POLÃTICA
8 de mayo de 2026
Alarma en el cuarto piso: el drástico desplome de Cornejo en el ranking nacional de gobernadores
Una nueva medición nacional ubicó al mandatario provincial en el furgón de cola de los jefes provinciales. El contraste entre su agenda nacional, el desgaste por el ajuste y el ruido interno en un Gobierno que pierde sintonía con la calle.
Los pasillos de la Casa de Gobierno en Mendoza amanecieron esta semana con un inusual clima de hermetismo. Los números no mienten y, en política, suelen ser implacables. La última encuesta nacional de gobernadores, cerrada al 8 de mayo de 2026, confirmó una tendencia que se venía gestando a fuego lento: Alfredo Cornejo ha perforado su propio piso histórico y hoy se ubica entre los mandatarios con peor valoración del país.
El dato resulta un verdadero sismo para un dirigente que supo ostentar niveles de aprobación superiores al 55%. La caída es estrepitosa: el gobernador mendocino se desplomó al puesto 19 del ranking nacional, con una imagen positiva que apenas alcanza el 42,4%, mientras que el rechazo a su gestión trepó al 53,1%. Si bien en 2025 ya se observaba un retroceso al puesto 17, la medición actual marca el ingreso formal a la "zona roja" de la tabla, un lugar incómodo para quien siempre hizo gala de su eficiencia administrativa.
¿Qué explica esta caída en picada?
El análisis de los datos arroja una clara disociación entre la agenda del Ejecutivo provincial y las urgencias del día a día de los mendocinos. Mientras Cornejo dedica sus esfuerzos a consolidar su perfil como actor de peso en la escena nacional —recientemente se lo vio en Nueva York durante el Argentina Week destacando las "nuevas reglas de juego" del país y mostrándose como aliado estratégico de la gobernabilidad nacional—, el termómetro local marca otra temperatura.
La ciudadanía percibe una gestión que parece haber entrado en "piloto automático" respecto a temas sensibles como la seguridad, el deterioro persistente de la OSEP y la pérdida del poder adquisitivo. El alineamiento irrestricto con las políticas de ajuste nacional ha comenzado a erosionar su base electoral propia, que hoy siente el impacto directo en la calidad de los servicios públicos básicos.
Repercusiones y tensión interna
Hacia adentro de la coalición gobernante, los números cayeron como un baldazo de agua fría. El contraste es elocuente con los intendentes locales, quienes por su cercanía territorial mantienen niveles de aprobación que hoy superan largamente a los del mandatario provincial. Mientras los jefes comunales absorben las demandas vecinales, la figura de Cornejo aparece distante, enfocada en la macroeconomía y la política de alto vuelo.
La preocupación central en el Barrio Cívico radica en la gobernabilidad y el horizonte político. Con un mandatario debilitado en las encuestas, la verticalidad que caracterizó al oficialismo mendocino en la última década hoy está en duda. Las líneas internas y los socios de La Libertad Avanza comienzan a mirar con otros ojos el armado territorial, advirtiendo que la principal batalla ya no es escalar posiciones en Buenos Aires, sino frenar la sangría en su propio patio trasero.

