Por: Que tal tu Día
Desde el pasado jueves 15 de enero, rige en Argentina el arancel 0% para la importación de teléfonos móviles, una medida que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo, celebraron como el paso final para "normalizar" el acceso a la tecnología. Sin embargo, el mercado local parece resistirse a la convergencia inmediata con los precios internacionales.
Si bien la brecha se ha acortado respecto a 2024, la estructura impositiva interna de Argentina —que incluye el IVA y un 9,5% de Impuestos Internos que aún pesan sobre los productos importados— mantiene los valores locales muy por encima de los de Chile o Estados Unidos.
El "Termómetro" de la Cordillera: Comparativa de Precios
La diferencia es más notable en los segmentos premium. Un iPhone 17 Pro Max de 256 GB, el buque insignia de Apple, se consigue en revendedores oficiales en Argentina por aproximadamente u$s 2.064 ($2.999.990). En las tiendas oficiales de Santiago de Chile, el mismo equipo ronda los u$s 1.751 ($2.600.000). Quien decide cruzar la cordillera ahorra cerca de $400.000, un monto que suele cubrir los gastos del viaje.
En el universo Android, el escenario es similar. El flamante Samsung Galaxy S25 FE muestra una de las distancias más grandes: mientras en los sitios oficiales argentinos se vende a u$s 1.216 ($1.799.999), en Chile se puede adquirir por u$s 737 ($1.090.612), una diferencia del 65%.
¿Por qué no bajan más los precios?
Fuentes del sector retail explican que la baja del arancel del 8% al 0% no se traslada linealmente al consumidor de forma inmediata por tres factores clave:
1. Stock previo: Muchos equipos en góndola entraron con el esquema arancelario anterior.
2. Costos logísticos: Argentina mantiene costos de distribución y comercialización más elevados que la región.
3. Presión impositiva remanente: Aunque el arancel de importación desapareció, otros tributos nacionales y provinciales siguen vigentes.