El Partido Justicialista de Rivadavia se encamina hacia una nueva etapa política con Juan Garrido como próximo presidente de la conducción departamental. El dato más significativo de la nueva conformación no pasa solamente por quién ocupará ese lugar, sino por el acuerdo político que permitió reunir a sectores que hasta hace pocos meses transitaban caminos diferentes y que incluso habían competido electoralmente por separado.
La conformación de una lista de unidad, que deberá completar el proceso de oficialización partidaria, representa un movimiento relevante dentro del peronismo local. Después de sucesivas disputas internas, diferencias dirigenciales y una última elección en la que el espacio no consiguió colocar representantes en el Concejo Deliberante, el justicialismo parece haber encontrado un punto de coincidencia: la necesidad de dejar atrás la fragmentación para volver a convertirse en una alternativa política competitiva en el departamento.
En una entrevista con Qué Tal Tu Día Radio, Garrido destacó el trabajo de diálogo desarrollado durante las últimas semanas y sostuvo que el consenso alcanzado fue posible porque los distintos sectores lograron reconocer el momento que atraviesa el partido y establecer objetivos comunes. «Es un lindo momento el que hemos vivido en estas semanas», expresó, al referirse al proceso de construcción de la nueva conducción.
De las diferencias electorales a una conducción con todos adentro
Uno de los aspectos centrales del acuerdo es la amplitud de la convocatoria. Según explicó Garrido, durante las negociaciones mantuvo conversaciones con representantes de diferentes espacios y agrupaciones del peronismo provincial y departamental, además de referentes sindicales, dirigentes históricos y actores políticos que mantienen presencia dentro del justicialismo.
Entre los sectores mencionados aparecen el Ciurquismo departamental, el espacio vinculado a Guillermo Carmona, La Cámpora y dirigentes cercanos al intendente de Maipú, Matías Stevanato, y representantes del movimiento gremial, entre ellos Luis Padernera, de SOEVA, y Eliseo Romero, vinculado a uno de los nuevos sindicatos petroleros de Mendoza. También participaron referentes de la CTA y del Centro de Empleados de Comercio.
El dato político más relevante es que la convocatoria alcanzó incluso a dirigentes y agrupaciones que habían presentado expresiones electorales diferentes en los últimos comicios. Ahora, esos sectores tendrán representación dentro del nuevo Consejo Departamental.
Garrido reconoció que la dispersión de los últimos años respondió, en buena medida, a la falta de objetivos compartidos y a una dinámica en la que primaron las construcciones individuales por encima de una estrategia colectiva. En ese sentido, planteó que el desafío será transformar las diferencias en una discusión política organizada, con planificación y metas concretas.
«Hoy teníamos la necesidad de juntar las ideas, de mirar hacia adelante, de dejarnos un poco el egoísmo de lado y poder transformar esa conciencia individual en algo colectivo», señaló durante la entrevista.
La derrota electoral como punto de partida
La reconstrucción del PJ no aparece desligada de los resultados electorales recientes. Garrido reconoció que el justicialismo atraviesa una situación política compleja en Rivadavia, especialmente después de no haber conseguido representación en el Concejo Deliberante en la última elección.
Ese escenario funcionó como un factor de presión para acelerar los entendimientos internos. La discusión, según explicó, dejó de estar centrada exclusivamente en los lugares que cada sector podía ocupar y comenzó a girar alrededor de una pregunta más amplia: cómo recuperar la capacidad del peronismo para representar a los vecinos y disputar el gobierno departamental.
El próximo presidente partidario sostuvo que la prioridad será recuperar el peso político que el justicialismo supo tener en Rivadavia. Para eso, anticipó tres líneas de trabajo: organización política, difusión de las propuestas y formación de cuadros territoriales en los distintos distritos y barrios.
La intención es que el partido no limite su actividad a los períodos electorales, sino que vuelva a construir presencia en el territorio, identificar las necesidades de cada comunidad y elaborar respuestas políticas concretas.
Las diferencias podrán existir, pero con un proyecto común
Durante la conversación también surgió una cuestión que atraviesa al peronismo local: qué ocurrirá con las diferencias internas cuando llegue el momento de definir candidaturas y alianzas electorales.
Garrido no descartó la posibilidad de que en el futuro existan internas o distintas expresiones dentro del PJ. Sin embargo, estableció una condición política: más allá de quiénes compitan, deberá existir un proyecto común que represente al conjunto del justicialismo.
La propuesta es que las eventuales disputas por las candidaturas no terminen nuevamente fragmentando al espacio ni destruyendo los acuerdos que hoy se están construyendo.
También se refirió a los dirigentes que en los últimos tiempos se incorporaron a Sembrar, el espacio político que gobierna Rivadavia. Sobre ese punto, fue categórico al diferenciar las decisiones individuales de las determinaciones partidarias. Sostuvo que cada militante tiene libertad para desarrollar su actividad política donde considere, pero aclaró que cualquier alianza o acuerdo electoral futuro deberá resolverse institucionalmente desde el partido.
«El Justicialismo va a seguir participando y actuando como partido», remarcó, al señalar que las decisiones estratégicas deberán tener una definición orgánica y no responder a movimientos individuales.
El desafío de recuperar las alianzas y construir un frente
La nueva conducción también tendrá por delante una tarea que excede los límites del propio PJ: reconstruir los vínculos con otras fuerzas políticas para avanzar en la conformación de un frente electoral.
Garrido reconoció que será necesario retomar el diálogo con los partidos y espacios que históricamente acompañaron al peronismo en distintas experiencias electorales, entre ellos el Partido Intransigente y el Frente Renovador, además de buscar nuevos acuerdos con otros sectores que puedan compartir un proyecto para el departamento.
En ese sentido, consideró que el armado de un frente será una de las responsabilidades centrales de su futura presidencia y sostuvo que la tarea deberá desarrollarse con la participación de los distintos referentes del justicialismo, evitando que las negociaciones queden concentradas en una sola persona o sector.
La intención es que el peronismo llegue a las próximas elecciones con una estructura política fortalecida y con capacidad para establecer acuerdos más amplios.
Un PJ con las puertas abiertas y presencia en los distritos
Otro de los compromisos que Garrido anunció durante la entrevista tiene que ver con el funcionamiento interno del partido. Según explicó, las reuniones y los espacios de planificación no estarán reservados exclusivamente para quienes ocupen cargos titulares dentro del Consejo Departamental.
La propuesta es que todos los integrantes puedan participar de las discusiones, aportar ideas y formar parte de las decisiones políticas. En caso de que sea necesario realizar votaciones formales, se respetarán las atribuciones de los integrantes habilitados, pero la intención es construir una conducción abierta a la participación.
Además, adelantó que buscarán recorrer los diferentes distritos y barrios de Rivadavia para convocar a militantes, vecinos y referentes territoriales. El objetivo será identificar las principales problemáticas de cada lugar, discutir posibles soluciones y comenzar a elaborar propuestas que permitan definir qué respuestas podría ofrecer el justicialismo desde una futura gestión de gobierno.
«Todos y cada uno tiene que tener un compromiso, pero sobre todas las cosas, una responsabilidad política para salir adelante», manifestó.
La mirada puesta en 2027
Aunque la nueva conducción todavía debe completar su oficialización, Garrido dejó en claro que el horizonte político ya está puesto en las próximas elecciones. Su objetivo, según expresó, es que el peronismo vuelva a participar de manera competitiva tanto en el escenario departamental como en el provincial y nacional.
El 17 de noviembre, Día de la Militancia, aparece como una de las primeras oportunidades para reunir a los distintos sectores y mostrar públicamente el nuevo momento que atraviesa el partido. Mientras tanto, el calendario de renovación de autoridades continuará su curso hasta la oficialización de las listas por parte de la Junta Electoral partidaria.
La entrevista dejó una definición que sintetiza el momento del PJ rivadaviense: después de una etapa marcada por las diferencias, el partido logró sentar en una misma mesa a sectores que hasta hace poco competían entre sí. Ahora, el desafío será mucho mayor que completar una lista o distribuir responsabilidades.
La unidad consiguió un primer resultado político: reunir nuevamente a buena parte del peronismo local bajo una misma conducción. Pero su verdadera dimensión se medirá en la capacidad de sostener ese acuerdo, construir una propuesta reconocible para los vecinos y recuperar el protagonismo que el justicialismo perdió en Rivadavia.