La discusión por las PASO entró esta semana en una etapa decisiva. El Gobierno de Javier Milei quiere llegar a una definición durante octubre y trasladó al Senado una negociación que durante meses estuvo concentrada en los gobernadores. El objetivo de máxima de la Casa Rosada continúa siendo eliminar definitivamente las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, pero el oficialismo ya admite que una suspensión para 2027 puede ser una salida con mayores posibilidades de conseguir los votos necesarios.
El problema es que La Libertad Avanza tiene 21 senadores y necesita 37 votos, es decir, al menos 16 respaldos adicionales para alcanzar la mayoría absoluta requerida para una modificación de la legislación electoral. La UCR, con diez bancas, y el PRO, con tres, aparecen como dos piezas centrales de la negociación. A eso se suman bloques provinciales y legisladores que no responden necesariamente de manera vertical a sus gobernadores.
Y ahí aparece Alfredo Cornejo.
El giro de Cornejo que le abrió una puerta a la Casa Rosada
Durante su viaje a París por la Argentina Week, el gobernador mendocino dejó de lado la defensa cerrada de las PASO y modificó su posición respecto de la discusión nacional.
Consultado por Clarín sobre si las primarias debían mantenerse, Cornejo sostuvo que como concepto considera que son un buen sistema, pero agregó que si los partidos no las utilizan para resolver verdaderas competencias internas, no ve mal suspenderlas, tal como ocurrió en las elecciones nacionales de 2025. También diferenció la situación nacional de Mendoza, donde recordó que los partidos sí utilizaron las primarias para resolver candidaturas.
La declaración tuvo un efecto inmediato en Buenos Aires. Cornejo era, hasta ese momento, uno de los gobernadores radicales que no había dado una señal suficientemente clara para que el Gobierno pudiera contabilizarlo dentro del grupo dispuesto a acompañar la suspensión.
Ahora la Casa Rosada lo ubica entre los mandatarios que pueden aportar a la construcción de una mayoría.
Pero hay una diferencia enorme entre decir que una suspensión puede aceptarse y ordenar a dos senadores que voten una determinada ley.
Y esa diferencia es, precisamente, donde todavía está trabada la negociación.
El problema está en el Senado
El radicalismo tiene diez senadores y no funciona como un bloque completamente subordinado a los gobernadores.
De hecho, los propios legisladores radicales dejaron trascender que no existe todavía una posición única sobre la reforma electoral. El jefe de la bancada, Eduardo Vischi, sostiene que existen distintas realidades provinciales y que cada legislador puede tener una mirada diferente. Además, el correntino presentó una iniciativa para transformar las PASO en optativas, una alternativa que no coincide con la eliminación lisa y llana que pretende la Casa Rosada.
En Mendoza, la situación tiene nombre y apellido: Rodolfo Suárez y Mariana Juri.
Ambos son senadores nacionales de la UCR por Mendoza y sus mandatos se extienden hasta diciembre de 2027. El Senado registra a Juri dentro del bloque radical y a ambos como parte de la representación mendocina.
Según las versiones publicadas en las últimas horas, ninguno habría recibido todavía una instrucción concreta de Cornejo para garantizar su voto a favor de la reforma.
Eso deja al gobernador en una posición particularmente incómoda: puede considerar razonable suspender las PASO nacionales, pero todavía necesita convertir esa posición política en votos concretos dentro de la Cámara alta.
Y la Casa Rosada no necesita declaraciones.
Necesita manos levantadas.
Cornejo tiene una negociación adicional: la sucesión de Mendoza
La discusión nacional se mezcla con otra mucho más territorial.
Cornejo no puede volver a presentarse como candidato a gobernador por un nuevo mandato consecutivo y, por lo tanto, el armado de su sucesión se convirtió en uno de los principales problemas políticos del oficialismo mendocino.
Allí aparece Luis Petri, actual diputado nacional y exministro de Defensa de Milei.
Petri ya enfrentó a Cornejo en las PASO provinciales de 2023. En aquella interna radical consiguió aproximadamente cuatro de cada diez votos y quedó instalado como una figura con estructura propia dentro de Mendoza. Desde entonces, su relación con el cornejismo pasó de la competencia interna a una disputa por el futuro del oficialismo provincial.
El escenario se volvió todavía más complejo cuando Petri pasó a formar parte del esquema político de La Libertad Avanza y comenzó a ser mencionado como posible candidato a gobernador en 2027.
Para Cornejo, el problema es evidente: puede acordar con Milei a nivel nacional y, al mismo tiempo, encontrarse con que el principal espacio aliado de la Casa Rosada termine impulsando en Mendoza a un dirigente que pretende sucederlo.
La supuesta letra chica: Petri afuera
En este punto aparece la versión política más fuerte de las últimas horas.
Según una reconstrucción publicada por La Política Online, durante las negociaciones con el Gobierno nacional Karina Milei, Martín y Eduardo “Lule” Menem y Diego Santilli le habrían transmitido a Cornejo que intentarían evitar que Petri compita en Mendoza, en paralelo al pedido para que el gobernador facilite el acompañamiento de los senadores radicales a la reforma electoral.
La Nación también informó que, según fuentes del oficialismo, Karina Milei garantizó a los mandatarios que La Libertad Avanza no presentaría candidatos competitivos en sus distritos. El propio medio aclaró que existen interlocutores que dudan de que ese supuesto acuerdo implique específicamente sacar a Petri de la carrera mendocina.
Es decir: hay una versión coincidente sobre una promesa de no confrontación electoral, pero no existe una confirmación oficial de que Petri haya sido formalmente excluido de la carrera.
Y ese detalle cambia bastante la lectura.
Porque Petri no es un dirigente menor dentro del armado libertario mendocino y, además, públicamente no abandonó su aspiración política.
Petri, mientras tanto, juega otra carta
El exministro de Defensa no está enfrentando públicamente a Milei ni cuestionando la reforma electoral.
Por el contrario, en abril había respaldado la eliminación de las PASO nacionales y había planteado que la discusión provincial debía analizarse por separado. Esa posición lo ubica, al menos formalmente, en una vereda compatible con el proyecto nacional del Gobierno.
Pero una cosa es acompañar la reforma electoral de Milei y otra muy diferente es aceptar que ese respaldo implique resignar una candidatura en Mendoza.
Por eso la negociación tiene una particularidad: Cornejo necesita a Milei para sostener el rumbo nacional que acompaña, pero necesita también que Milei no convierta a Petri en su candidato para la gobernación mendocina.
Y Petri necesita exactamente lo contrario: que el respaldo nacional se transforme en una estructura electoral capaz de competir por Mendoza.
Ahí está una de las tensiones principales del acuerdo.
La paradoja radical
La situación también expone una discusión más profunda dentro de la UCR.
Los gobernadores radicales tienen hoy posiciones bastante más pragmáticas que la conducción partidaria tradicional frente a Milei. Cornejo, Pullaro, Valdés, Zdero y Sadir participaron de la Argentina Week y mantienen distintos niveles de diálogo con la Casa Rosada.
Presidencia confirmó que Milei mantuvo en París una reunión reservada con los 13 gobernadores que viajaron a Francia y que participaron del encuentro Cornejo, Valdés y Zdero, entre otros. Karina Milei y Diego Santilli también estuvieron en la comitiva oficial.
Pero la fotografía política de París no equivale a un acuerdo parlamentario cerrado.
El propio Cornejo lo explicó en Clarín: descartó que en París se hubiera producido una reunión específica para cerrar una alianza electoral y señaló que la convocatoria de los gobernadores tenía también un objetivo institucional y económico. Al mismo tiempo, admitió que una alianza amplia de gobernadores con Milei podría ayudar a consolidar el rumbo de reformas.
La Casa Rosada, sin embargo, sí está utilizando esa foto como punto de partida para acelerar la negociación.
Pullaro acepta una suspensión, pero no una eliminación
El caso de Maximiliano Pullaro muestra por qué el Gobierno no puede dar por cerrado el respaldo radical.
El gobernador santafesino fue explícito en septiembre: “La suspensión posiblemente la podemos evaluar, la eliminación no”. Pullaro explicó que las PASO nacionales se utilizan poco y representan un gasto importante, pero defendió la herramienta en Santa Fe, donde considera que históricamente sirvió para resolver internas y seleccionar candidatos.
Por eso, incluir a Pullaro dentro de los dirigentes dispuestos a una suspensión es correcto; presentarlo como partidario de eliminar definitivamente las PASO sería incorrecto.
Y esa diferencia es precisamente la que ahora intenta explotar la Casa Rosada: aceptar una suspensión para 2027 como una solución intermedia que pueda reunir más votos que la eliminación definitiva.
Valdés también abre la puerta, pero la UCR no se ordenó
Juan Pablo Valdés, gobernador de Corrientes, se manifestó en contra de las primarias nacionales y sostuvo que las internas deberían resolverse dentro de los propios partidos.
Sin embargo, el senador Eduardo Vischi, presidente del bloque radical, mantiene una posición más abierta y sostiene que no existe una definición uniforme de la bancada.
La situación vuelve a mostrar el límite de la estrategia de la Casa Rosada: un gobernador puede comprometerse políticamente con la reforma, pero no necesariamente controla el voto de sus senadores.
En Corrientes hay dos bancas radicales, pero la conducción del bloque y las trayectorias personales de los legisladores también pesan.
En Santa Fe ocurre algo parecido con Carolina Losada y Eduardo Galaretto.
Y en Mendoza, la discusión pasa por Juri y Suárez.
El Gobierno necesita 37 y todavía no los tiene
La información publicada este 6 de octubre muestra que el oficialismo todavía no cuenta con los votos necesarios.
Infobae describió un “semáforo” interno de la Casa Rosada sobre los gobernadores: doce aparecen como favorables a que las PASO no se realicen, pero el propio Gobierno reconoce que esa clasificación no garantiza automáticamente los votos de sus senadores. La negociación pasó de los gobernadores a los legisladores, con conversaciones individuales y por bloques.
TN coincide en el punto central: La Libertad Avanza tiene 21 senadores y necesita otros 16. Allí aparecen las resistencias de parte de la UCR y del PRO, además de las particularidades de cada provincia.
La Agencia Noticias Argentinas también señaló que el PRO y parte de la UCR son los principales obstáculos para que la reforma alcance la mayoría necesaria.
Por eso Santilli acelera.
La meta oficial es conseguir la media sanción durante octubre y después completar el recorrido en Diputados.
Una reforma que todavía tiene varias alternativas sobre la mesa
El debate tampoco se limita a “PASO sí” o “PASO no”.
En el Senado existe, por ejemplo, el proyecto S-696/26, presentado por la senadora Edith Terenzi, que propone modificar la Ley 26.571 respecto de la obligatoriedad de la participación en las PASO. El expediente fue girado a la Comisión de Asuntos Constitucionales.
La iniciativa no coincide con la pretensión original del Ejecutivo de eliminarlas definitivamente.
La Casa Rosada, por su parte, envió en abril su proyecto de reforma electoral con la eliminación definitiva de las PASO como uno de sus principales puntos. También incluye cambios en el régimen de partidos políticos, financiamiento electoral y Ficha Limpia.
El escenario actual, entonces, tiene tres posibilidades políticas que se discuten de distinta manera: eliminación definitiva, suspensión para 2027 o modificaciones al funcionamiento de las primarias.
El Gobierno preferiría la primera.
Los gobernadores dialoguistas parecen ofrecer mayor margen para la segunda.
Y algunos sectores parlamentarios buscan una tercera alternativa.
La negociación que define más que una elección
La discusión electoral terminó convirtiéndose en una negociación mucho más amplia.
La Casa Rosada necesita votos para su reforma política y para otras iniciativas legislativas. Los gobernadores necesitan recursos, obras, acuerdos institucionales y, en varios casos, preservar margen de maniobra para sus propios armados electorales.
Por eso la reforma de las PASO funciona como una moneda de cambio dentro de una negociación mayor.
En julio, La Nación ya había informado que el Gobierno había comenzado a discutir con gobernadores reclamos provinciales vinculados con obras, fondos y deudas pendientes en paralelo a la negociación por el Presupuesto 2027 y las PASO.
La estrategia se intensificó durante la Argentina Week de París. Allí estuvieron Cornejo, Valdés, Zdero y otros mandatarios considerados aliados o dialoguistas por la Casa Rosada. Presidencia confirmó oficialmente el encuentro de Milei con los 13 gobernadores.
Ahora el Gobierno quiere transformar aquella fotografía internacional en una mayoría parlamentaria.
Y ahí aparece el verdadero problema.
Mendoza queda en el centro de la partida
Para Cornejo, la negociación tiene una particularidad que no tienen necesariamente todos sus colegas.
El gobernador mendocino debe decidir cuánto está dispuesto a ceder en el Congreso nacional mientras intenta preservar el control de la sucesión provincial.
La eventual suspensión de las PASO nacionales puede ser aceptable para él. De hecho, acaba de decirlo públicamente.
Pero las PASO mendocinas son otra historia.
Allí una interna podría convertirse en el mecanismo que defina si el próximo gobernador será alguien del actual equipo de Cornejo o si Petri consigue competir desde una estructura asociada a Milei.
Por eso la supuesta promesa de la Casa Rosada de “bajar” al exministro de Defensa es políticamente relevante, aunque hasta ahora debe ser considerada una versión y no un acuerdo formalizado.
La propia información disponible muestra que existen dudas dentro del oficialismo sobre hasta dónde llega esa garantía.
Y mientras tanto, Petri continúa dentro del tablero.
El próximo movimiento
La Casa Rosada prepara reuniones con los cinco gobernadores radicales: Juan Pablo Valdés, Carlos Sadir, Maximiliano Pullaro, Alfredo Cornejo y Leandro Zdero. El objetivo es convertir las señales políticas en respaldos legislativos concretos y conseguir entre siete y ocho votos de los senadores vinculados a esos distritos.
Pero la cuenta todavía no cierra.
Cornejo puede aceptar la suspensión.
Pullaro puede evaluar acompañarla.
Valdés puede estar a favor.
Zdero ya dio señales positivas.
Sadir también.
Pero después hay que conseguir que los senadores voten.
Y ahí aparece la verdadera pregunta para las próximas semanas: ¿los gobernadores están negociando solamente la reforma electoral o también el mapa político de 2027?
En Mendoza, esa respuesta tiene un nombre propio: Luis Petri.
Porque mientras Milei busca eliminar las PASO para ordenar el tablero nacional, Cornejo intenta que esa misma negociación no termine abriendo la puerta a una interna que ponga en riesgo su propia sucesión.
Y por ahora, ninguno de los dos objetivos está asegurado.