La madrugada de este martes terminó en una tragedia que conmocionó a Mendoza. Ana Iris Estrada, de 55 años, y Alejandra Flores, de 52, murieron en un accidente de tránsito cuando viajaban desde La Paz hacia la penitenciaría de Boulogne Sur Mer, en la Ciudad de Mendoza, para acompañar a su familiar, el agente penitenciario Mauro Alejandro Zugasti, que permanecía como rehén de dos internos. La urgencia por llegar al penal se convirtió en una tragedia familiar en plena Ruta Nacional 7.
El siniestro ocurrió durante la madrugada, a la altura del departamento de San Martín, en el tramo comprendido entre los carriles Montecaseros y Buen Orden. La camioneta de Preventores dispuesta por la Municipalidad de La Paz circulaba bajo una intensa tormenta, con lluvia y caída de granizo, cuando el conductor perdió el control del vehículo y chocó contra un árbol ubicado a la vera de la ruta. Las dos mujeres, que viajaban en la parte trasera, murieron en el lugar. Los otros tres ocupantes resultaron heridos y fueron trasladados para recibir atención médica.
El viaje había comenzado después de que la familia se enterara de la situación que atravesaba Zugasti dentro del penal. Según la reconstrucción publicada por medios mendocinos, los dos internos habían accedido al teléfono celular del agente, grabaron imágenes mientras lo mantenían cautivo y difundieron una transmisión por TikTok. La familia pudo ver lo que estaba sucediendo y decidió trasladarse desde el Este provincial hacia la capital para seguir de cerca la situación y acompañar al trabajador penitenciario.
La toma de rehén se produjo en el pabellón 16 de Boulogne Sur Mer y tuvo como protagonistas a los internos Ramiro Armando Colucci y Claudio Alexander González Flores. Los reclusos reclamaban traslados a otros establecimientos penitenciarios y cambios en las condiciones de detención. De acuerdo con las informaciones difundidas durante la mañana, también utilizaron el teléfono de Zugasti para comunicarse con sus familiares y exigir dinero. El episodio activó un operativo de seguridad y una negociación con intervención de autoridades penitenciarias y judiciales.
Mientras la familia recorría los aproximadamente 140 kilómetros que separan La Paz de la penitenciaría, la situación continuaba dentro del establecimiento. El viaje se desarrolló en condiciones meteorológicas adversas y terminó con la colisión fatal en San Martín. Personal de emergencia y efectivos policiales trabajaron en el lugar del siniestro, mientras los heridos fueron derivados al Hospital Perrupato. La investigación deberá establecer las circunstancias precisas del accidente; las primeras reconstrucciones señalaron la lluvia y el granizo como factores que complicaron la circulación.
La toma de rehén se resolvió alrededor de las 8.30, después de varias horas de tensión. Zugasti fue liberado y, según las primeras informaciones oficiales, se encontraba en buen estado físico general. Sin embargo, la noticia de la muerte de su madre y su tía convirtió el desenlace en un golpe devastador para el agente y sus allegados. La crisis dentro de la cárcel terminó, pero dejó una pérdida irreparable para una familia que había salido de La Paz con la desesperación de llegar a acompañarlo.
Tras la liberación, el gobernador Alfredo Cornejo anunció que los dos internos no obtendrían el traslado que reclamaban a Almafuerte I y que serían incorporados al régimen de Muy Alto Perfil. Más tarde, la ministra de Seguridad y Justicia, Mercedes Rus, confirmó que ambos fueron trasladados al sector MAP de Almafuerte II, destinado a internos considerados de riesgo extremo. Según informó la funcionaria, permanecerán bajo ese régimen excepcional durante al menos 180 días, con posibilidad de extenderlo a 360, mientras deberán responder ante la Justicia por los nuevos delitos que se investiguen a raíz del episodio.
Cornejo también cuestionó públicamente a organismos de derechos humanos, a los que atribuyó haber generado falsas expectativas entre personas privadas de libertad. El gobernador no identificó en su mensaje qué organismos ni qué actuaciones concretas respaldaban esa acusación. En paralelo, el director del Servicio Penitenciario, Eduardo Orellana, sostuvo que los internos serían sometidos a mayores controles y que no habría concesiones frente a la toma de rehén.
La tragedia deja dos muertes que no pueden quedar reducidas a una estadística vial ni separarse del contexto en el que se produjo el viaje. Una familia recibió la noticia de que uno de los suyos estaba cautivo y salió de urgencia para acompañarlo; en el camino, una colisión terminó con la vida de dos mujeres. Mientras avanzan las actuaciones para esclarecer el accidente y determinar las responsabilidades penales por la toma de rehén y las presuntas exigencias de dinero, el caso expone la dimensión humana de una madrugada que golpeó simultáneamente a una familia de La Paz y al sistema penitenciario mendocino.