POLÃTICA
14 de abril de 2026
Adorni al banquillo: Menem confirmó el 29 de abril, Karina lo sostiene, pero el futuro del jefe de Gabinete depende de lo que diga la Justicia
El presidente de la Cámara baja anticipó un debate caliente y prometió que toda la bancada libertaria estará presente para respaldar al ministro coordinador. Mientras tanto, la causa judicial abrió esta semana una etapa decisiva: las prestamistas declararon que Adorni les debe 70 mil dólares, y el juez Lijo ya levantó el secreto bancario y fiscal. El Gobierno teme que entregar al funcionario sea leído como una señal de debilidad.
Martín Menem eligió el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires para hacer pública la confirmación que todos aguardaban: Manuel Adorni se presentará ante la Cámara de Diputados el miércoles 29 de abril para brindar su informe de gestión. La fecha había estado en duda durante días, en medio de una escalada judicial que pone al jefe de Gabinete en el peor momento de su paso por el Gobierno. El anuncio vino con condimento: “Va a ser picante. Compren pochoclos”, lanzó entre risas el riojano ante más de un centenar de abogados porteños.
La confirmación tiene más peso político del que aparenta. Hasta ese momento, en los pasillos del oficialismo circulaba con fuerza la posibilidad de que Adorni faltara el día de su exposición como forma de evitar el chubasco. El problema que inquieta al oficialismo es que, aunque Adorni pegue el faltazo para esquivar la presión —lo que sería leído como una señal de debilidad del Gobierno—, la oposición no se va a quedar cruzada de brazos. Ir es difícil, no ir es peor.
El respaldo que tiene precio
La definición del oficialismo se basa en que, por un lado, sería el propio Adorni el que está decidido a concurrir a la Cámara Baja. Pero, por otro lado, sería el Gobierno quien le ofrecería al jefe de Gabinete la última oportunidad para defenderse públicamente. Por eso, Menem aseguró que los 94 integrantes de la bancada libertaria estarán en el recinto para respaldar a Adorni.
Ese respaldo tiene una condición que nadie del oficialismo enuncia en voz alta pero todos entienden. La voluntad de sostener a Adorni está supeditada a la suerte que el jefe de Gabinete consiga en los tribunales. Cualquier testimonio, hallazgo judicial o cambio en la situación procesal puede resultar definitivo, algo que incluso amenazaría su continuidad antes que llegue el 29 de abril. El calendario político y el judicial corren en paralelo, y el segundo le pisa los talones al primero.
Lo que pasó este lunes en Comodoro Py
El mismo lunes en que Menem hacía sus anuncios ante los abogados, los tribunales de Comodoro Py vivían una jornada que profundizó el desgaste sobre el funcionario. Graciela Molina y Victoria María José Cancio prestaron testimonio ante el fiscal Gerardo Pollicita en la investigación que analiza el origen de los fondos de un préstamo de 100.000 dólares. Sostuvieron que el jefe de Gabinete les debe 70 mil dólares más intereses y que la deuda debe ser cancelada para noviembre de este año.
Pero hay un detalle que entró al expediente y que difícilmente quede en segundo plano: mientras las prestamistas se preparaban para declarar ante el fiscal, un mensaje de WhatsApp enviado por Adriana Nechevenko —la escribana que ofició en la operación— irrumpió en el teléfono de Molina. El contenido era breve pero significativo: un emoji de “fuerza”. La comunicación digital, junto con el resto del chat entre Nechevenko y las acreedoras, fue sumada a la causa.
La causa tiene un avance judicial que ya no puede minimizarse. El juez Ariel Lijo ordenó levantar el secreto bancario y fiscal de Adorni, su esposa Bettina Angeletti, y seis mujeres identificadas como prestamistas o acreedoras. El fiscal Gerardo Pollicita solicitó examinar los movimientos bancarios, financieros y fiscales desde el 1 de enero de 2022 hasta la actualidad.
La investigación fue abierta originalmente por denuncia de la diputada Marcela Pagano y se concentra en tres ejes: la compra del departamento en Caballito a través de hipotecas privadas, la adquisición de la casa en el country Indio Cuá en Exaltación de la Cruz a nombre de su esposa, y el viaje en avión privado a Punta del Este. Un cuarto frente, el del vuelo a Nueva York en el avión presidencial, tramita en el juzgado del juez Rafecas.
La oposición ya tiene los números listos
Del otro lado del recinto, la oposición observa la situación con una mezcla de expectativa y cálculo político. Los legisladores ya le enviaron a Adorni un récord de más de 4.800 preguntas escritas, cuyas respuestas se conocerían horas antes de la presentación. Además de sus propiedades y viajes, el peronismo y el interbloque Unidos quieren interpelarlo por el escándalo de la criptomoneda $LIBRA, en el que aparecen involucrados el propio Presidente y su hermana.
En la oposición miran los números con entusiasmo
125 legisladores votaron a favor de que Adorni comparezca ante la Cámara, lo que coloca a los bloques opositores muy cerca de las 129 voluntades necesarias para convocar una sesión especial y avanzar con una interpelación formal.
Ese dato revela otra grieta: los socios del Gobierno también están incómodos. En el PRO y en la UCR, la postura oficial es esperar una definición judicial. Pero en paralelo crece la presión para que Adorni deje el cargo. “Se lo tienen que sacar de encima porque es una locura que siga en el Gobierno”, graficó un legislador.
Por qué Karina lo sostiene y por qué eso complica todo
La clave del rompecabezas es política y también personal. Adorni es Karina, y la jefa política de La Libertad Avanza no está dispuesta a entregar la cabeza de su alfil predilecto. Máxime en tiempos de sospechas intestinas y cuando empiezan a asomar pulseadas por la estrategia electoral de 2027.
El temor de la cúpula libertaria es explícito y fue confirmado por fuentes cercanas al núcleo de poder. Los hermanos Milei creen que, al haberse jugado tan fuerte en defensa de Adorni, cualquier resolución que contradiga el respaldo inicial implicaría “una desautorización política terrible”. “Quedarían en una posición de debilidad y después van a ir por ellos”, sintetizó una fuente al tanto de la situación.
Esa lógica produce su propio efecto paralizante. Según un conocedor de la interna libertaria: “Adorni ya se tendría que haber ido, pero lo que significa para los Milei y la creencia equivocada de que el escándalo iba a bajar lo sostuvo. Y a eso se suma la disputa entre Karina y Santiago Caputo. Por eso, el escándalo de Espert se resolvió más rápido. Ahí no había grietas entre Karina y Santiago. Los dos empujaban para bajarlo. Ahora eso no existe y a Javier le cuesta mucho resolverlo”.
Incluso hubo un dato político que pasó casi inadvertido: antes de que los rumores se instalaran con fuerza, desde la Casa Rosada le ofrecieron el cargo a cargo de Adorni al ministro Luis Caputo, que lo rechazó. También sonaron los nombres de Martín Menem y Federico Sturzenegger como posibles reemplazantes.
La preparación de Adorni y la apuesta del Gobierno
La apuesta de la Casa Rosada es que el jefe de Gabinete monte “un gran show” y se despache “con chicanas contra la oposición”, una actitud cuya efectividad habrá de comprobarse in situ. Además, el gabinete anhela que Adorni “empiece a dar explicaciones consistentes de una buena vez”.
El entorno del jefe de Gabinete descarta más sorpresas patrimoniales y considera que el riesgo ahora pasa por las declaraciones de las personas convocadas por el juez Lijo y el fiscal Pollicita. En ese marco, barajan hacer una rueda de cinco preguntas de prensa antes del 29 de abril, como forma de recuperar la iniciativa comunicacional.
Karina Milei, por su parte, lo incluyó en actividades clave: este lunes coincidieron en tres actividades distintas —incluyendo una visita al Instituto Malbrán— y está previsto que lo lleve a Vaca Muerta y le delegue el control del Ejecutivo durante el viaje de Javier Milei a Israel. El mensaje hacia adentro de la tropa libertaria es claro: Adorni sigue.
El 29 de abril se perfila como uno de los momentos parlamentarios más tensos de la gestión. Una cosa es cierta: la Justicia avanzará a su propio ritmo, con o sin que el Congreso haga su parte.
