NACIONALES
2 de junio de 2026
Fentanilo contaminado: la investigación ya vincula casi 100 muertes y pone bajo presión a Mario Lugones por los controles sanitarios
A un año del inicio de una de las causas sanitarias más graves de las últimas décadas, el juez federal Ernesto Kreplak amplió el procesamiento de los principales acusados por la distribución de fentanilo contaminado. La investigación ya relaciona el caso con cerca de 90 fallecimientos y 44 pacientes lesionados. Ahora el expediente comienza a avanzar sobre los organismos de control y podría alcanzar responsabilidades dentro del Ministerio de Salud de la Nación.
La causa judicial por el fentanilo contaminado ingresó en una nueva etapa y amenaza con transformarse en uno de los mayores escándalos sanitarios de los últimos años en Argentina.
El juez federal de La Plata, Ernesto Kreplak, resolvió ampliar a mediados de mayo los procesamientos de Ariel García Furfaro y otros doce imputados, al considerar que existen elementos suficientes para vincularlos con nuevas víctimas incorporadas al expediente. Según la resolución judicial, a las 20 muertes inicialmente atribuidas se sumaron otras 70 víctimas fatales y 44 personas que sufrieron distintos grados de lesiones asociadas al medicamento contaminado.
Con esta ampliación, la causa ya investiga un total cercano a las 90 muertes confirmadas judicialmente, aunque los investigadores no descartan que el número pueda crecer a medida que se analicen nuevos casos clínicos y documentación sanitaria de distintos puntos del país.
Cómo se originó el caso
La investigación comenzó luego de detectarse infecciones graves en pacientes internados que habían recibido ampollas de fentanilo producidas por HLB Pharma Group y Laboratorio Ramallo.
Los estudios microbiológicos permitieron identificar la presencia de bacterias altamente resistentes en los lotes investigados, lo que derivó en una serie de cuadros infecciosos severos que afectaron a pacientes internados en terapia intensiva y otras áreas críticas de distintos centros de salud.
A medida que avanzaron las pericias, la Justicia comenzó a reconstruir la cadena de producción, distribución y control del medicamento, lo que derivó en allanamientos, clausuras y medidas cautelares contra directivos y responsables técnicos de las empresas involucradas.
Los procesamientos y la responsabilidad empresarial
Entre los principales investigados aparece Ariel García Furfaro, empresario vinculado a HLB Pharma y Laboratorio Ramallo.
La ampliación de los procesamientos sostiene que existen elementos para considerar a los imputados responsables, en principio, de la adulteración de sustancias medicinales con consecuencias letales para decenas de pacientes.
La resolución también mantuvo embargos, inhibiciones de bienes y otras medidas cautelares mientras continúa la investigación.
Sin embargo, para los investigadores el foco ya no está únicamente en los laboratorios.
La nueva etapa: qué hicieron los organismos de control
Durante los últimos meses comenzó a crecer una pregunta central dentro del expediente: cómo fue posible que un medicamento contaminado llegara a hospitales y clínicas de distintos puntos del país sin que las irregularidades fueran detectadas a tiempo.
Esa línea de investigación apunta ahora a reconstruir la actuación de organismos de fiscalización, áreas técnicas y autoridades responsables de supervisar la producción y comercialización de medicamentos.
Fuentes judiciales citadas por distintos medios nacionales señalan que el juzgado analiza documentación vinculada a controles, inspecciones, autorizaciones y procedimientos administrativos realizados antes de que estallara la crisis sanitaria.
La hipótesis que se intenta esclarecer es si existieron fallas, omisiones o incumplimientos que pudieron haber contribuido a que los lotes cuestionados permanecieran en circulación.
El nombre de Mario Lugones aparece en el radar político
En ese contexto, la investigación comenzó a generar preocupación dentro del Ministerio de Salud de la Nación.
Hasta el momento no existe procesamiento ni imputación judicial contra el ministro Mario Lugones dentro de la causa principal por el fentanilo contaminado. Sin embargo, el análisis de los mecanismos de control sanitario inevitablemente acerca la atención judicial hacia las estructuras estatales responsables de fiscalizar el sistema.
Por esa razón, distintos sectores políticos observan con atención la evolución del expediente, especialmente si la Justicia decide profundizar la revisión de actuaciones administrativas, controles previos y responsabilidades institucionales.
Una tragedia que expone debilidades estructurales
Más allá de las responsabilidades individuales que puedan determinarse judicialmente, el caso dejó al descubierto problemas estructurales vinculados al control de medicamentos, la trazabilidad de productos farmacéuticos y los mecanismos de supervisión sanitaria.
Especialistas del sector coinciden en que la magnitud del episodio obliga a revisar procedimientos que deberían funcionar como barreras de seguridad antes de que un medicamento llegue a los pacientes.
La dimensión de la tragedia convirtió al expediente en una de las investigaciones sanitarias más relevantes de los últimos años y podría derivar en reformas regulatorias una vez que la Justicia determine con precisión cómo se produjo la cadena de fallas que terminó afectando a decenas de personas.
Lo que viene en la investigación
La causa continúa acumulando pericias, documentación técnica e informes médicos provenientes de distintos establecimientos sanitarios.
El objetivo inmediato de los investigadores es determinar si existen más víctimas vinculadas al fentanilo contaminado y establecer con precisión las responsabilidades penales de cada uno de los actores involucrados.
Mientras tanto, el expediente comienza a expandirse más allá de los laboratorios y se acerca a un terreno políticamente sensible: la actuación de los organismos encargados de controlar uno de los sistemas más delicados del Estado, el que debe garantizar la seguridad de los medicamentos que reciben millones de argentinos.
