Jueves 5 de Marzo de 2026

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PROVINCIALES

5 de marzo de 2026

Mendoza bajo la lupa: el costo de una deuda que ya roza el billón de pesos

El cierre del ejercicio 2025 dejó un saldo inquietante para la administración provincial: los compromisos financieros alcanzaron los $995.845 millones. Un crecimiento interanual del 54,4% que expone la alta sensibilidad de las arcas públicas ante la volatilidad de los bonos en pesos y la persistente fragilidad del dólar.

La foto de las finanzas mendocinas al 31 de diciembre de 2025 es clara y, al mismo tiempo, preocupante. Según datos del Ministerio de Hacienda y Finanzas y el análisis de la consultora Lebac, la deuda consolidada de la provincia no solo creció, sino que lo hizo bajo una estrategia de financiamiento que deja poco margen para el error: la emisión masiva de títulos.

El peso del mercado en la gestión actual

El endeudamiento ya no se explica únicamente por préstamos bancarios tradicionales. Hoy, el 65,9% de la deuda total está en manos de tenedores de bonos. La velocidad con la que se expandió este rubro es notable: en el último trimestre de 2025, el pasivo creció $98.500 millones, un salto del 17,65% en apenas tres meses.

Dentro de este esquema, el protagonismo es de los títulos ajustables. Los instrumentos TAMAR —emitidos en 2025— muestran un comportamiento de riesgo financiero: la Clase 1 subió un 60,4% y la Clase 2 se disparó un 103,2%. Según la información técnica disponible, el 95,9% de todo el endeudamiento en pesos vigente corresponde exclusivamente a la actual gestión (2023-2027), concentrándose el 82,6% en las emisiones realizadas entre 2024 y 2025.

El factor dólar: una hipoteca que persiste

Mientras el mercado local absorbe bonos, la deuda en dólares sigue funcionando como un lastre de largo aliento. Con un saldo de USD 470 millones —equivalentes a $686.210 millones al tipo de cambio de cierre—, la moneda extranjera representa casi el 70% del total de la deuda.

La estructura de esta deuda es, en gran medida, un legado de decisiones previas. El Bono Mendoza 2029 (PMM29), que concentra el 59,3% de la deuda en moneda dura, es el sucesor del título PMY24, emitido originalmente durante la primera gestión de Alfredo Cornejo. Esto confirma que el pasivo provincial es un "rompecabezas" financiero acumulado durante dos décadas, donde cada gobierno suma nuevos vencimientos a un capital que se encarece automáticamente cada vez que el tipo de cambio oficial sufre una devaluación.

¿Un modelo sostenible?

Lo que los números dejan en evidencia es una marginalidad creciente de los organismos tradicionales. La deuda con el Banco de la Nación Argentina es apenas el 3,5%, mientras que el financiamiento del gobierno federal cae al 0,2%.

La provincia ha virado su estrategia hacia los mercados financieros privados (bancos como el Santander con un 2,3% y tenedores de bonos). Esta centralización en títulos de corto y mediano plazo ha permitido cubrir urgencias operativas, pero ha transferido el costo del financiamiento directamente a la fluctuación de los índices CER, TAMAR y la cotización del dólar, dejando al presupuesto provincial atado a variables que escapan al control de la administración local.

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