NACIONALES
13 de julio de 2026
La mitad de los argentinos ya se siente pobre: un informe revela el deterioro del salario y el pesimismo económico
La baja de la inflación ya no alcanza para modificar el humor social. Mientras el Gobierno nacional insiste en que la economía atraviesa un proceso de recuperación, un nuevo estudio de opinión pública expone una realidad muy distinta en la vida cotidiana de millones de argentinos: cada vez más personas sienten que descendieron de clase social, sus ingresos no alcanzan para llegar a fin de mes y la mayoría cree que el futuro económico será aún más difícil.
El último Monitor de Opinión Pública (MOP) elaborado por la consultora Zentrix muestra un dato contundente: el 50,2% de los argentinos se autopercibe como parte de la clase baja, mientras apenas el 10,5% considera pertenecer a la clase alta y cerca de cuatro de cada diez todavía se identifican con la clase media.Lejos de tratarse únicamente de una percepción subjetiva, el estudio sostiene que esa visión coincide con la experiencia concreta de los ingresos familiares. "Cuando la autopercepción se cruza con la experiencia económica cotidiana, deja de ser una sensación para convertirse en un patrón sistemático", señala el informe.
El salario sigue perdiendo la carrera
Uno de los datos más preocupantes del relevamiento indica que el 86,1% de los consultados considera que su salario continúa perdiendo frente a la inflación.
La cifra muestra que, pese al descenso registrado en el índice de precios durante los últimos meses, una amplia mayoría de los trabajadores no percibe una mejora real en su poder adquisitivo. El fenómeno incluso alcanza a buena parte del electorado oficialista.
Según el informe, el 70,2% de quienes votaron a Javier Milei también considera que sus ingresos perdieron contra la inflación, un dato que refleja que la percepción económica trasciende las preferencias políticas.
Diversos informes oficiales y privados vienen mostrando un escenario similar. Si bien la inflación mensual descendió respecto de los niveles extraordinarios registrados a comienzos de la gestión, el consumo masivo, las ventas en supermercados y varios indicadores vinculados al poder de compra continúan mostrando dificultades para recuperar los niveles previos al ajuste económico.
Llegar a fin de mes se convirtió en un desafío
La investigación también refleja cómo esa pérdida de poder adquisitivo impacta directamente sobre la economía doméstica. Seis de cada diez argentinos afirman que sus ingresos alcanzan, como máximo, hasta el día 20 de cada mes.
Solo el 13% respondió que logra llegar a fin de mes y además ahorrar parte de sus ingresos.El dato adquiere todavía mayor relevancia cuando se cruza con la autopercepción social.
Entre quienes se consideran parte de la clase baja, el 86,1% reconoce que no logra completar el mes con el dinero que gana, una coincidencia que, según Zentrix, demuestra que la pérdida de ingresos dejó de ser un hecho excepcional para convertirse en una situación estructural.
El pesimismo también domina las expectativas
El estudio muestra además que la incertidumbre continúa siendo uno de los principales componentes del clima social.
Ante la consulta sobre el futuro económico del país, el 55,1% respondió que "lo peor todavía está por venir", mientras apenas el 24% considera que la etapa más difícil ya quedó atrás.Las respuestas vuelven a exhibir una fuerte diferencia según la identidad política.
Entre quienes votaron a La Libertad Avanza predomina el optimismo respecto del rumbo económico, mientras que entre los votantes de la oposición más del 80% proyecta un escenario negativo para los próximos meses.
Una recuperación que todavía no llega al bolsillo
Desde el Gobierno nacional destacan la desaceleración de la inflación, el equilibrio fiscal y la estabilización de distintas variables macroeconómicas como los principales logros de la gestión económica.
Sin embargo, numerosos indicadores muestran que esa estabilidad todavía no se traduce de manera uniforme en la vida cotidiana.
El propio INDEC continúa registrando variaciones en el consumo, mientras distintas consultoras privadas advierten que los salarios reales aún presentan dificultades para recuperar plenamente el poder adquisitivo perdido durante los primeros meses del ajuste.
A ello se suma un creciente endeudamiento de los hogares, un aumento de las refinanciaciones de préstamos informado recientemente por el Banco Central y una percepción social que continúa reflejando preocupación sobre el presente económico.
Mucho más que una encuesta
Más allá de las diferencias metodológicas que siempre existen entre consultoras, el trabajo de Zentrix deja una conclusión que merece atención. La inflación puede haber dejado de ocupar los niveles extraordinarios del inicio de la gestión, pero para buena parte de la sociedad el problema dejó de ser solamente cuánto aumentan los precios.
La verdadera preocupación pasa por otra pregunta mucho más simple y mucho más concreta: si el salario alcanza para vivir. Y los números muestran que, para millones de argentinos, la respuesta sigue siendo negativa.
Cuando la mitad del país siente que pertenece a la clase baja, ocho de cada diez trabajadores consideran que su sueldo perdió capacidad de compra y seis de cada diez ya no logran llegar con dinero al último tercio del mes, el debate económico deja de concentrarse únicamente en la inflación y comienza a enfocarse en un desafío mucho más profundo: recuperar el poder adquisitivo y la capacidad de las familias para sostener su nivel de vida.
