Viernes, 27 de febrero de 2026
El calendario marca hoy el fin de una tregua inexistente. Este viernes vence el plazo para el pago anual o la primera cuota del Impuesto Inmobiliario, y la Administración Tributaria Mendoza (ATM) no ha dado señales de prórroga. Los mendocinos enfrentan boletas con aumentos que, en los hechos, pulverizan cualquier discurso de "alivio fiscal": las subas nominales de las construcciones y los avalúos promedian el 150%, dejando al beneficio del 35% por "buen cumplidor" como un simple descuento cosmético ante la realidad de la factura.
Combustibles: el decreto que firmó el nuevo golpe
No hubo sorpresas agradables. Mediante el Decreto 116/2026, el Gobierno nacional autorizó la actualización parcial del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC). A partir del domingo 1 de marzo, el litro de nafta súper en Mendoza sumará de movida unos $18,45 extra solo de impuestos, a lo que las petroleras añadirán su propio "ajuste" por costos. El litro de gasoil no se queda atrás, con un incremento impositivo de $16,58. Es el combustible que mueve la producción y el transporte; el impacto en los precios de góndola es una certeza matemática.
El "peaje" de educar: marzo arranca con cuotas más caras
Las familias mendocinas recibieron la estocada final para el inicio de clases: la Dirección General de Escuelas (DGE) ya convalidó el nuevo cuadro para los colegios privados. A pesar del tope anual anunciado, las cuotas de marzo llegan con un salto del 20% de un solo saque. Para un hogar con dos hijos en el sistema privado, el presupuesto escolar se ha transformado en un segundo alquiler, sumado a una canasta de útiles que, según la DEIE, subió más que la inflación general.
Tarifazos en servicios: el gas como verdugo
La situación en los servicios públicos es crítica. Con la eliminación casi total de los subsidios para los sectores N1 y N3, y la reducción drástica para los N2 (bajos ingresos), las facturas de gas que comenzarán a llegar en marzo reflejan aumentos del 400% en el cargo fijo. Mendoza, declarada zona fría pero con tarifas de zona caliente, castiga al usuario residencial mientras las empresas distribuidoras aseguran que aún necesitan "recomponer márgenes".