ECONOMÍA
13 de marzo de 2026
Inflación invisible: el costo de los servicios y la vivienda sube el doble que los alimentos en Mendoza

Mientras el índice oficial muestra una desaceleración, los rubros inelásticos como tarifas, alquileres y servicios básicos se dispararon más del doble en febrero, devorando el poder adquisitivo de las familias mendocinas.
El discurso oficial intenta instalar una sensación de alivio basada en una desaceleración de los precios en las góndolas, pero la realidad que enfrentan los hogares mendocinos al abrir la puerta de su casa es drásticamente distinta. Lo que hoy "mata" al bolsillo no es solo el precio de los alimentos, sino el costo de existir: la inflación en el rubro de Vivienda y Servicios Básicos creció más del doble en Mendoza durante febrero, alcanzando un 7,8% frente al 3,6% de enero.
Este fenómeno expone una trampa estadística. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Gran Mendoza, elaborado por la DEIE, no pondera las tarifas y los alquileres con el mismo peso que los alimentos. Sin embargo, se trata de bienes de demanda inelástica: gastos que no admiten recortes. No se puede elegir "no pagar" la luz o el agua, ni reducir el consumo de gas de forma significativa sin afectar la dignidad de la vida cotidiana. Cada aumento en estos ítems se traduce en una transferencia directa de ingresos que antes se destinaban al consumo en otros sectores, hoy paralizados.
Como contrapartida cínica de este escenario, el rubro de indumentaria marcó una baja del 1%. No es un éxito de mercado, sino el síntoma de una industria textil nacional en caída libre frente a la apertura indiscriminada de importaciones y un consumo interno que ha priorizado, por pura supervivencia, pagar el techo y la energía antes que renovar el calzado.
El transporte también juega su papel en esta asfixia. Con un incremento interanual del 38,8%, moverse para trabajar o estudiar se ha vuelto un lujo. La moderación del 1,2% en febrero es apenas un espejismo tras el salto violento del boleto a 1.200 pesos en la tarifa plana.La salud, otro rubro ineludible, no se queda atrás. Con una suba del 2,3% en febrero y un acumulado interanual del 28,5%, las familias se ven obligadas a postergar controles preventivos, aunque las urgencias y tratamientos crónicos no permiten margen de maniobra.
En definitiva, la "estabilidad" que pregona el gobierno es una cáscara vacía. Detrás del promedio general, se esconde un deterioro estructural donde los gastos fijos ya capturan casi la mitad de la capacidad de compra de un sueldo promedio. En Mendoza, el verdadero ajuste no está en el supermercado, sino en las facturas que llegan por debajo de la puerta.
