POLÃTICA
10 de julio de 2026
Más deuda para pagar deuda: el plan de Caputo reabre el debate sobre el rumbo económico del Gobierno
Mientras el Gobierno de Javier Milei prometía una nueva etapa de estabilidad económica, baja de la inflación y crecimiento sostenido, el principal anuncio económico de la semana volvió a girar alrededor del mismo instrumento que marcó buena parte de la historia financiera argentina: el endeudamiento.
El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó el programa financiero para afrontar los compromisos de deuda de 2026 y 2027, un esquema que contempla cubrir vencimientos por 44.100 millones de dólares mediante nuevas emisiones de bonos en dólares en el mercado local, créditos de organismos multilaterales y recursos provenientes de futuras privatizaciones. La estrategia busca refinanciar los vencimientos sin regresar, por ahora, a los mercados internacionales de crédito debido al elevado costo del financiamiento.
El mensaje oficial apunta a transmitir previsibilidad. Según Caputo, el objetivo es refinanciar los compromisos "a la menor tasa posible" y garantizar que el Tesoro pueda cumplir con todos los pagos previstos durante el resto del mandato presidencial. Sin embargo, el anuncio también volvió a instalar un viejo interrogante de la economía argentina: ¿es posible construir crecimiento sostenido cuando la principal herramienta para afrontar vencimientos vuelve a ser tomar nueva deuda?
La estrategia presentada no implica un default ni un incumplimiento de obligaciones. Por el contrario, procura asegurar el pago de la deuda existente mediante nuevas fuentes de financiamiento. Pero justamente allí aparece una de las principales críticas formuladas desde distintos sectores económicos y de la oposición: la deuda no disminuye, sino que cambia de acreedor, de plazo o de instrumento financiero, trasladando parte del problema hacia los próximos años.
Un apellido ligado al endeudamiento
Para Luis Caputo, la discusión tampoco es nueva.
Durante el gobierno de Mauricio Macri ocupó la Secretaría de Finanzas, luego el Ministerio de Finanzas y posteriormente la presidencia del Banco Central. En ese período encabezó el regreso de la Argentina a los mercados internacionales, impulsó la colocación del denominado Bono a 100 años y participó de la negociación del préstamo récord del Fondo Monetario Internacional por 57.000 millones de dólares, el mayor otorgado por el organismo en su historia.
Con la llegada de Javier Milei al poder, Caputo volvió al Ministerio de Economía y nuevamente recurrió al financiamiento externo para fortalecer las reservas internacionales. Durante esta gestión también encabezó un nuevo acuerdo con el FMI y ahora proyecta sumar préstamos del Banco Mundial, el BID y otros organismos multilaterales para afrontar los compromisos de los próximos dos años.
Las promesas frente a la realidad
El nuevo programa financiero aparece además en un momento políticamente sensible para el Gobierno.
Durante los primeros meses de gestión, Javier Milei sostuvo en reiteradas oportunidades que la Argentina atravesaría "los mejores años de su historia" como consecuencia del ajuste fiscal y las reformas económicas. Funcionarios del equipo económico también alimentaron expectativas sobre una inflación que podría comenzar con "0" mensual una vez consolidada la estabilización.
Sin embargo, esa expectativa todavía no se materializó. Si bien la inflación descendió significativamente respecto de los niveles registrados al inicio de la gestión —pasando de valores superiores al 25% mensual a registros cercanos al 2%—, el índice aún no perforó el umbral del 1%, mientras continúan los desafíos vinculados al consumo, la actividad económica, el empleo y el poder adquisitivo.
A ese escenario se suman indicadores que todavía generan preocupación. Diversos informes muestran que el consumo masivo permanece por debajo de los niveles de 2023, sectores industriales continúan operando con dificultades y buena parte de la recuperación económica se concentra en actividades vinculadas a la energía, la minería y el complejo agroexportador.
¿Estabilidad o deuda permanente?
Desde el Ministerio de Economía sostienen que el nuevo esquema permitirá atravesar sin sobresaltos el período electoral de 2027 y construir las condiciones para que Argentina recupere el grado de inversión hacia el final de un eventual segundo mandato de Javier Milei. El objetivo oficial es refinanciar los compromisos a tasas cada vez menores y desarrollar el mercado local de capitales para depender menos del crédito internacional.
Los críticos del plan, en cambio, advierten que la lógica continúa siendo la misma que históricamente caracterizó a buena parte de las crisis argentinas: recurrir a nueva deuda para cancelar obligaciones anteriores, postergando el problema en lugar de resolverlo de manera definitiva.
El verdadero debate, entonces, trasciende la ingeniería financiera. La discusión de fondo pasa por determinar si el crecimiento económico podrá sostenerse únicamente con equilibrio fiscal y refinanciación permanente de pasivos o si, además, será necesario generar un proceso más profundo de expansión de la producción, el consumo, el empleo y las inversiones que permita reducir gradualmente la dependencia del endeudamiento.
Porque, más allá de quién gobierne, la pregunta sigue siendo la misma que atraviesa a la economía argentina desde hace décadas: ¿puede un país salir definitivamente adelante si cada nuevo vencimiento termina resolviéndose con más deuda?
