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25 de marzo de 2026
Postales del desguace: cuando el "brillo" de la Vendimia no llega a las fincas del Este
El espejismo de la fiesta nacional se disipó y dejó al desnudo una crisis terminal. Con costos que triplican el precio ofrecido por las bodegas y una merma productiva que en el Este alcanza el 26%, los productores rurales enfrentan la desaparición del sistema. El avance de los barrios privados sobre las cepas abandonadas marca el fin de una era.
Por Redacción Que tal tu Día
Apenas unas semanas después de que las luces de la Fiesta Nacional de la Vendimia se apagaran, la realidad en las hileras de San Martín, Rivadavia y Junín vuelve a ser de color tierra. Pero esta vez, la tierra no promete frutos, sino abandono. Los datos finales del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y los relevamientos de las asociaciones de productores del Este confirman un escenario catastrófico: Aunque el promedio provincial es del 9-10%, en el Este (San Martín y Rivadavia) hay distritos con mermas reales del 26% debido a la persistencia de los efectos de la sequía estructural y granizo tardío, un golpe letal para una economía que ya venía golpeada por el clima y la falta de crédito.
Sin embargo, el clima es solo una parte de la tragedia. El verdadero verdugo de este 2026 es el mercado. Mientras que el costo para producir un kilo de uva —sumando poda, riego, agroquímicos y la logística de cosecha— se disparó hasta los $420, las grandes bodegas y los formadores de precios en el Este están ofreciendo contratos de miseria: apenas $130 a $150 por el kilo de uva básica. La cuenta no cierra ni para el más optimista: el viñatero mendocino hoy trabaja para subsidiar el consumo o para enriquecer el eslabón industrial.
"Es una condena a muerte por goteo", relata un productor de Alto Verde que este año decidió no levantar la uva. "Pagar la cuadrilla y el camión me sale más caro que lo que me queda en el bolsillo después. La uva se va a secar en el alambre". Este grito se multiplica en cada finca de la zona Este, donde la bronca ha reemplazado al orgullo de producir. El contraste es obsceno: mientras el Gobierno provincial apunta a la minería o el turismo de alta gama en el Valle de Uco, los pequeños productores de la región que concentra el mayor volumen de vino del país no tienen ni para pagar la factura del riego.
Este vacío productivo está siendo rápidamente llenado por el negocio inmobiliario. En el último año, se estima que solo en San Martín y Junín, más de 500 hectáreas de viñedos fueron erradicadas para dar paso a loteos y barrios privados. Las inmobiliarias ofrecen dólares en efectivo a productores fundidos que ven en la venta del patrimonio de sus abuelos la única jubilación posible.
Este escenario de "cosecha de la bronca" ha disparado un fenómeno silencioso pero imparable: el desmonte y el abandono. En los últimos meses, las inmobiliarias rurales de la zona han visto un incremento del 30% en las consultas para lotear fincas. Lo que ayer era una unidad productiva familiar, hoy se proyecta como un barrio privado o simplemente queda como un baldío de malezas y troncos secos. El "sueño mendocino" de la vid se está transformando en el negocio del ladrillo por pura necesidad de supervivencia.
El malestar ya saltó de las fincas a la ruta. El "caravanazo" de productores que llegó recientemente a la Casa de Gobierno y la Legislatura no fue solo por el precio; fue un grito contra la desidia. Mientras tanto, las bodegas alegan stocks altos y caída del consumo interno (que tocó un piso histórico de 16 litros per cápita), cerrando un círculo vicioso donde el eslabón más débil siempre es el que tiene las manos manchadas de tierra.
La crisis no es solo económica, es cultural. La Mendoza del "brillo" y las reinas se está quedando sin sus actores principales. Sin un precio sostén real, con un consumo interno que no logra recuperarse y una presión tributaria que no distingue entre el pequeño colono y la multinacional, el Este mendocino asiste a su propio desguace. La Vendimia terminó, pero para miles de familias, la verdadera batalla por la supervivencia recién comienza.
