ECONOMÍA
21 de febrero de 2026
La carne no da tregua: mientras la inflación de alimentos se acelera en febrero

El dato surge de relevamientos privados que confirman un salto del 2% en apenas siete días. En Mendoza, el impacto en las góndolas de la Zona Este profundiza la brecha entre los salarios y el costo de vida, poniendo en jaque el discurso oficial de la "desinflación" en un sector clave para la mesa de los argentinos.
La ilusión de una inflación domada choca de frente contra el mostrador de las carnicerías. En la tercera semana de febrero, el rubro alimentos volvió a exhibir una presión preocupante, impulsado casi exclusivamente por el precio de la carne, que registró un incremento del 2% en solo una semana. Este fenómeno no es un dato aislado: según el último informe de la consultora LCG, el rubro cárnico ya explica casi el 50% de la inflación mensual promedio del sector alimenticio, que se ubica en un 3,4% acumulado en las últimas cuatro semanas.
Para el vecino de San Martín, Rivadavia o Junín, las cifras frías de los informes se traducen en una realidad asfixiante. Mientras el Gobierno nacional intenta consolidar una narrativa de estabilidad macroeconómica, la microeconomía de la heladera dicta una sentencia diferente. En Mendoza, donde el consumo de carne vacuna ya venía golpeado por los aumentos acumulados durante 2025 —que casi duplicaron la inflación general—, este nuevo salto semanal del 2% empuja cortes populares como el asado o la nalga hacia valores que los vuelven prohibitivos para el trabajador promedio.
El "efecto carne" y la política del bolsillo
El informe técnico es implacable: la carne aceleró por tercera semana consecutiva. En términos de incidencia, este rubro aportó 1,63 puntos porcentuales al total de la inflación mensual. Lo que resulta más alarmante es que, aunque otros segmentos como las frutas (-0,9%) o los lácteos (-0,9%) mostraron leves retrocesos, estos no logran compensar el peso específico de la proteína animal en la canasta básica.
Políticamente, el escenario es complejo para la gestión provincial y nacional. En Mendoza, los gremios estatales como ATE ya han comenzado a elevar el tono, exigiendo la reapertura de paritarias bajo el argumento de que "los alimentos no esperan". La Zona Este, motor productivo pero también sensible al consumo interno, siente el impacto de una recesión que no termina de tocar piso mientras los precios de los productos básicos siguen su propia inercia.
¿Un ajuste puntual o tendencia sostenida?
Si bien el 84% de los productos relevados no mostró variaciones en la última semana, el peso relativo de la carne es tan alto que logra "ensuciar" cualquier indicador de desaceleración. El fenómeno responde a una combinación de factores: una oferta de ganado que no termina de recuperarse tras los ciclos de sequía y la presión de los precios internacionales, que hacen que para los productores sea más rentable exportar que abastecer un mercado interno con un poder adquisitivo cada vez más erosionado.
La evolución de los precios en la última semana del mes será determinante para el índice que el INDEC y la DEIE (Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de Mendoza) darán a conocer en marzo. Por ahora, la realidad es una sola: el asado de domingo, ese termómetro social de la Argentina, se aleja cada vez más de la mesa familiar en la Zona Este, dejando un sabor amargo que ninguna estadística oficial logra endulzar.
