientras la causa judicial avanza explorando movimientos patrimoniales y supuestos pagos en dólares bajo sospecha, el silencio de Adorni y la falta de los documentos oficiales alimentan un ruido interno que la propia Villarruel se ha encargado de amplificar.
Cuando se le inquirió sobre si la situación del jefe de Gabinete ameritaba una salida del cargo, la vicepresidenta optó por el silencio estratégico, una respuesta que, en los códigos políticos, suele ser más elocuente que cualquier discurso. Además, Villarruel aprovechó para marcar una diferenciación en los modos de construcción política. "Yo me manejo con mucho respeto hacia todos los sectores. La convivencia en sociedad debe ser con respeto", subrayó, dejando expuesta una vez más la distancia táctica y estilística que mantiene con la conducción de Milei. Mientras el Gobierno intenta blindar a su funcionario estrella, la presión desde el propio seno de La Libertad Avanza parece no tener freno.
