POLÍTICA
6 de febrero de 2026
El Estado como Tribunal de la Verdad: el peligroso avance del "relato oficial" en las redes sociales

Con la creación de la ORO, el Gobierno institucionaliza el hostigamiento digital y quiebra la confianza con sus aliados. Denuncian una estrategia de opacidad estatal que busca reemplazar los datos públicos por veredictos de X.
Por Que tal tu Día
La Casa Rosada ha dado un paso audaz hacia la centralización absoluta de la narrativa pública. Bajo el pomposo nombre de Oficina de Respuesta Oficial (ORO), el Ejecutivo no solo ha creado una cuenta en la red social X; ha fundado un dispositivo de validación ideológica financiado con recursos públicos. Esta medida, lejos de ser un simple canal informativo, funciona como un sistema de señalamiento que ha terminado por detonar la paciencia de los sectores dialoguistas.
Lo que en teoría nace para "desmentir noticias falsas", en la práctica se perfila como un tribunal de alzada digital donde el Gobierno decide qué es real y qué no, sin el filtro de la transparencia institucional o el rigor de las conferencias de prensa tradicionales.
De la transparencia al "filtro estatal"
La reacción del arco político "aliado" no se hizo esperar, y esta vez el tono subió de calibre. Ya no se habla solo de falta de formas, sino de un ataque directo al sistema de frenos y contrapesos. Al limitar el acceso a la información pública mediante el polémico Decreto 780/2024, el Gobierno generó un vacío informativo que ahora pretende llenar con su propia "verdad certificada".
Referentes de la Coalición Cívica y el PRO coinciden en un diagnóstico sombrío: se está desmantelando el derecho ciudadano a la información para reemplazarlo por una ventanilla de propaganda. Para el radicalismo, esta "estatalización de la réplica" es una señal de debilidad institucional. La preocupación es clara: si el Gobierno monopoliza la capacidad de decir qué es verdad, la rendición de cuentas desaparece.
El riesgo de las estadísticas "a pedido"
El frente más delicado es el económico. La desconfianza sembrada por la UCR porteña apunta al corazón de la gestión: el INDEC. En un país con un historial traumático de manipulación de cifras, que el Gobierno cree una oficina para "corregir" la realidad en redes sociales despierta fantasmas que parecían enterrados.
La postergación de los nuevos cálculos de inflación y la resistencia a transparentar datos sensibles son vistos como la antesala de una gestión de la realidad por conveniencia. Sin datos fiables y públicos, no hay inversión ni paritarias posibles; solo queda el arbitrio de un funcionario tras una cuenta de X.
El divorcio de los "dialoguistas"
Este movimiento ha dejado a los aliados estratégicos en una posición insostenible. El mapa de poder hoy se divide entre:
• La Guardia Pretoriana Digital: Quienes defienden la ORO como una herramienta de defensa ante el "periodismo hostil".
• La Resistencia Institucional: Un bloque que incluye desde el radicalismo hasta sectores del macrismo, que ven en esta oficina un espejo de los peores vicios del pasado reciente: el uso del Estado para la persecución de la disidencia.
La ORO no es una oficina de prensa; es la formalización de una guerra cultural librada desde los despachos oficiales.
