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POLÍTICA

10 de febrero de 2026

Aún con la medición de Caputo la inflación subió, dudas por los números del Indec

En un mes que suele ser estacionalmente bajo, el costo de vida volvió a acelerarse. El Gobierno decidió postergar el cambio de metodología del INDEC, manteniendo una canasta de consumo de 2004 que incluye productos obsoletos.

Por: Que tal tu Día 

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó este martes que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero registró una suba del 2,9%. El dato no solo representa un quiebre en la desaceleración que el Ministerio de Economía, liderado por Luis Caputo, intentaba consolidar, sino que también enciende alarmas por la naturaleza del mes: enero suele ser un período de menor presión inflacionaria frente a los cierres de año.

El regreso de la incertidumbre

Tras varios meses de mostrar cifras a la baja, el IPC volvió a mostrar resistencia. El mayor impacto se sintió en los rubros de servicios públicos y prepagas, que continúan su proceso de readecuación, afectando de manera directa el bolsillo de la clase media. La suba del 2,9% pone en duda la meta oficial de alcanzar una inflación nula o cercana al 1% en el corto plazo.

La sombra sobre la transparencia del INDEC

Más allá del número en sí, el foco de la tormenta se desplaza hacia la credibilidad de la institución. Meses atrás, el organismo había anunciado una actualización metodológica necesaria: pasar de la actual canasta de consumo (basada en la encuesta de 2004) a una basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHO) de 2017/2018.

Sin embargo, en un giro que despertó suspicacias en los mercados y la oposición, el Gobierno decidió frenar la implementación del nuevo sistema. Al día de hoy, el INDEC sigue midiendo la inflación con parámetros de hace dos décadas.

Lo obsoleto: La medición actual sigue ponderando consumos que hoy son marginales o inexistentes, como el alquiler de películas en VHS, el mantenimiento de teléfonos fijos o el uso de diskettes.

El vacío: Deja fuera o subestima el peso de la economía digital, las plataformas de streaming, el software y los nuevos hábitos de movilidad que sí estarían reflejados en la nueva canasta.

Expertos sugieren que el "congelamiento" de la nueva metodología responde a que el nuevo índice podría arrojar números más elevados que el actual, debido a que los servicios y la tecnología tienen un peso mayor en el consumo moderno. Al quedarse con la "vieja forma", el Gobierno se asegura un índice que, aunque cuestionado, parece serle más favorable políticamente.

 

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