DEPARTAMENTALES
17 de marzo de 2026
La motosierra de Cornejo va por la maternidad del Saporiti de Rivadavia

En abril de 2024 una pueblada frenó el primer intento. Dos años después, el ministro de Salud Rodolfo Montero volvió a ponerlo sobre la mesa con datos que son difíciles de rebatir: la maternidad del hospital de Rivadavia hace un parto cada tres días, tiene una ocupación del 10%, y mientras tanto las camas de salud mental del mismo nosocomio están al 90% de su capacidad. La decisión, dijo, es cuestión de tiempo. Desde AMProS advierten que el patrón se repite. Los vecinos de Rivadavia ya escucharon esto antes.
Rodolfo Montero tiene una cuenta pendiente con Rivadavia. Esta semana el ministro de Salud de Mendoza fue más directo que nunca: "En el corto plazo, con la maternidad del hospital Saporiti pasará lo mismo que con la del Carrillo: vamos a centralizar los partos." La frase no deja margen para la ambigüedad. Montero no habló de reestructuración ni de optimización de recursos, los eufemismos de 2024. Habló de cierre y centralización, en ese orden, con nombre de hospital y plazo de tiempo. La maternidad del Saporiti tiene los días contados.
Para entender el peso de ese anuncio hay que recordar lo que pasó en abril de 2024. El 8 y 9 de ese mes, el Gobierno provincial intentó avanzar con la primera reestructuración de la maternidad del Saporiti. La conferencia de prensa en la que el director del hospital Gonzalo Pagella dijo "en el Saporiti nadie va a cerrar absolutamente nada" fue la respuesta a una presión social que desbordó todas las previsiones: vecinos autoconvocados en la puerta del hospital, el intendente Ricardo Mansur pidiendo reuniones de urgencia y el Concejo Deliberante citando a funcionarios provinciales para dar explicaciones. La subsecretaria Carina Copparini rechazó la citación del Concejo y dio el tema por cerrado con un comunicado oficial. El tema se dio por cerrado. Duró dos años.
Los números que Montero puso sobre la mesa esta vez son los mismos que hace dos años pero con dos años más de evidencia acumulada. Una maternidad razonablemente segura, explicó el ministro, necesita entre 500 y 600 partos por mes y un censo diario de ocupación de neonatología de al menos 15 camas. El Saporiti hace 10 partos al mes: uno cada tres días. La tasa de ocupación de la maternidad oscila entre el 10% y el 12%. Desde 2019, el hospital solo atiende cesáreas y parturientas que llegan en período expulsivo, porque la maternidad no cumple con las normas CONE —Condiciones Obstétricas Neonatales Esenciales— al no contar con servicio de anestesia las 24 horas, uno de los requisitos básicos para garantizar una maternidad segura. "No buscamos ahorrar profesionales", aclaró Montero. "Se trata de maternidades riesgosas, con poca casuística."
El otro lado de la ecuación es el que le da más fuerza al argumento del ministro. Mientras la maternidad del Saporiti languidece con una ocupación mínima, las camas de salud mental del mismo hospital están al 90% de su capacidad. La demanda no alcanza para llenar una cuna pero desborda para llenar una sala de internación. "En el hospital Saporiti, mientras es casi nula la ocupación en la maternidad, tenemos más del 90% de ocupación en camas de salud mental", reveló Montero. La conclusión es directa: "La población nos demanda camas en salud mental y no de maternidad, porque la gente de Rivadavia va al hospital Perrupato de San Martín a tener sus bebés." El Perrupato está a casi 20 km del Saporiti. Para el Ministerio, esa distancia es razonable. Para muchas familias del departamento, no tanto.
El patrón que describe Montero no es nuevo en la provincia. En agosto de 2024, el Ministerio de Salud dispuso el cierre de la maternidad del hospital Carrillo de Godoy Cruz, derivando los partos al Lagomaggiore. Es exactamente el modelo que el ministro quiere replicar en Rivadavia. Pero desde AMProS, el gremio que agrupa a los profesionales de la salud mendocinos, la lectura es diferente y más crítica. La secretaria general Claudia Iturbe fue categórica: "Ya lo intentaron en el hospital Saporiti, ahora es el turno del Carrillo. Como no consiguen más profesionales y no hacen una propuesta real para retener al recurso humano, el único plan es cerrar y juntar a todos en un lugar." Para el gremio, los cierres no son una decisión sanitaria sino la consecuencia de años de desinversión en recursos humanos de la salud pública.
El mismo Montero reconoció esta semana que la decisión de 2024 de sostener la maternidad no estuvo basada en datos sino en presión social. "Empoderamos la maternidad y aumentamos las guardias para ver qué pasaba. Pero no pasó nada. Y sigue haciendo un parto cada tres días, con una tasa de ocupación de la maternidad del 10 al 12%." Dos años de espera, mismos números, misma conclusión. Lo que cambió es la disposición del Ministerio a sostener la decisión esta vez.
El desafío de la salud mental que describe Montero excede al Saporiti. En toda la provincia, dijo el ministro, la demanda de atención en salud mental sigue siendo estructuralmente superior a la capacidad instalada: "Ya hemos puesto guardia y áreas de internación de salud mental en la mayoría de los hospitales generales, el 148 está las 24 horas y tenemos nuevos centros de día y de prevención de adicciones, pero aún hay una demanda contenida de la problemática de salud mental enorme, así que no logramos cubrirla." La salud mental, concluyó, "será una de las áreas que tiene que seguir creciendo en el Ministerio de Salud." La maternidad del Saporiti sería el primer recurso físico reasignado en esa dirección.
Lo que viene ahora es predecible para cualquiera que recuerde abril de 2024. Mansur deberá definir si esta vez acompaña la decisión provincial o vuelve a plantarse enfrente. Los vecinos de Rivadavia deberán decidir si la misma discusión dos años después merece la misma respuesta. Y el Gobierno provincial, que en 2024 dio marcha atrás bajo presión, deberá demostrar que esta vez tiene la decisión política para sostener lo que su propio ministro acaba de anunciar en público. Los números no cambiaron. La demanda tampoco. Lo que cambió, según Montero, es la paciencia del Ministerio. La pueblada de 2024 lo frenó una vez. La pregunta es si puede hacerlo de nuevo.
