Martes 17 de Febrero de 2026

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POLÍTICA

17 de febrero de 2026

Entre críticas a la CGT por el paro sin movilización ya hay sectores organizándose para ir a las calles contra la reforma de igual manera

La central obrera activó un paro sin movilización para el jueves 19, pero la negativa de la cúpula a marchar al Congreso desató una ola de reproches internos. Mientras Azopardo apuesta a la parálisis del transporte, el Frente de Sindicatos Unidos, las dos CTA y movimientos sociales confirmaron que ganarán la calle para resistir una reforma que consideran un "retroceso de un siglo" en materia de indemnizaciones, licencias y derecho a huelga.

El tablero político nacional vuelve a agitarse. Tras una reunión tensa y cargada de cabildeos en la sede de la calle Azopardo, la Confederación General del Trabajo (CGT) anunció su medida de fuerza más determinante en lo que va del año contra la gestión de Javier Milei. La fecha coincide con el debate clave en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo busca convertir en ley el proyecto que ya obtuvo el visto bueno del Senado.

Sin embargo, el anuncio del paro sin movilización oficial cayó como un balde de agua fría en las bases. Esta decisión, impuesta por el sector dialoguista que integran gremios como Sanidad y Comercio, fue interpretada por muchos delegados como una "entrega" de la calle en el momento de mayor vulnerabilidad para los trabajadores.

La rebelión de las bases: quiénes marchan

A pesar de la directiva de la cúpula, la Plaza del Congreso no estará desierta. El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), liderado por Abel Furlán (UOM) y con el respaldo de Pablo Moyano (Camioneros), ya confirmó que movilizará sus columnas. A este bloque se le suman la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores, junto a gremios combativos como ATE y los Aceiteros.

"No alcanza con quedarse en casa mientras nos quitan la indemnización por ley", lanzaron desde el entorno de Furlán. Para estos sectores, la reforma no es una modernización, sino un desguace: se cuestiona la creación del "banco de horas" que altera la jornada laboral, la reducción drástica de haberes por licencias de enfermedad y la figura del "colaborador" que legaliza la precariedad.

¿Negociación o claudicación?

La sospecha que recorre los pasillos sindicales es que la cúpula cegetista logró blindar la cuota sindical obligatoria —el corazón del financiamiento de los gremios— a cambio de una protesta moderada que no desborde la seguridad de la Ciudad de Buenos Aires. Mientras tanto, el Gobierno nacional juega al desgaste: ya avisó que descontará el día a los empleados públicos y aplicará el protocolo de orden público para evitar que los sectores rebeldes bloqueen los accesos.

La pulseada del jueves será doble: por un lado, la efectividad del paro total de transporte para frenar el país; por el otro, la capacidad del "sindicalismo de calle" para demostrar que el malestar social excede la estrategia de los despachos de Azopardo.

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