MUNDO
29 de marzo de 2026
Estados Unidos bajo fuego: la marcha "No Kings" hace vibrar las calles contra la deriva de Trump
Con millones de personas en más de 3.000 ciudades, la tercera edición de la movilización nacional marcó un hito histórico. El rechazo a la guerra en Irán, las redadas letales en Minnesota por parte de ICE y la sensación de un autoritarismo sin frenos sacaron al país de su letargo.
El gigante despertó, o al menos esa parte que se niega a aceptar la transformación de una democracia en una suerte de monarquía por decreto. Ayer, sábado 28 de marzo, Estados Unidos fue escenario de lo que ya se califica como la manifestación política más grande de su historia reciente. Bajo el lema "No Kings" (Sin Reyes), una marea humana inundó desde bastiones demócratas como Chicago y Boston hasta localidades rurales en Texas y Ohio, demostrando que el malestar ya no conoce fronteras partidarias.
El epicentro del dolor y la furia fue St. Paul, Minnesota. La ciudad aún procesa el asesinato de dos ciudadanos, Alex Pretti y Renee Good, a manos de agentes federales en enero. Allí, entre la nieve y el reclamo de justicia, el legendario Bruce Springsteen le puso banda sonora al descontento estrenando "Streets of Minneapolis". El mensaje fue claro: el uso de fuerzas federales como "policía secreta" en ciudades opositoras ha cruzado una línea roja constitucional.
La protesta se nutrió de tres frentes críticos: la guerra "no declarada" en Irán junto a Israel, la militarización de las calles con el despliegue de la Guardia Nacional y una economía asfixiada por la inflación y los aranceles. Mientras en Washington un inflable gigante del "Bebé Trump" custodiaba el Capitolio, la Casa Blanca intentaba minimizar el impacto. Abigail Jackson, vocera presidencial, calificó las marchas como un producto de "redes de financiación de izquierda", una lectura que choca de frente con el 59% de desaprobación que registran las encuestas tras la escalada bélica.
Los tres frentes de la discordia:
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La "Operación Militar" en Irán: Los bombardeos sobre Teherán, que Trump se niega a llamar "guerra" para eludir al Congreso, han encendido las alarmas sobre un conflicto de escala impredecible.
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Militarización interna: El uso del ICE y la Patrulla Fronteriza como fuerzas de choque en ciudades opositoras ha generado un clima de terror en comunidades migrantes y locales por igual.
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Economía y Autoritarismo: Mientras la Casa Blanca desestima las protestas tildándolas de "sesiones de terapia", la desaprobación del mandatario trepa al 59%, impulsada por una inflación que no da tregua y una gestión que muchos perciben como ajena a las necesidades básicas.
El movimiento no se quedó en las fronteras estadounidenses; desde Londres hasta Ciudad de México, el grito fue el mismo. El "No Kings Day III" no fue solo una marcha; fue un termómetro civil que marca que, a poco más de un año del inicio de su segundo mandato, la paciencia social hacia la agenda "Trump 2.0" parece haberse agotado.
