POLÃTICA
11 de mayo de 2026
El PRO marca distancia: duro comunicado y críticas a Milei
El partido fundado por Mauricio Macri lanzó un duro diagnóstico sobre el rumbo del país. Si bien respaldan el equilibrio fiscal, advierten que la mejora en las cuentas públicas no se traduce en la realidad cotidiana de los argentinos y lanzaron dardos por la designación de asesores.
La relación entre el PRO y el Gobierno de Javier Milei parece haber entrado en una fase de "recalculando". A través de un documento crítico, el partido amarillo decidió trazar una línea divisoria: el apoyo a la austeridad fiscal no es un cheque en blanco. Bajo la premisa de que "hay una diferencia entre que los grandes números mejoren y que tu vida mejore", la fuerza que lidera Mauricio Macri pone el foco en la microeconomía y en el estancamiento del consumo que golpea a la clase media y a los sectores productivos.
El peso de la gestión y las "sombras" de Adorni
El texto no solo se queda en lo económico. Aunque sin nombrarlo directamente, el PRO deslizó críticas que resuenan con fuerza en los pasillos de la Casa Rosada, aludiendo a la estructura de asesores y familiares en el Estado, un tema que cobró relevancia tras las polémicas vinculadas al entorno del Vocero Presidencial. "La austeridad debe ser ejemplar y para todos", reza un fragmento que busca despegar al PRO de las formas que hoy cuestiona una parte de la sociedad.
Desde el macrismo insisten en que el acompañamiento parlamentario ha sido total, pero reclaman una "pluma más sensible" a la hora de ejecutar las políticas públicas. "No alcanza con el déficit cero si el sector privado sigue asfixiado y la calle no percibe el alivio", señalan fuentes cercanas a la conducción nacional del partido.
Un equilibrio precario
Esta postura busca posicionar al PRO como una "oposición responsable" o un "aliado crítico", evitando quedar pegados al desgaste que produce el ajuste prolongado. Mientras el Gobierno celebra la baja de la inflación mayorista y la estabilidad cambiaria, el partido de Macri empieza a hablarle a su electorado tradicional —el campo, el comercio y los profesionales—, sectores que hoy sienten que el esfuerzo pedido no tiene una contraprestación clara en infraestructura, educación o baja de impuestos locales.
El distanciamiento es, por ahora, dialéctico, pero marca el inicio de una nueva etapa de negociación política de cara a un 2026 que será clave para las aspiraciones electorales de ambos espacios.
