Domingo 22 de Febrero de 2026

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22 de febrero de 2026

Crónica de un encuentro breve: El trabajador argentino ve a sus hijos menos de 3 horas al día

La brecha entre la jornada laboral y el calendario escolar evidencia una crisis de "pobreza de tiempo" en los hogares. Mientras la sobreocupación crece, las escuelas mantienen horarios que no logran conciliar con el mercado de trabajo.

Por: Que tal tu Día 

En la Argentina de 2026, el reloj se ha convertido en el principal enemigo de la crianza. Un análisis cruzado entre los datos de empleo del INDEC y los calendarios escolares revela una realidad alarmante: el trabajador promedio pasa más tiempo viajando y trabajando que interactuando con sus hijos. La "jornada completa" del adulto no coincide con la "jornada simple" del niño, dejando un bache temporal que las familias cubren con malabares logísticos o, en el peor de los casos, con soledad.

La radiografía del tiempo fuera de casa

Según los últimos datos del mercado de trabajo (EPH - Tercer Trimestre 2025/2026), la intensidad laboral en Argentina muestra una tendencia persistente a la sobreocupación.

Horas de trabajo: Los padres argentinos trabajan, en promedio, 43 horas semanales. Sin embargo, el 41% de los padres se encuentra en situación de sobreocupación, superando las 45 horas semanales.  

Tiempo de traslado: Sumando el tiempo de viaje (promedio de 1.5 a 2 horas diarias en centros urbanos como AMBA, Córdoba o Rosario), un trabajador está fuera de su hogar entre 10 y 11 horas por día.

Horarios pico: La mayor permanencia fuera del hogar ocurre entre las 08:00 y las 19:00 horas.

El contraste con el horario escolar

El sistema educativo argentino presenta una desconexión estructural con el ritmo productivo:

A pesar de los esfuerzos por implementar la "Quinta Hora", el 42% de los alumnos de primaria todavía asiste a escuelas que no cumplen siquiera con el mínimo de 760 horas anuales (unas 4 horas diarias efectivas). Esto genera una brecha de cuidado de entre 5 y 6 horas diarias en las que el trabajador sigue en su puesto mientras el hijo ya salió de la escuela.

El veredicto: ¿Cuánto tiempo comparten realmente?

Si restamos las 11 horas fuera de casa, las 8 horas de sueño necesarias y el tiempo dedicado a tareas domésticas no remuneradas (que según la ENUT consume entre 3 y 6 horas diarias extra, especialmente en mujeres), el resultado es magro.

Cifra Clave: Un trabajador argentino promedio dispone de apenas 2.5 a 3 horas de "tiempo de calidad" con sus hijos los días de semana.

Este tiempo suele estar mediado por el cansancio extremo y las "tareas de cuidado" (baño, cena, supervisión de deberes), reduciendo el juego o la conversación espontánea a menos de 45 minutos diarios.

La reforma de las 12 horas: ¿Flexibilidad o ausencia total?

La reciente aprobación de la Reforma Laboral 2026 introduce el concepto de "Banco de Horas", una medida que permite extender la jornada diaria hasta las 12 horas, siempre que se respete un descanso de 12 horas entre jornadas.

Si bien el Gobierno argumenta que esto permitirá "compensar" días de alta demanda con días libres, el impacto en la dinámica familiar es incierto. Para un trabajador con hijos, una jornada de 12 horas —sumada a 2 horas de viaje— implica estar fuera de casa 14 horas consecutivas. Bajo este esquema, un padre o madre podría salir de su hogar antes de que sus hijos despierten y regresar cuando ya están durmiendo, reduciendo el contacto físico a cero horas en los días de jornada extendida.

Expertos advierten que, sin un sistema escolar que acompañe esta flexibilidad, la nueva ley podría profundizar la "pobreza de tiempo", dejando el cuidado de los niños en manos de terceros o aumentando la deserción laboral de las mujeres, quienes históricamente asumen el 70% de las tareas de cuidado.

 

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