NACIONALES
26 de junio de 2026
Revés para Milei: la Corte Suprema dejó firme el financiamiento universitario y suma presión sobre el equilibrio fiscal
La estrategia económica del Gobierno nacional recibió uno de los golpes judiciales más importantes desde el inicio de la gestión. La Corte Suprema de Justicia rechazó el planteo presentado por el Poder Ejecutivo y dejó firme la medida cautelar que obliga al Estado a cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario mientras continúa la discusión judicial sobre el fondo de la causa.
La decisión representa un fuerte revés político para la administración de Javier Milei, que desde diciembre de 2023 convirtió el superávit fiscal en la principal bandera de su programa económico y había cuestionado la constitucionalidad de la norma aprobada por el Congreso.
Con esta resolución, el máximo tribunal no resolvió definitivamente la validez de la ley, pero sí confirmó que el Gobierno deberá garantizar los recursos previstos para las universidades nacionales mientras el expediente continúa su trámite. En la práctica, la decisión obliga al Ejecutivo a destinar mayores partidas presupuestarias para salarios docentes, funcionamiento de las casas de estudio e inversión educativa.
La disputa tiene su origen en la Ley de Financiamiento Universitario, impulsada por la comunidad académica y aprobada por amplia mayoría parlamentaria tras meses de movilizaciones en todo el país. El Gobierno decidió judicializar la norma al considerar que comprometía el objetivo del déficit cero y afectaba la administración de las cuentas públicas.
Sin embargo, la Corte rechazó la pretensión oficial de suspender los efectos de la ley, consolidando así una cautelar favorable al sistema universitario. La resolución fue interpretada por rectores, gremios docentes y organizaciones estudiantiles como un respaldo institucional al reclamo por mayores recursos para la educación superior.
El fallo también reabre un debate de fondo sobre los límites entre las decisiones presupuestarias del Poder Ejecutivo y las facultades del Congreso para fijar políticas públicas mediante leyes aprobadas por ambas cámaras.
Desde el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) sostienen desde hace meses que el presupuesto destinado a las universidades perdió gran parte de su poder de compra frente a la inflación y que numerosas instituciones enfrentaban dificultades para afrontar gastos básicos de funcionamiento, mantenimiento edilicio y actualización salarial.
En el Gobierno, por el contrario, sostienen que el aumento del gasto público comprometía el programa económico diseñado por el Ministerio de Economía y ponía en riesgo la estabilidad fiscal alcanzada durante los últimos meses.
Economistas consultados por distintos medios nacionales coinciden en que el impacto fiscal dependerá de la implementación definitiva de la ley y de las partidas que finalmente deba ejecutar el Tesoro Nacional. Aunque existen distintas estimaciones sobre el costo total, todas coinciden en que se trata de una obligación presupuestaria significativa para una administración que hizo del equilibrio de las cuentas públicas su principal objetivo político.
La decisión judicial también tiene un fuerte componente institucional. Hasta ahora, la Corte había evitado pronunciamientos que pudieran interpretarse como una intervención directa sobre la política económica del Gobierno. El rechazo al planteo oficial marca un cambio de escenario y deja en claro que las políticas de ajuste también pueden encontrar límites cuando colisionan con leyes vigentes aprobadas por el Congreso.
El fallo llega además en un contexto de creciente tensión entre la Casa Rosada y distintos sectores del ámbito universitario, luego de las masivas movilizaciones realizadas durante el último año y de las reiteradas advertencias de rectores acerca del deterioro financiero del sistema público de educación superior.
Mientras el Gobierno analiza los próximos pasos judiciales, el expediente continuará su recorrido hasta que exista una sentencia definitiva sobre la constitucionalidad de la ley. Entretanto, la obligación de cumplir con el financiamiento previsto permanece vigente.
Para la oposición, la resolución representa una derrota política del oficialismo y una señal de que el Poder Judicial comenzó a poner límites a algunas de las principales decisiones adoptadas por el Ejecutivo. Desde el oficialismo, en cambio, insisten en que defenderán el equilibrio fiscal como eje central del programa económico y que buscarán sostener el superávit sin abandonar el proceso de reducción del gasto público.
Más allá de la discusión jurídica, el fallo instala nuevamente un interrogante de fondo: hasta dónde puede llegar el ajuste fiscal cuando entra en tensión con leyes aprobadas por el Congreso y con el financiamiento de áreas consideradas estratégicas para el funcionamiento del Estado, como el sistema universitario nacional.
