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POLÍTICA

2 de marzo de 2026

El espejismo del salario en dólares: por qué el bolsillo argentino sigue en el sótano

Mientras el discurso oficial celebra una supuesta "triplicación" de los ingresos en moneda extranjera, los informes de la UBA, el CEPA y el INDEC desnudan una realidad asfixiante: Argentina tiene el salario mínimo más bajo de la región y un poder de compra que retrocedió a niveles de 2001.

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En sus recientes apariciones públicas, el presidente Javier Milei ha intentado instalar una narrativa de éxito meteórico: asegura que durante sus primeros dos años de gestión el salario en dólares se triplicó. Con la vehemencia habitual, calificó de "cavernícolas" a quienes cuestionan el rumbo económico. Sin embargo, al salir de la burbuja de las planillas de Excel y bajar al mostrador del supermercado, los números cuentan una historia de privaciones y encarecimiento brutal de la vida.

La trampa del valor nominal

Es cierto que, gracias a una estabilidad cambiaria forzada frente a una inflación que no da tregua, el número nominal de dólares que representa un sueldo parece mayor. Pero la economía no se mide en billetes guardados, sino en lo que esos billetes pueden comprar. Informes del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet confirman que el poder adquisitivo real del salario mínimo cayó un 34% entre noviembre de 2023 y finales de 2025.

Hoy, el salario mínimo en Argentina ronda los US$ 225, una cifra que nos ubica en el "furgón de cola" de América Latina. Para ponerlo en perspectiva: estamos por debajo de Bolivia (US$ 395) y Paraguay (US$ 411), y a años luz de países como Costa Rica (US$ 729) o Uruguay (US$ 593).

Vivir en dólares, cobrar en pesos devaluados

El fenómeno que atraviesa el país es el de un "encarecimiento en dólares". La Argentina se volvió un país caro para los argentinos. Según el CEPA (Centro de Economía Política Argentina), la caída del empleo asalariado formal y el estancamiento de las paritarias frente a los precios de los servicios y alimentos han pulverizado la capacidad de consumo.

Incluso los datos del INDEC reflejan que, si bien hay sectores que muestran leves repuntes, la masa salarial general se encuentra amesetada. La realidad es que el salario real de septiembre de 2025 se situó en niveles inferiores a los de la crisis de 2001, previo al colapso de la convertibilidad.

¿Crecimiento o ajuste ciego?

Tratar de "cavernícolas" a la oposición o a los técnicos que advierten sobre la destrucción del mercado interno no altera el hecho de que dos tercios de la población viven hoy con ingresos por debajo de la media. La "libertad" de Milei parece, por ahora, ser la libertad de ver cómo los precios vuelan en dólares mientras los sueldos se arrastran por el suelo. No es un salto hacia el futuro; es, para millones, una lucha diaria por no caer bajo la línea de indigencia en el país que, según el relato oficial, ya es potencia.

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