POLÃTICA
25 de marzo de 2026
"Con mi dinero hago lo que quiero": Adorni no explicó nada, se enojó con la prensa y se fue
Casi dos meses después de su última conferencia de prensa, Manuel Adorni volvió este miércoles a la sala de la Casa Rosada rodeado de ministros y de Santiago Caputo — pero sin Karina Milei ni los Menem. Habló veinte minutos leyendo un texto sobre gestión que nadie escuchaba porque todos esperaban las respuestas sobre el avión privado, la casa del country y la factura trucha. Cuando llegaron las preguntas, no respondió ninguna. Dijo que no puede porque hay una causa judicial. Le gritó a un periodista que "apenas es un periodista y no un juez". Y se fue visiblemente enojado. Los números que no pudo explicar siguen siendo los mismos: un sueldo de $3,5 millones mensuales que no alcanza para pagar las expensas del country, los dos departamentos declarados y el vuelo privado a Punta del Este.
La conferencia de prensa de este miércoles estaba pensada como el acto de cierre del escándalo. La estrategia de la Casa Rosada era clara: Adorni vuelve, da la cara, explica lo que tiene que explicar, retoma la agenda y todo vuelve a la normalidad. No funcionó. Lo que ocurrió en la sala de prensa de Balcarce 50 fue exactamente lo contrario: Adorni llegó flanqueado por ministros y por Santiago Caputo —en un gesto de apoyo que el asesor presidencial difícilmente habría dado sin la anuencia de los Milei— pero sin Karina ni los Menem, dos ausencias que en la política argentina hablan más que cualquier presencia. Leyó durante veinte minutos un texto de gestión que en cualquier otra conferencia habría ocupado toda la atención. Esta vez nadie lo escuchaba. Todos esperaban las preguntas.
Cuando llegaron, Adorni eligió el único camino que le garantizaba no decir nada: el escudo judicial. "No tengo nada para decir sobre las denuncias en curso. No puedo responder sobre aspectos específicos porque puedo entorpecer la causa", dijo. La frase es técnicamente defensable desde el punto de vista legal. El problema es que Adorni no está imputado formalmente en ninguna de las dos causas. Es el presunto damnificado político de una denuncia de terceros. No hay ninguna obligación legal que le impida explicar públicamente cómo pagó un vuelo privado o por qué la escritura de una casa valuada en hasta USD 250.000 está a nombre de su esposa y no figura en su declaración jurada. La excusa de "no puedo porque entorpezco la causa" es la misma que usan los investigados cuando no quieren hablar. Adorni no es un investigado formal. Eligió hablar como si lo fuera.
Las contradicciones que la prensa intentó señalar en la conferencia son las mismas que llevan semanas sin respuesta. Su amigo Marcelo Grandio dijo en vivo que el vuelo a Punta del Este "lo pagó Manu con plata del Estado." Después intentó corregirse: "Quise decir con su plata, no con plata del Estado." Las facturas que llegaron a la Justicia dicen que el vuelo lo pagó IMHOUSE, la productora de Grandio — empresa que tiene un contrato con la TV Pública, que depende de la Jefatura de Gabinete que Adorni encabeza. El vuelo total costó $8.000 dólares, el doble de los $3.800 que Adorni había dicho inicialmente. Y la factura del vuelo de vuelta fue emitida veinte días después del viaje, el mismo día que estalló el escándalo públicamente. Ante estas inconsistencias, Adorni respondió: "El viaje lo pagué. Estoy cansado de decirlo. Ya no sé cómo explicarlo." No lo explicó.
La casa del country Indio Cuá Golf Club, en Exaltación de la Cruz, tiene su propia aritmética imposible. La escritura de la unidad funcional 380 está a nombre de Bettina Julieta Angeletti, su esposa, desde el 15 de noviembre de 2024. El valor de mercado: entre USD 129.000 y USD 249.000. Las expensas mensuales: alrededor de $700.000. Adorni tiene además dos departamentos declarados: el 50% de uno en Parque Chacabuco y el 100% de uno en La Plata. A eso hay que sumarle que, según vecinos del barrio y fuentes judiciales, el funcionario también alquilaba otra propiedad dentro del mismo country mientras la propia se terminaba de refaccionar. Su sueldo como jefe de Gabinete: $3,5 millones mensuales. La suma de expensas del country, mantenimiento de los dos departamentos declarados y los gastos con tarjeta que la Justicia analiza supera holgadamente ese ingreso declarado. Adorni contestó que "construyó su patrimonio en 25 años de sector privado" y que "todo lo que tiene que estar declarado está declarado." Lo que no está declarado, dijo, "es porque la declaración jurada no está vencida." La declaración jurada del ejercicio 2024 la presentó en agosto de 2025. La escritura de la casa es de noviembre de 2024. Nueve meses entre una fecha y la otra. El plazo no venció porque Adorni no lo hizo vencer.
El momento más revelador de la conferencia no fue una respuesta sino un estallido. Cuando un periodista de El Destape le señaló las inconsistencias entre sus ingresos y sus gastos, Adorni respondió con una frase que sintetiza la estrategia comunicacional de todo el escándalo: "Sos apenas un periodista, no sos un juez. No podés juzgar en qué gasto mi dinero. Estamos en un error conceptual: mi dinero lo gasto en lo que a mí me parece mejor. Mis decisiones de gasto no las voy a discutir." Y después de otro intercambio tenso le gritó: "Yo hago lo que quiero con mi dinero." Cerró la conferencia visiblemente enojado y se fue. El escándalo no cerró. La conferencia que iba a cerrarlo lo dejó más abierto que antes.
En el karinismo ya dan por hecha la salida del jefe de gabinete. "Está destruyendo la imagen de Milei", dijeron fuentes del entorno de la secretaria general de la Presidencia a LPO. Los nombres que suenan como reemplazantes son Martín Menem, titular de la Cámara de Diputados, y Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano. Desde la Casa Rosada descartaron cualquier movimiento y dijeron que Adorni continuará. Este viernes tiene un acto junto al Presidente en el barrio de La Paternal. Milei volvió a defenderlo. El escándalo lleva casi dos meses. Y como admitieron fuentes del propio Gobierno: "Cada vez que pensamos que la espuma bajaba, volvió a subir."
